Review – Homefront: The Revolution

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Homefront-ReviewHacer un videojuego no es tarea sencilla, y quizá cuando estamos acostumbrados a recibir en su mayoría productos que pasaron por un cuidadoso proceso de control de calidad es muy notorio cuando algo no funciona como debiera, es el desafortunado caso de Homefront: The Revolution, un título que tiene algunas muy buenas ideas pero por otro lado mucho potencial desperdiciado que se deriva de un desarrollo tormentoso.

Hace un par de meses les presentábamos una cobertura extensa del juego pues tuvimos la oportunidad de acceder a su global-preview en Londres, Inglaterra, viaje en el que también visitamos Dambuster Studios en Nottingham y conocimos más sobre el tormentoso desarrollo de este juego que estuvo cerca de no salir al mercado; lo que para entonces probamos en el evento fue una selección de lo mejor del juego, algunas de las mejores misiones enfocadas a que nosotros como prensa conociéramos las principales propuestas del título. Probar para entonces el juego en un ambiente controlado en el que los desarrolladores muestran sus mejores apuestas en los equipos más adecuados para ello, fue una experiencia distinta a la que tuvimos ahora que recibimos la versión final del mismo, pues aunque vemos el crecimiento de algunas de las propuestas que nos agradaron entonces, desafortunadamente casi todos nuestros temores al respecto de The Revolution se materializaron dejándonos ante una propuesta mediocre que deja mucho qué desear.

Dicho lo anterior duele bastante que algo que prometía ser un respiro muy interesante entre los juegos de disparos contemporáneos se queda más bien como un amargo recuerdo que no terminó por redimir una serie que viene experimentando bastantes problemas desde su estreno original en la generación pasada, y es triste que la apuesta que hizo Deep Silver por salvar el proyecto terminó cumpliendo a medias en un paquete que nos llega plagado de errores técnicos y bugs. Todavía duele más cuando sientes que estás disfrutando realmente la experiencia y que hay cosas que brillan en el título justo en el momento en que se ven opacadas por alguno de los problemas que a nivel técnico o de juego te hacen sentir que mucho le faltó a Homefront: The Revolution para cumplir con sus ambiciones y promesas.

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Cambios de manos y problemas en su desarrollo

Para nada podemos justificar los errores que hoy cometió Homefront: The Revolution pero sin lugar a dudas sí podemos mirar a su desarrollo para entender que las cosas hayan terminado así. Para conocer a detalle la historia del desarrollo del título pueden revisar el especial que escribimos luego de nuestra visita a Dambuster Studios, pero si no gustan leerlo les comento brevemente lo que pasó.

Las pobres ventas del primer Homefront –título que pretendía competir con los grandes como Call of Duty– sucedieron en un escenario en el que poco después su desarrollador fue cerrado por THQ quien se aferró a la serie y planificó una secuela que trataron de colocar en sus demás estudios.

Luego de irse a la bancarrota THQ sus franquicias fueron subastadas y Crytek se quedó con Homefront para su secuela, esto porque anteriormente ya existía una alianza para que dicho desarrollador trabajara en el juego, en específico su estudio del Reino Unido. Cuando eso sucedió Crytek UK se quedó completamente al mando de la franquicia y se la adueñaron tratando de hacer algo completamente original, desafortunadamente eso implicó rehacer por completo el juego, desechar la idea de un juego lineal que siguiera la historia del primero a favor de un relanzamiento de la franquicia como un juego que nos dejara frente a nosotros el gameplay de la guerra de guerrillas en un mundo abierto.

Bastante ambiciosa la propuesta, y se pusieron peor las cosas cuando Crytek tuvo que vender la propiedad intelectual y “cerró” Crytek UK quedando el juego en el aire. Deep Silver entró al rescate de este proyecto sobre el que pareciera haber caído una maldición y compró el estudio cambiándole de nombre a Deep Silver Dambuster Studios para terminar el desarrollo del juego.

Pasaron más de 5 años para ver materializado este proyecto, y ahora es notorio que por un lado le afectó esa falta de una base sólida y por otro no hubo más tiempo para pulir muchas asperezas que hoy hacen de algo que se veía prometedor una ola desafortunada de desaciertos técnicos que no nos dejaron disfrutar completamente de las propuestas detrás del juego.

