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Review – Assassin’s Creed Valhalla: The Siege of Paris

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Review Assassin’s Creed Valhalla The Siege of Pars

La serie de Assassin’s Creed se ha caracterizado por ofrecernos una mirada bastante interesante a algunos de los hechos históricos más importantes de nuestra humanidad. Desde la Revolución Francesa, hasta la Industrial. Desde las calles de una Italia renacentista, hasta el Partenón griego. Sin embargo, los últimos tres títulos nos han llevado tanto al pasado, que el contexto cultural de una época ha perdido un poco su papel protagónico, y ahora solo funciona como un escenario para presentarnos una serie de aventuras que, si bien aún involucran a algunas figuras que podemos encontrar en los libros, están más enfocadas en los conflictos de los protagonistas, así como en ofrecer un turismo virtual. 

Por si fuera poco, el gameplay también se ha alejado bastante de sus rutas. Lo que comenzó como un estilo de juego enfocado en el sigilo, ofreciendo una gran variedad de opciones al momento de eliminar un objetivo, ahora es un combate de acción con elementos RPG. Si bien estos cambios han permitido que la serie alcance un mayor éxito comercial y sean reconocidos como grandes exponentes de las experiencias de mundo abierto, algunos fans se preguntan si algún día veremos algo similar a lo que vivimos con Altair y Ezio. Si bien no hay una respuesta clara para esta cuestión, The Siege of Paris, el segundo DLC de paga para Assassin’s Creed: Valhalla nos pinta un futuro positivo para aquellos que desean ver un punto medio entre estos dos enfoques. 

Este nuevo contenido otra vez le da un mayor peso a un gran evento histórico para su narrativa, y su gameplay reintroduce viejos conceptos que serán del agrado de todos los que recuerdan con cariño las misiones de asesinato más tradicionales en la serie. ¿Es The Siege of Paris el mejor DLC de Assassin’s Creed: Valhalla? ¿Este agregado nos da una mirada al futuro de la serie? Descubre las respuestas a estas y más interrogantes en nuestra Atomix Review.

Un asedio de un día

Al igual que The Wrath of the Druids, el primer DLC de Assassin’s Creed: Valhalla, The Siege of Paris no se lleva a cabo en la Inglaterra que exploramos en el juego base. Como su nombre lo indica, aquí viajamos al norte de Francia, en donde es posible explorar diferentes regiones, entre ellas la ciudad que podemos ver en el título del contenido adicional. De igual forma, esta narrativa no está conectada con la aventura principal de Eivor, nuestra protagonista, por lo que no tienes que preocuparte por algún spoiler. Sin embargo, haber terminado el viaje de la vikinga ofrece un poco más de contexto sobre algunos de los momentos más contemplativos que vive este personaje a lo largo de su estancia en este nuevo territorio.

En esta ocasión, un par de vikingos que actualmente se encuentran en conflicto con Carlos III el Gordo, el rey de Francia, llegan al asentamiento de Eivor en busca de ayuda. Más que ofrecer su mano por cuestiones altruistas, nuestra protagonista acepta la solicitud para evitar que las fuerzas francesas decidan poner su mirada en Inglaterra. De esta forma, viajamos a un nuevo territorio, el cual se encuentra en medio de uno de los momentos históricos más importantes de París. A lo largo de este DLC podremos interactuar con diversos personajes de ambos bandos, para así buscar la forma de prevenir una guerra que es inevitable.

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Inmediatamente, The Siege of Paris se siente como una temporada de Game of Thrones o Vikingos. Las primeras horas del contenido están llenas de conversaciones con los diversos líderes de las dos facciones, todo esto para prevenir un asedio que es ineludible. Estos momentos van construyen grandes cimientos que escalan hasta que el conflicto principal este DLC explota en una serie de misiones que no tienen precedente en el juego principal. El caos, destrucción y muerte son los protagonistas del segundo acto y, sin duda alguna, es uno de los momentos más impresionantes que podemos encontrar en Valhalla. Lamentablemente, todo esto culmina de una forma algo anticlimática, la cual nos ofrece la oportunidad de seguir el camino histórico, o explorar una ruta completamente alejada de lo que de verdad sucedió.

