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Review – Twelve Minutes

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Review Twelve MinutesEl tiempo es uno de los elementos más importantes del mundo. Nuestra vida está regida por un sistema que dicta que cada 24 horas comienza un nuevo día, y todo lo que hacemos en ese lapso es sumamente importante. De esta forma, muchos se preguntan constantemente cuántos minutos y segundos necesitan usar para terminar alguna actividad. Ya sea comer, jugar o dormir, todo implica utilizar momentos de nuestra vida que nunca se podrán recuperar. Sin embargo, ¿qué pasaría si pudiéramos vivir una y otra vez el mismo momento? ¿Acaso esta sería una bendición?, o ¿una de las peores torturas que el ser humano se puede imaginar?

La escena independiente es un lugar que no está completamente dictado por las reglas de la industria AAA. Mientras que las grandes compañías del medio están enfocadas en crear juegos con una duración de 100 o más horas, un pequeño estudio está más preocupado por ofrecer una experiencia sin igual, sin la inquietud de algunas limitaciones que otros necesitan cumplir. De esta forma, Luis Antonio, quien previamente trabajó en el arte de The Witness, se dio a la tarea de crear Twelve Minutes, una entrega publicada por Annapurna Interactive, la cual nos presenta a un hombre encerrado en un bucle de tiempo, en donde es condenado a vivir en un lapso de 12 minutos. 

Twelve Minutes se encarga de presentarnos una narrativa llena de misterios y un gameplay que trata de capturar la magia de los click and point de los 80s y 90s, esto con el objetivo de explorar las limitantes del tiempo, y ofrece lo que parece ser un sin fin de opciones al jugador al momento de avanzar en la trama. ¿Es Twelve Minutes el mejor juego independiente de 2021? ¿Acaso los 12 minutos son una mecánica que eleva esta experiencia? O ¿la restricción temporal es solo un artilugio que está usando Antonio para llamar la atención? Descubre las respuestas a estas y más interrogantes en nuestra Atomix Review. 

Twelve Minutes comienza con un hombre…

Twelve Minutes comienza con un hombre regresando a su casa después de un arduo día de trabajo. Al ingresar a su hogar, descubre que su esposa tiene planeada una velada romántica y una sorpresa preparada. Después de cinco minutos, un señor que alega ser un policía llama a la puerta. La pareja decide dejar de lado su noche para prestarle atención a lo que este representante de la ley tiene que decir. De una forma muy violenta, el agente inmoviliza a los dos, acusando a la mujer del asesinato de su propio padre hace ocho años, y exigiendo conocer la ubicación de un viejo reloj. Momentos después, nuestro protagonista muere. 

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Twelve Minutes comienza con un hombre regresando a su casa después de un arduo día de trabajo. Al ingresar a su hogar, descubre que la situación se siente extrañamente familiar. De una forma que puede ser descrita como un déjà vu, el esposo comienza a revivir una velada muy simular, con una regalo sin sorpresa, y una llamada a la puerta que lo espanta. Antes de que los sucesos se repitan, nuestro protagonista decide salir del departamento para enfrentar directamente al oficial. Al poner un pie fuera de su hogar, la noche se repite. 

Twelve Minutes comienza con un hombre regresando a su casa después de un arduo día de trabajo. Al ingresar a su hogar, descubre que está atrapado en un bucle de tiempo sin razón aparente. No importa lo que haga nuestro protagonista, al morir o al dejar que transcurran exactamente 12 minutos, regresa a la entrada del hogar. El mundo prácticamente se reinicia. Es nuestra tarea descubrir por qué está ocurriendo esta maldición y seguir una serie de pistas que nos llevan a un final que, sin duda alguna, es controversial. 

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Si bien la intención de contar una historia por medio de un bucle de 12 minutos es una idea muy interesante, esta no deja de tener una serie de fallas que no serán aparentes en los primeros ciclos, en donde las posibilidades de interacción y diálogo entre los tres personajes principales parecen ilimitadas, pero una vez que pasen varias horas, será aparente el hecho de que el juego tiene un camino que necesita seguir para concluir con la narrativa. Esto no es malo, ya que otros títulos indie similares, como The Stanley Parable, utilizan una progresión similar. Sin embargo, Twelve Minutes no ofrece caminos alternativos, ni múltiples finales. Solo hay un camino, en donde puedes tomar un par de atajos.

Las primeras horas son las más divertidas de toda la experiencia. El mundo, o más bien hogar, que se nos presenta parece una caja de juguetes con varias actividades a realizar, cada una funcionan como una pequeña pieza en un acertijo que necesitas terminar antes de que alguien llegue a destruirlo todo y volver a comenzar. Tomar un cuchillo es una herramienta que te da acceso a múltiples opciones. El juego nunca te dice qué hacer, y todo el avance se hace de manera orgánica. El instinto y, hasta cierto punto, la morbosidad humana, hacen que tomes cada decisión. Esto da pie a una serie de elecciones que pueden ser consideradas controversiales. Acciones como drogar a tu esposa, asesinar a todo aquel que se pare frente a tu casa, y torturar a un hombre, son algunas de los actos que puedes llevar a cabo para avanzar la historia, todo justificado con la idea de que tras pasar 12 minutos, regresarás al punto de partida, y la vida de estos personajes se reiniciará. Sin embargo, nuestro protagonista no olvida. 