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La propuesta de Homefront: The Revolution

Siguiendo la misma premisa del primer juego de la serie pero no precisamente como secuela, The Revolution nos deja en los Estados Unidos que ha sido invadido por Corea del Norte como potencia mundial; toda la trama del juego sigue a un grupo de civiles que con tácticas de la guerra de guerrillas busca liberar la ciudad de Filadelfia de la ocupación de los coreanos. La ficción del juego nos propone que la ocupación comenzó desde el momento en que los coreanos ficticios de su narrativa introdujeron tecnología de consumo  –algo muy similar a Apple en la actualidad– y posteriormente también armas que sirvieron como una debilidad para poder dominar por completo al país.

La historia de The Revolution no puede calificarse como un desastre pero tampoco puede aclamarse como algo sobresaliente. Podemos decir que es bastante olvidable y sumamente genérica a tal grado que sus personajes no sobresalen en lo más mínimo y quizá te pierdas entre las actividades del mundo abierto, pero en general cumple con su objetivo de retratar lo que propone y que nos muestra a una figura revolucionaria redentora y otras de muy bajo perfil que gradualmente van cobrando importancia.

En cuanto al gameplay se intentó también hacer algo especial y podemos decir que el juego se queda a medias exponiendo ideas muy prometedoras pero que ya sobre la ejecución no funcionan de forma tan buena como hubiéramos esperado, vámonos por partes para que puedan entenderlo mejor.

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a) Shooter de mundo abierto

En lugar de seguir la dirección de otros FPS del mercado que preparan campañas en escenarios completamente scripteados, The Revolution sigue una dirección distinta a la del primer título presentándonos un juego de mundo abierto, desafortunadamente no funciona a la perfección y en lugar de ser completamente un acierto se convierte rápidamente en algo muy monótono con avtividades sumamente repetitivas.  Digamos que todo eso que se le ha criticado de repetitivo a la fórmula que Ubisoft ha explotado hasta el cansancio por años en sus mundos abiertos como los de Assassin’s Creed, Far Cry y hasta Watch Dogs, se presenta en Homefront:The Revolution como llegando tarde a una fiesta que ya pasó de moda entregándonos una vez más estos espacios donde hay que liberar distritos y andar siguiendo indicadores en un mapa para completar misiones secundarias que se sienten irrelevantes.

Si hay algo que podemos señalar como positivo del mundo abierto de Homefront: The Revolution, además de sus diferentes zonas que mencionaremos más adelante, podría ser su clima dinámico que además de cambiar entre día y noche no sólo en apariencia sino también ligeramente en el gameplay. También me gustó la manera en que puedes ingresar a una gran cantidad de edificios abandonados de varios pisos, lo que hace que además de que el diseño sea muy vertical, puedas también ser mucho más estratégico en tus ataques y mucho más creativo a la hora de explorar.

Otro elemento que me agradó y que podría quitarle en ocasiones la monotonía al gameplay de mundo abierto genérico es la manera en que capturas las diferentes zonas, pues constantemente se presentan interesantes puzzles ambientales para alcanzar los objetivos como buscar la manera de alcanzar un lugar alto a través de pequeñas dosis de platforming o el uso de herramientas específicas como el coche de control remoto con explosivos pasando a través de estrechos lugares. Esas mecánicas me parecieron bien implementadas y contrarrestan aunque sea en pequeñas dosis la gran monotonía de invertir decenas de horas en el genérico mundo abierto del juego.

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b) El espíritu de la guerra de guerrillas

Otro de los objetivos del juego es hacernos sentir como guerrilleros, lo que implica estar en desventaja, algo que se toma muy en serie el título con una dificultad desafiante –incluso en su nivel medio– con estrategias como el hecho de que tu salud se regenera muy poco y muy lentamente obligándote a usar botiquines, la munición podría llegar a ser escasa en algunos puntos y en general un enfrentamiento directo con un convoy es prácticamente un suicidio.

Los rivales tienen ventajas tecnológicas como vehículos de guerra, drones vigilantes y cámaras de seguridad mientras que tu equipo es en su mayoría es improvisado, compensándose con la ventaja de poder reclutar compañeros de la inteligencia artifical y el uso de tácticas de la guerra de guerrillas como soltar barriles encendidos desde una azotea a alguna de las patrullas en las calles.

Parte importante de infundir en el usuario ese sentimiento de guerrillero se encuentra en el crafting, por lo que siempre tendrás que andar alerta de cualquier material que puedas reciclar para armar bombas molotov, dispositivos de hackeo, explosivos, entre muchos otros. También debes recoger cualquier cosa que puedas vender para obtener dinero que te permitirá acceder a nuevos elementos para tu equipo.