A diferencia de The Wrath of the Druids, el cual usó a ciertos personajes históricos para crear una narrativa enfocada en los aspectos más mitológicos de una cultura, The Siege of Paris conserva en todo momento su naturaleza realista para presentarnos a reyes, vikingos y comandantes que participaron en el verdadero asedio de 885. Si bien esto puede sentirse alejado de todo lo que vimos en Valhalla, el enfoque que tiene este DLC se siente natural para el viaje de Eivor, y es un regreso a la fórmula que tanto cautivó a los fans durante las primeras entregas de la serie. 

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Sin embargo, este DLC no logra completar todo su potencial. El asedio a París, un evento histórico que tomó varios meses, con miles de vikingos y cientos de barcos atacando a esta ciudad, parece más bien una pelea que solo causó el desvelo por una noche. La gran escala del evento, y todo el tiempo real que se tomó para acabar este conflicto no se llega a transmitir efectivamente. Si bien el espectáculo visual es genial, con calles ardiendo, casas destruidas a donde quiera que veas, fuego rodeando a los soldados de esta capital, catapultas sepultando a personas de forma indiscriminada y un combate a cada paso, este capítulo termina más pronto de lo deseado. Lo cual es una buena queja. Esta sección está tan bien construida que me hubiera gustado estar más tiempo aquí.

Por otro lado, algunas de las libertades creativas que se tomó Ubisoft con personajes como Carlos III el Gordo fueron integradas de buena forma, pero dejan de lado el aspecto político y social de este periodo. No voy a spoilear exactamente qué sucede con este personaje, pero es una forma bastante sencilla de crear a un villano que al final del día puede redimirse y salir del conflicto sin algún tipo de repercusión que afecte severamente la narrativa que se nos presenta.

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The Siege of Paris es una mirada bastante interesante a un capítulo más en la vida de Eivor. El conflicto político y social de la primera mitad del DLC es reminiscente a los mejores momentos de Game of Thrones, con un mayor énfasis en los personajes y en sus motivaciones. El asedio a París acaba más rápido de lo pensado, pero esto no demerita el hecho de que se creó una gran sección de acción que se posiciona como uno de los momentos más espectaculares en todo el juego. Tal vez el final no se siente tan fuerte como en The Wrath of the Druids, pero la aventura en general es bastante satisfactoria, solo me hubiera gustado pasar más tiempo combatiendo en las calles de esta ciudad.

Hermosamente asqueroso

Repetirme por una tercera ocasión es innecesario. Para este punto ha quedado más que claro que Assassin’s Creed: Valhalla es uno de los juegos más hermosos que puedes experimentar en consolas y PC. El uso del ray-tracing hacen que cada amanecer en Inglaterra, Irlanda y Francia se vea tan real que te podrás quedarte ciego al ver como el sol se levanta en el horizonte. El reflejo en el agua es tan impresionante que en algunas ocasiones te decepcionará ver que los lagos de nuestro mundo no se ven tan bellos como los digitales. Esto ha quedado más que claro. Sin embargo, The Siege of Paris decide tomar este periodo para mostrarnos una dualidad entre lo precioso que son los prados de esta región, y la inmundicia que se vive en la capital. 

Gracias a que París en el siglo IX vivió un período de enfermedades, en donde las ratas extendían las enfermedades a diestra y siniestra, este DLC decide mostrarnos esta ciudad tal y cuál era. La periferia de la capital está llena de campos quemados, refugios destruidos y un escenario que describe a la perfección un periodo de guerra. Una vez adentro de la metrópoli, claramente hay una diferencia entre las zonas pobres, en donde encontramos gente viviendo entre sus propios desechos, con canales cubiertos de heces fecales y ratas circulando como las verdaderas dueñas de este territorio; mientras que en la zona céntrica podemos ver las casas de los clérigos y gente de poder, cubiertas de rosas y otros elementos que dejan en claro la división de clases. La tonalidad de color es algo que sobresale en este apartado, pasamos del gris de los barrios marginados, al verde de la alta clase.

