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Reseña: Silent Hill: Book of Memories

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Silent Hill: Book of Memories es como un pozole rojo. Es un dungeon crawler con vista top-down del género survival horror, multijugador, con elementos RPG, pero en el universo de Silent Hill y con tecnología del PS Vita. Sólo le falta echarle chilito en polvo y ya estamos.

Lanzado hace algunos días por Konami y desarrollado por WayForward Technologies, BoM es un experimento que se agradece. ¿Pero es un un experimento memorable? ¿Es un verdadero Silent Hill? Hay varias cosas que tengo que sacar de mi pecho respecto a esto.

Antes que cualquier cosa, empecemos con los primeros minutos de juego: eliges un dije especial, del cual no tienes la menor idea de su origen o funcionamiento, pero te acompaña durante toda la aventura. Después tendrás la opción de personalizar la apariencia de tu personaje, teniendo cinco arquetipos de los cuales escoger: jock, bookworm, rocker, goth o preppy. De ahí tendrás unas cuantas configuraciones de vestimenta que, aunque limitadas, permiten una posterior mejora en este aspecto. También podrás obtener accesorios al avanzar la historia que te permitirán personalizar tu personaje lo suficiente como para hacerte “único” en este universo.

La historia cuenta que eres un adolescente quien recibe el día de su cumpleaños un misterioso libro de nombre Silent Hill y, al comenzar a leerlo, se da cuenta de que con él puede cambiar el pasado. Así que empieza a jugar, pero pronto se ve imerso en la energía negativa del obsequio y es atrapado en un mundo lleno de muerte y sufrimiento, mezclado con sucesos de su vida y personas con las que ha tenido relación. Con esta premisa —débil para mi gusto—, BoM inicia.

Konami y el equipo de desarrollo querían mantener la esencia de Silent Hill, pero dándole un giro completo y, para ellos, la mejor manera de alcanzar el objetivo era implementar un sistema de combate robusto: uso de combos, maniobras estratégicas que te dan experiencia para aumentar tu nivel de habilidad, destreza, vitalidad, agilidad, mente e inteligencia y el uso del karma —una especie de líquido de luz o sangre.

¿Qué tiene que ver esto con anteriores Silent Hill? Casi nada, ya que éstos no se enfocaban en el combate, sino en la experiencia y el juego con tu psique. Book of Memories tiene todas las armas que alguna vez usaste en anteriores entregas, como el steel pipe, el wood plank, los típicos cuchillos, las pistolas y los enemigos más famosos de la franquicia, como las enfermeras, los perros y Pyramid Head. Aún así, no es suficiente.

Regresando a las características del juego, la moneda oficial de BoM es el memory residue, que puedes usar para comprar cosas en la tienda de la zona. El dueño de la tienda es alguien que muy probablemente recordarán de SH: Downpour.
Las armas son variadas y hay en demasía, aunque tienen una vida útil muy corta que puede llegar a ser algo frustrante, sobre todo cuando te costó sudor y lágrimas conseguir aquella pistola especial que infringe daño al máximo. Sobre este tema, las armas especiales te son otorgadas por Valtiel (¿les suena este personaje misterioso y creepy?), quien ahora te da misiones secundarias al inicio de cada zona.

Respecto a las zonas, tenemos siete para explorar a fondo: blood, water, steel, wood, light, earth, y fire. Básicamente, son mundos creados de forma aleatoria y formados por cuartos donde deberás inspeccionar los muebles y matar enemigos a diestra y siniestra. Tu recompensa: piezas de un acertijo que tendrás que resolver al final y que te permitirá pasar de zona y ganar memory residue —si lo haces en el menor número de intentos. Los acertijos son también generados aleatoriamente, pero las variables son tan pocas que, más que ser retadores, se vuelven repetitivos y tediosos.

Pasando a otro tema, creo que a BoM no se le puede exigir un apartado gráfico ultra detallado, ya que, más que aspirar a ser un eye candy, tiene su enfoque en las mecánicas. A pesar de esto, la ambientación es típicamente Silent Hill en todo el esplendor de un top-view, al igual que las criaturas que te acompañan en tu aventura de horror. Adam Tierney, director de Wayfoward, dijo que buscaba que esta entrega mantuviera la esencia de los juegos de la franquicia y que fuera “diferente cada vez que lo jugaras”, que se sintiera “fuera de lo común” y que permitiera una experiencia de juego con tus amigos que se sintiera natural, dedicada a la exploración y supervivencia y no tan enfocada en subir de nivel o buscar tesoros. En este punto, -el multijugador- el juego se siente bien y puede llegar a ser divertido si consigues a alguien más que tenga una copia de BoM.

Es difícil crear y mantener una buena experiencia de juego en consolas portátiles. Es decir, es más complejo un universo inmersivo cuando tu objetivo, aquél que está jugando, lo hace en el camión o en el patio de una escuela ruidosa. Esto representa un reto de diseño, narrativa, arte, audio… y, en general, valores de producción pensados exclusivamente para portátiles.

En el caso del PS Vita, la experiencia es aún más interesante de implementar, ya que los controles táctiles permiten un nivel más de interactividad dentro del mundo. Desgraciadamente, para mí, Book of Memories no da el ancho en este aspecto. Sabes que has fallado cuando tu experiencia táctil se limita a entrar a tu inventario o jalar piezas de colores para resolver un acertijo y no incluye ninguna innovación.

Vamos a las preguntas que hice en un principio: ¿BoM es un verdadero Silent Hill? No. Para mí, BoM es un experimento bajo el nombre se Silent Hill. Es un dungeon crawler entretenido en sí mismo con una gran piel de survival horror.

Para mí, la esencia de Silent Hill radica en su experiencia psiconarrativa: Es densa en contenido y es oscura porque se mete con tus propias experiencias, deseos, y pérdidas convertidos en monstruos. Es como estar medio despierto en un sueño haciendo de tí un protagonista débil dentro de un mundo hecho a la medida de tu miedo. Es una experiencia en solitario, porque en Silent Hill eres tú y tú pasado, o tú y descubrir la vida de alguien más que nunca ves o ves en una sola ocasión. Es la sensación de que no están realmente vivas la que hace que se te erice la piel.

BoM no juega con tu psique, no te mete en un universo de suspenso y miedo. Lo que hace es jugar con tu destreza con los controles y un poco con tus habilidades estratégicas. Es como jugar Diablo en el Otherworld y ya, lo cual lo hace divertido, sí, pero hueco y carente de lo que define la franquicia Silent Hill en el género survival horror.

¿Es BoM un experimento memorable?
No lo es. Es un juego de temporada y entretenido, que puedes jugar con un amigo o en alguna partida en línea y pasar unas cuantas horas de adicción, pero si buscas una experiencia más allá de eso, estás advertido que no la encontrarás en Book of Memories. Seis.


Merise Señorita