Hasta este punto todo es bastante atractivo, lo que viene a continuación desgraciadamente arruina un poco la experiencia. Además de que la inteligencia artificial no funciona de forma óptima el sistema de sigilo que es importantísimo en muchos lugares no se siente pulido funcionando a medias, y eso es algo realmente imperdonable en un título de esta naturaleza que seguramente te hará sufrir involuntariamente muchas veces.

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c) Zonas con diferente gameplay

Quizá lo que más propone Homefront: The Revolution a nivel de gameplay es ofrecernos diferentes tipos de gameplay en su mundo abierto presentándonos zonas con diferentes etiquetas. En la Zona Amarilla tendrás espacios abiertos con posibilidad de usar una moto y resolver montones de actividades secundarias repetitivas en lugares prácticamente abandonados con un poco de presencia de los coreanos en puestos estratégicos que puedes conquistar. En la Zona Roja por el contrario te encontrarás con unidades habitacionales y montones de civiles; el gameplay más bien consiste en esconder tus armas y hacerte pasar por un ciudadano más mientras saboteas la tecnología de los coreanos y buscas en algunas repetitivas y monótonas actividades incrementar la confianza de los ciudadanos en la revolución. Es agradable que además de esta clasificación hay otras diferencias muy notorias entre los distintos distritos separados del mundo abierto como zonas envenenadas que parecen haber sido azoladas por la guerra hasta modernos complejos habitacionales futuristas de la élite.

Además de lo anterior hay algunas misiones que te llevan a zonas en las que nos olvidamos del mundo abierto y nos concentramos en actividades específicas como el robo de un tanque Goliath de los rivales para agregarlo a tu arsenal. Curiosamente es en este tipo de secciones completamente scripteadas que se sienten mejores los balazos y en general las mecánicas del juego, haciéndonos entender que quizá no fue tan buena idea hacer un juego de mundo abierto si se pudo crear una campaña completamente prediseñada para que las cosas funcionaran mejor.

En general puedo comentarles que este experimento del gameplay distinto en las zonas del mundo abierto me parece uno de los mejores aportes del juego y de lo que mejor funciona en el mismo, qué desafortunadas las fallas en otras áreas que no permitieron que esta idea brillara por completo.

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d) Sistema Hearts and Minds

De la mano de los puntos anteriores está el sistema Hearts and Minds que propone que cada acción que realices cambie el mundo que te rodea. Acciones como encender un radio, sabotear generadores, eliminar francotiradores y vehículos blindados tienen un impacto en la gente que habita en la Filadelfia de The Revolution  provocando que gradualmente se levanten en armas en contra de la opresión al tener 100% la confianza en el movimiento. Así verás una gran diferencia entre la gente miedosa que tienes al llegar a explorar una zona y los que llegan incluso a golpear sin piedad a los soldados del ejército coreano que se encuentren en las calles.

Todo suena bien como idea y no niego que no sean buenos esos cambios que se presentan, el problema viene cuando todas las actividades que realizas se vuelven sumamente repetitivas y hasta aburridas.

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e) Variedad en las armas

Entre los puntos más rescatables del juego tenemos su selección de armas muy adecuadas al tema revolucionario que se deriva en instrumentos improvisados comparados con las armas futuristas de los rivales.

Todo se complementa con un sistema modular en el que una sola montura se puede convertir en diferentes armas cambiando el cuerpo del arma en un menú interactivo que funciona en tiempo real. Me agrada también que todos los complementos para las armas como miras, soportes, silenciadores y otros accesorios se pueden combinar a tu gusto con la mayoría de las armas.

No sólo son muy buenas las animaciones al transformar las armas en tus manos, también este sistema funciona de forma bastante decente ya sobre la marcha complementándose con armas bastante interesantes con las que disfrutarás experimentando.

Debemos también agregar que también contarás con algunos objetos como explosivos, bombas incendiarias y dispositivos de hackeo que pueden ser usados de diferentes formas, desde arrojarlos directamente hasta montarlos en un coche de control remoto con cámara integrada o dejarlos como señuelo en un adorable osito de peluche. Eso también funciona bien en general.

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f) Modo multijugador complementario

Si bien Homefront tiene debilidades bastante fuertes en temas como los bugs y rendimiento no podemos decir que le falten contenidos para sentirse como un paquete “completo” con todo y las grandes comillas que pueden derivarse de lo repetitiva y genérica que puede ser la experiencia.