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Twelve Minutes nos pone en los pies de un hombre que tiene un trauma, uno muy grande, uno que se representa con la maldición de vivir en un bucle de tiempo sin la posibilidad de olvidar todas sus acciones y conversaciones. La estructura abierta y el escenario, el cual funciona como una gigante acertijo, nos presentan un mundo que es casi adictivo. Con cada repetición quieres probar algo nuevo y descubrir si eso te llevará a los créditos. Poco a poco construirás una imagen de lo que está sucediendo, aclarando misterios y abriendo nuevas cuestiones. No es un trabajo perfecto, especialmente considerando que algunos detalles son olvidados para ofrecer un final que está a la interpretación del jugador, pero no negaré que la experiencia es única.

Metódico

El mundo que Twelve Minutes nos presenta es un metódico, en donde cada acción tiene un importante peso en la narrativa. De esta forma, el escenario que podemos recorrer en este juego está construido de una forma similar. El departamento en el que podemos caminar está compuesto de una sala, cocina, armario, recámara y baño. Todos estos cuartos cuentan con una serie de detalles que fueron creados con el objetivo de presentar varias pistas al jugador, y ser atractivas al instante. Si bien hay una serie de objetos que simplemente son decorativos, la mayoría guarda una pieza del acertijo en general. 

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En todo momento contamos con una perspectiva top down, lo cual nos da un gran vistazo a todos los elementos presentes en cada cuarto. Con la excepción de un elemento, podrás tener acceso a todas las recámaras y objetos presentes en ellos. Cada detalle presente es tan real como lo puede ser. Desde cómo una tormenta que comienza poco a poco, hasta una cama sin tender. Más que un escenario de una obra, esta es la casa de una pareja de adultos que trabaja arduamente, haciendo que su hogar sea simplemente un espacio para asearse, dormir y comer. Twelve Minutes se desarrolla en una maqueta meticulosamente diseñada para hacer que todos los jugadores que pasen por la puerta se sientan en una sala de escape, buscando arduamente una salida.

Sin embargo, no todo es tan perfecto como lo aparenta. Si bien la casa que se nos presenta está llena de detalles que hacen a este mundo sentirse lo más apegado que se puede al nuestro, las animaciones y modelos de los personajes no son perfectos, y hasta cierto punto se siente muy descuidados. Por ejemplo, pese a que en un punto la esposa del protagonista se encuentra dormida, en todo momento tiene sus ojos abiertos. De igual forma, el estilo artístico del departamento, el cual no ofrece un realismo, pero sí trata de ser lo más apegado a nuestro mundo, es un contraste con los diseños del personaje principal y compañía, los cuales parecen hechos de plastilina.

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Junto a esto, una vez que logres explorar todo lo que este departamento tiene disponible, algo que bien puedes hacer en menos de una hora, Twelve Minutes, visualmente, se vuelve muy aburrido. Nada cambia con cada ciclo y no hay algo que puedas hacer al respecto. El estilo obra de teatro sin duda alguna es uno de los puntos más llamativos de este apartado, pero no hay mucho que llame la atención una vez que la sorpresa inicial termina.

Talento de primer nivel

Mientras que la mayoría de los juegos AAA cuentan con un talento de voz dedicado a esta industria, la escena independiente carece de nombres como Troy Baker o Ashley Johnson, pero lo compensa con la participación de algunos de los actores más reconocidos de Hollywood. De esta forma, Twelve Minutes nos ofrece con una agrupación compuesta por James McAvoy en el papel principal, Daisy Ridley a cargo de la esposa, y Willem Dafoe como el policía. Cada uno hace un trabajo fenomenal y eleva la experiencia aún más. 

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De los tres, Dafoe es quien más sobresale. Al principio conocemos a este personaje como un hombre lleno de odio, incapaz de establecer un diálogo con nosotros, algo que el actor deja en claro con un tono de voz más fuerte y la característica ira que este dramaturgo nos ha entregado en otras cintas. Por su parte, Ridley hace su mayor esfuerzo para ocultar su acento inglés, pero conservando su suave y delicada voz. Sin embargo, es McAvoy quien tiene el papel más débil. Si bien el protagonista tiene una serie de momentos que dejan brillar al responsable de Xavier en los X-Men, la mayor parte del juego este personaje no sobresale en lo absoluto. 

La gran calidad del trabajo que nos entregan los tres actores principales contrasta fuertemente con el aspecto visual, el cual deja mucho que desear. En más de una ocasión las animaciones robóticas distraen del gran diálogo que el juego tiene para nosotros, provocando que algunos de los momentos más fuertes no tengan el impacto debido, lo cual es una lástima.