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Fuera de París, las cosas se vuelven un poco más tradicionales. Largos prados, listos para alimentar al ganado, un par de bosques que proporcionan neblina en las largas noches, y caminos que dejan en claro cómo la cultura romana de antaño sigue presente en esta región. De esta forma, Inglaterra y Francia no son tan diferentes. Sin embargo, hay un elemento visual que le da una mayor personalidad a esta nueva área, y son los viñedos. En algunas zonas de la región podemos encontrar espacios dedicados a la creación del amado vino que se disfruta en cada mesa de este mundo. Si bien estos territorios son limitados y no ofrecen algún grado de interactividad, sí son aspectos bastante distintivos que no podemos encontrar en alguna otra locación de Valhalla

Lamentablemente, no todo se ve tan bien como uno lo desea. Los errores visuales, glitches, texturas que no cargan adecuadamente y el ocasional pop-up siguen presentes. Si bien estas siguen siendo mínimas, es muy probable que te encuentres con uno o más inconvenientes en tu aventura. Por si fuera poco, aquellos que jueguen con el modo de 60fps activado, se encontrarán con caídas de frame rate en los momentos más caóticos y demandantes de este DLC. 

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Si bien Francia sigue presentando un par de problemas que aquejan al juego principal, las nuevas locaciones cuentan con la suficiente identidad para diferenciarlas de cualquier zona en Inglaterra o Irlanda. Como ya lo mencione, es París quien se lleva los aplausos en esta ocasión al dejar en claro la división de clases, y al presentar una ciudad que se siente adecuada a la época, la cual es una diferencia a los visto en Londres, u otra gran región similar de la experiencia base. 

Sin identidad

Mientras que The Wrath of the Druids contaba con una fuerte personalidad en el apartado sonoro, The Siege of Paris carece de algún elemento característico en este apartado. Una vez más están de regreso las tonadas genéricas de combate. Si bien estas siguen usando instrumentos más apegados a la cultura y la época presente, éstas no demuestran algo que el juego principal no tenga. Sin duda alguna, una decepción.

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Sin embargo, una vez más son las actuaciones de voces las que sobresalen. Tanto Magnus Bruun como Cecilie Stenspil siguen haciendo un trabajo fenomenal al interpretar a Eivor. Aunque el guion y los actores nos muestran una faceta de este personaje que suena cansado de todo los combates y simplemente desea acabar el conflicto de la forma más rápida posible, son los encargados de Carlos III El Gordo y el Conde Odo los que más llaman la atención en este contenido.

El responsable de Carlos es capaz de navegar de una forma magistral en un hombre corrompido por un poder lejos de su comprensión y un rey indefenso. Los cambios en el tono de su voz pueden llegar a ser sutiles, pero dejan en claro que algo no está bien en la cabeza de este personaje. Por otro lado, Odo se mueve entre la ira y el respeto que le tiene a Eivor. Aquí también encontramos un fenomenal trabajo que logra demostrar varias facetas de un mismo personaje. Junto a estas grandes actuaciones, podemos escuchar una serie de NPCs que hablan un francés medieval, lo cual logra llevar la inmersión al siguiente nivel.

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Una vez más, Ubisoft ha demostrado los altos niveles de producción que posee al otorgarnos una experiencia AAA con grandes actores que logran encapsular de gran forma una combinación entre los modismos del siglo IX, y el lenguaje de hoy en día. Es solo una lástima que no esté presente una fuerte identidad sonora por parte del soundtrack. 

Combatiendo entre las sombras

Si bien el estilo de juego no ha cambiado entre la experiencia base y The Siege of Paris, es decir, Assassin’s Creed: Valhalla continúan siendo un título de mundo abierto con cientos de tareas y un combate enfocado a la acción con elementos RPG, este DLC decide refinar y expandir este sistema, así como reintegrar un par de conceptos viejos que serán del agrado de todos los que disfrutaron de las entregas más orientadas al sigilo. Comenzando por el primer punto, el contenido adicional introduce dos nuevos tipos de armas, cada una proporciona un diferente ritmo a los enfrentamientos y, al menos una de estas, será del agrado de todos los jugadores.

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La primera gran arma que se introduce con este DLC, aunque técnicamente hizo su debut con una previa actualización gratuita, son las espadas cortas. Así es, uno de los elementos más pedidos por los fans por fin está presente. Este equipo logra combinar de gran forma los mejores elementos de varias lanzas, espadas largas y mazos. Estos utensilios para el asesino nos ofrecen una buena velocidad en el combate, y cuentan con el suficiente poder para competir con cualquier enemigo del juego. Sin embargo, es probable que su rango limitado sea un problema para más de una persona. De igual forma, la mejor espada deja mucho a desear en comparacióncon algunas de las herramientas legendarias que podemos encontrar en la aventura principal o en The Wrath of the Druids

Por otro lado, tenemos a las guadañas, las cuales no son tan rápidas como una lanza, pero cuentan con el suficiente poder y alcance para ser consideradas unas herramientas que al menos debes de probar en este DLC. Estos dos nuevos aditamentos nos ofrecen la suficiente variedad para que te sientas como una máquina imparable. De esta forma, Valhalla ofrece un extenso armamento que puedes usar dependiendo de tu estilo de juego, y la forma en que construyas a tu Eivor.