Además de una campaña de unas 20 horas que conformaría un 85% del juego se tiene otro 15% que consiste en un modo multijugador cooperativo que te pondrá a crear tu propio guerrillero para participar con otros jugadores en misiones especiales que probarán su resistencia y trabajo en equipo.

Para nada podemos decir que este modo multijugador sea la estrella del paquete pero cuando funciona lo hace de forma bastante decente y puede ser muy divertido con la adecuada compañía.

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El lado triste de la moneda: técnicamente inaceptable

Hasta este punto vimos que fuera de la abundante repetición derivada de un mundo abierto poco creativo, el juego en sí hace experimentos interesantes que pudieron haberlo convertido en algo que si bien no fuera lo más innovador del mercado si se mantuviera como una experiencia aceptable e incluso como un respiro entre el género. La triste realidad es que lo rescatable del título se viera opacado por un muy mal rendimiento técnico que no te permite disfrutar de la experiencia en su totalidad.

La versión de PS4 es la peor de todas. Además de que se congela constantemente cada que el juego hace un autosave que bien pudo al menos indicarse en pantalla, los bajones de framerate son muy constantes y llegan se mantienen por debajo de los 20 cuadros por segundo en una experiencia que en general con trabajos rebasa los 25. Con ventaja de un par de cuadros por segundo está la versión de Xbox One que al no correr a 1080p como la de PS4 sino a 900p se mantiene un poco más estable. Lo puedes soportar un rato, pero ya que esa inestabilidad te esté constantemente rompiendo el ritmo es algo inaceptable para un juego del género y es una lástima pues el juego se ve bastante bien con el CryEngine.

Si sólo fuera eso estaríamos del otro lado en el momento en que llegara un parche que optimizara el rendimiento, desafortunadamente no es el único problema. Al ser un juego en el que muchos eventos se generan de forma aleatoria me parece que ese sistema no funciona de la mejor manera pues además de que las inteligencias artificiales suelen ser bastante mediocres habrá ocasiones en que aparezca de la nada un convoy frente a ti o deje bloqueado tu checkpoint provocando tu muerte una y otra vez por esos errores de de diseño. Dicho lo anterior, parte de la dificultad del juego no es por un desafío real, sino por errores graves de diseño que rompen en gran medida el juego.

Otro elemento bastante negativo en el título es que se siente a medio terminar por una enorme cantidad de bugs. No te sorprenda atorarte después de hacer un salto, que quede flotando un tanque disparándote o que los enemigos queden abatidos en el suelo con posiciones rarísimas, atravesando objetos “sólidos” o con convulsiones extrañísimas. Peor aún cuando estás en espacios medianamente cerrados y los NPC aliados o civiles bloquean un pasillo y cuando regresas ya hay otros bloqueando la salida dejándote atrapado con ganas de matar a todos para continuar. En fin, todas esas graves fallas técnicas y bugs que no fueron corregidos nos hacen sentir en un juego que ni siquiera está terminado y que desafortunadamente tira por la borda casi todas sus bondades al ofrecernos una experiencia a medias.

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Comentarios finales

atomix-score-60Qué difícil escenario en el que tienes una IP muy poco popular que desde sus orígenes ha  tenido problemas y se termina de arruinar con un producto sumamente descuidado que sale a la venta después de todos los problemas que desembocaron en un desarrollo de media década. Soy completamente consciente que a muchos ni les va ni les viene este lanzamiento que ya venía con un sello para pasar sin pena ni gloria en un mes con tan importantes lanzamientos, pero personalmente me duele bastante que algunas propuestas que pudieron ser bastante frescas se hayan nublado por los problemas que presenta el título.

Resulta muy difícil recomendar un producto como Homefront: The Revolution que se nota que después de todos los tropiezos en su desarrollo quizá un poco más de tiempo le hubiera sentado bien para pulir todos sus problemas técnicos y errores, tiempo que ya no existió luego de alargar tanto un desarrollo que quizá debió haber sido abandonado mejor.

Por otro lado hay un fuerte potencial en varias ideas del juego y mentiría si les digo que todo fue sufrimiento al jugar Homefront: The Revolution en el que algunos momentos fueron sumamente placenteros, me duele que el juego no se pueda disfrutar como se debe por sus abundantes problemas pues para nada podría considerarse un bodrio o un producto mal elaborado que, por el contrario, tiene una gran recreación de su concepto que prometía bastante.

Emilio Reyes
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