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Fuera del trabajo que Dafoe, Ridley y McAvoy nos ofrecen, el apartado sonoro carece de un fuerte soundtrack. No hay algún tipo de composición que acompañe los momentos impactantes de la historia, y la única pieza musical que puede sobresalir, es la canción que se usa cuando la pareja comienza a bailar, y esto se merece una mención debido a que constantemente podrás escuchar esta melodía. Sin embargo, el talento de Hollywood es lo suficientemente fuerte para hacer de este, uno de los aspectos con mayor calidad en todo el juego

Repetir. Repetir. Reptir. Repetir

Twelve Minutes nos ofrece una experiencia point and click en donde tienes que resolver un solo acertijo. Sin embargo, debido a la naturaleza de los bucles de tiempo, cada ciclo reinicia tu progreso en este mundo, pero no en tu mente. De esta forma, la progresión depende completamente de tu habilidad para conectar los puntos. No hay un sistema de ayuda, todo recae en tu intuición y experimentación con el departamento en donde nos encontramos. Esta aventura comienza de una forma sencilla, en donde podemos seguir una serie de pasos narrativos durante los primeros ciclos, pero una vez que entiendes qué está sucediendo, la verdadera diversión comienza. 

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El departamento está lleno de utensilios que puedes usar a tu favor. Una taza se puede combinar con agua y funcionar como un elemento más en la mesa mientras cenas un delicioso pastel, pero el mezclarlo con unas píldoras para dormir, tendrás a tu alcance una herramienta capaz de noquear a otra persona, para así acceder a una serie de ítems y conversaciones que no están permitidas de otra forma. La lógica de Twelve Minutes funciona de una forma muy similar a la que encontramos en nuestro mundo, haciendo que cada decisión y paso que des se sienta orgánico, y no como un predeterminado camino que necesitas seguir metódicamente, al menos hasta el punto en donde esto es casi necesario.

Si bien la meta es la misma, y siempre tendrás que tocar ciertos temas o realizar alguna acción para hacer que un evento tome lugar, la forma en que logras esto y el tiempo que ocupas para cumplir tus objetivos están completamente dictados por ti. En tu primera partida, Twelve Minutes en un juego que puede llegar a durar entre cinco y ocho horas. Una vez que sabes exactamente qué hacer, puedes ver el final en 30 minutos. Aunque esto hace que este juego no tenga mucha rejugabilidad, sí hace que tu experiencia original sea única y especial.

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Sinceramente, es muy difícil hablar de Twelve Minutes sin algún tipo de spoiler. Las primeras cinco horas que pasé atrapado en este departamento fueron muy divertidas. Cada nuevo ciclo intenté algo nuevo, y combiné mi conocimiento previo con algunas de las ideas locas que surgían al momento. La improvisación también es una herramienta que debes tomar en cuenta. Sin importar que tan loco era un plan, la ejecutaba, y en la mayoría de los casos era recompensado con una pieza de información clave que emplee casi inmediatamente, o me topé con la clave para resolver un acertijo que se presentó mucho después de lo previsto. Sin darme cuenta, tenía muchas de las piezas necesarias para resolver el misterio, y en las últimas horas el enfoque era más en descubrir la forma adecuada para acomodarlas. 

Twelve Minutes comienza con un hombre regresando a su casa después de un arduo día de trabajo. Al ingresar a su hogar, descubre que está encerrado en una de las experiencias más divertidas de todo el año, pero en una que también cuenta con una serie de problemas. Si bien la aventura es muy libre, llega un momento en donde el título espera que sigas su propia lógica para llegar a los créditos finales. 

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El gameplay y la historia van de la mano. Cada nuevo ciclo presenta nuevas ideas que puedes emplear al interactuar con este mundo, y al mismo se proporciona un diálogo diferente para darte una idea qué hacer o hacia dónde se dirige esta aventura. Una vez más, la belleza de Twelve Minutes recae en avanzar sin algún tipo de guía o ayuda por parte del internet, sino en moverte a tu propio paso, no importa si te tardas las horas, o si descubres el verdadero secreto que se oculta en este departamento en solo unos minutos.

12 Minutos una y otra vez

score80Twelve Minutes comienza con un hombre regresando a su casa después de un arduo día de trabajo. Al ingresar a su hogar, descubre que es el protagonista de uno de los juegos más interesantes de 2021. La historia que nos presenta Luis Antonio comienza con una gran fuerza, algo que se mantiene de gran forma por dos tercios de la aventura. El final, sin duda alguna, será controversial para más de uno. No es uno malo, pero tampoco diría que es uno que será aceptado por todos los jugadores. Sin importar esto, tengo que admitir que los sucesos que ocurrieron en este departamento me mantuvieron al filo del asiento por mucho tiempo. 

El gameplay es otro elemento que se tiene que aplaudir, no muchas experiencias independientes ofrecen una libertad que se siente del nivel de un mundo abierto. Aunque el espacio es pequeño y los elementos limitados, cada pieza en este hogar es similar a una llave capaz de abrir decenas de puertas. El trabajo de James McAvoy, Daisy Ridley y Willem Dafoe también merece un gran reconocimiento, ya que los actores hacen que esta historia cobre vida en un nuevo nivel.

El tiempo es uno de los elementos más importantes del mundo…

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Sebastian Quiroz
24 años. Editor en Atomix.vg. Consumidor de la cultura pop.