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Una de las principales críticas que ha recibido este juego, y en general la última trilogía de Assassin’s Creed, es que el sigilo que tanto caracterizó a las primeras entregas ha desaparecido en favor de un combate de acción. Si bien The Siege of Paris no cambia por completo esto, sí introduce las Black Box Missions, las cuales nos presentan con un objetivo que debe de morir, pero la forma depende completamente de ti. Aunque tienes la libertad de simplemente entrar y matar a todo aquel que se interponga entre tu cometido y la victoria, esto le quita completamente lo atractivo a estas misiones.

Tendrás que hablar con NPCs, explorar tus alrededores, improvisar un poco, y evitar todo el conflicto posible. Si logras llegar a tu objetivo sin levantar algún tipo de sospecha, activarás un evento especial, en donde el personaje que estás cazando logrará conocer a su creador de la forma más brutal posible. Estos no son niveles de libertad similares a lo que se nos presenta en Hitman III o Metal Gear Solid V, pero es agradable ver que Assassin’s Creed una vez más está explorando el territorio del sigilo sin olvidar a los exponentes que han avanzado a este género en los últimos años. El único aspecto negativo que tienen estas misiones, es que son pocas, y si bien hay una o dos formas de completar tu objetivo, eventualmente la variedad se acaba. 

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Junto a las armas y las misiones de Black Box, The Siege of Paris está acompañado de una serie de trajes adicionales, elementos cosméticos, habilidades extra y diferentes ítems enfocados en mejorar las estadísticas de tu personaje. De igual forma, se incluye una nueva mecánica en forma de ratas. Así es, estos pequeños animales ahora son un peligro ambiental, los cuales aparecen en zonas específicas y pueden detener tu camino de forma instantánea. La única forma de liberarte de su fastidio, es espantar a estas criaturas para que corran a una grieta o alcantarilla. No esperen que este DLC cambie la forma en que Valhalla se juega, para nada. Al final del día tendrán acceso a una aventura de 10 horas muy bien construida con una serie de elementos que lograrán distinguir este capítulo de Eivor del resto del juego. Al igual que The Wrath of the Druids, aquí tenemos más de lo mismo, y no hay algo malo con eso.

Con deseos de más

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The Siege of Paris nos da la oportunidad de visitar un momento importante en la historia de los vikingos, pero no en la de Eivor. Un evento tan importante que abarcó varios meses de conflicto es reducido a un par de días de vacaciones en Francia para nuestro o nuestra protagonista. El viaje es interesante y uno de los puntos más fuertes de Assassin’s Creed Valhalla, pero al final del día, el DLC me deja deseando más. Un asedio más largo, misiones de Black Box adicionales, un armamento más grande y, en general, más contenido. Considerando que el juego base ya ofrece más de 100 horas de aventuras y saqueos, esto puede sonar algo egoísta de mi parte, pero si mi mayor punto de contención es el hecho de que me hubiera gustado explorar más de esta región, creo que ese es un buen problema para tener, especialmente considerando que aquí vemos una cantidad de agregados similares a The Warth of the Druids.

Una vez más, si Valhalla no fue de tu agrado, este DLC no cambiará tu opinión. Sin embargo, considerando que la serie de Assassin’s Creed se encuentra en una encrucijada con el desarrollo de Infinity, es probable que elementos como las misiones de Black Box, o el sistema de facciones, como el visto con los reyes de Irlanda y los rebeldes de Francia, sea algo que regrese en un futuro. The Siege of Paris no se siente como un cierre para Valhalla, algo que tiene sentido considerando que más contenido para el juego está en desarrollo, pero al mismo tiempo, es una mirada a lo que podría ser la siguiente entrega. 

Con París en el pasado, es momento de mirar al futuro y esperar a que Eivor se adentre a Muspelheim en un futuro no especificado.  ¡Skal!

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Sebastian Quiroz
24 años. Editor en Atomix.vg. Consumidor de la cultura pop.