Movie Review – Ready Player One

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Imposible no comparar

Adaptar cualquier obra a otro medio distinto al de origen, siempre será una labor sumamente complicada, esto por las marcadas diferencias que hay entre una película y un videojuego o entre un libro y una película. En agosto de 2011, un desconocido autor en ese momento llamado Ernest Cline, publicó una novela impresa bajo el nombre de Ready Player One, la cual, en poco tiempo comenzó a causar sensación entre la comunidad de entusiastas de la cultura popular, sobre todo de los llamados “gamers”, pues además de contar una historia de aventura llena de adrenalina y grandes momentos, hacía cientos de referencias a todo tipo de formas de entretenimiento de los años ochenta.

Nos encontramos en 2018 y el mismísimo Steven Spielberg es el encargado de llevar a la pantalla grande Ready Player One, cinta que por su naturaleza y origen, es muy complicado -prácticamente imposible- no compararla con la obra que le dio vida. Partiendo de ese asunto, tenemos una película que se aleja muchísimo de la historia que se nos contó en la novela, modificando gran parte de su argumento y por supuesto, cambiando casi en un cien por ciento las referencias que Cline presentó originalmente.

Fuera de lo anterior, hay que tener muy en cuenta estamos frente a una película diseñada para cautivar a audiencias mucho más grandes que el pequeño nicho al que pertenecemos quienes vemos a los videojuegos como parte esencial de nuestras vidas, y justo por perseguir ese objetivo de manera intensa, es que tenemos un guión flojo lleno de deficiencias y fan service que siente forzado y fuera de lugar la mayor parte del tiempo.

De regreso al Oasis

La realidad virtual es algo que ya ni siquiera se puede considerar ciencia ficción. Actualmente, estas tecnologías han encontrado un espacio como productos de consumo masivo, además de que finalmente, han cumplido con muchas de las promesas que se nos hicieron desde los años ochenta. Ready Player One toma justamente eso y lo coloca dentro de una historia en un futuro distópico en donde existe un juego de VR que ha cautivado al mundo.

Nos encontramos en el año 2045 y la mayoría de la grandes ciudades del mundo se han convertido en huecos de tierra y suciedad afectados por cambios climáticos. Por una razón que no se explica, Columbus, Ohio es una de las que más crecimiento está teniendo. Al vivir en una realidad tan deprimente, la gran mayoría de la población se refugia en un videojuego parecido a Second Life que funciona a través de visores y demás aparatos de realidad virtual llamado Oasis.

Aquí entra Wade Watts, joven adicto a dicho título que lleva ya cinco años intentando resolver un quest dejado dentro del juego por el difunto James Halliday, creador de Oasis: El primero en encontrar tres llaves escondidas en ese gigantesco mundo, obtendrá el poder absoluto sobre la plataforma.

Por el poco tiempo que existe dentro de una película, Ready Player One hace un terrible trabajo explicando las reglas y en general universo en el que se desenvuelve su historia, esto sin mencionar que todos los personajes son pobres y carecen por completo de verdadero desarrollo, sobre el caso de Nolan Sorrento quien es un villano torpe que no intimida, mientras que Art3mis fue distorsionada por completo. Ni qué decir de Ogden Morrow, quien fue reutilizado de una manera que al menos en mi opinión, no fue la correcta.

Lo que sí te puedo decir es que el cast es sensacional. Los actores elegidos para hacer a los protagonistas son justamente como muchos los imaginábamos cuando leímos el libro. Mismo caso de algunos de los lugares que se nos presentan. Claro que varios puntos alrededor de Oasis y fuera de él, fueron completamente hechos para la cinta. Mención honorífica a Aech, personaje que sin lugar a dudas se roba buena parte del filme.

Algo que también es sumamente notable es cómo algunos personajes cambian su supuesta filosofía de un momento a otro. De decir cosas como “yo trabajo sólo y nunca me uniré con nadie” pasamos a “somos la resistencia, qué bonito es trabajar en equipo”.

Mi mayor queja con la historia y desarrollo narrativo de la película es que se perdió la esencia de la historia original. Entiendo perfecto que se tuvieran que hacer cambios por mil y un razones, pero creo que se falló rotundamente al momento de capturar el sentimiento de aventura y adrenalina que se respira en cada momento dentro de la novela. Por ejemplo, los cambios en los marcadores de Oasis que eran momentos épicos dentro del libro, aquí se sienten efímeros y sin mayor importancia. De igual forma, la búsqueda de cada una de las llaves, así como las pruebas para obtenerlas, lucen como algo secundario dentro de la trama cuando en realidad, deberían de ser el eje central.

El problema de las referencias

Desde que se anunció que Ready Player One estaría siendo adaptado al séptimo arte, más de uno sentimos algo de preocupación, pues de entrada, sonaba como un verdadero infierno el tener que negociar todas las licencias que se necesitarían para hacerla realidad en el cine y justo como lo esperábamos, todo este asunto tuvo un impacto directo en el guión.

De entrada, hay que decir que la historia que se nos cuenta en el libro fue reescrita por completo. Solo se tomó la premisa de la novela y encima de ella, se colocaron hechos radicalmente distintos, seguramente condicionados por las licencias que se pudieron negociar y las que tuvieron que ser retiradas.

No me mal interpretes. Creo que lo más adecuado cuando se adapta un libro al cine, es mover las piezas que sean necesarias para que la obra en cuestión funcione de la mejor manera en el nuevo medio al que está llegando. El problema con Ready Player One es que se nota claramente que estos ajustes tuvieron más que ver con temas de licencia, que con creativos.

Otra de las grandes complicaciones de la película es que en ningún momento se acaba de decidir si hará referencias a obras de los años ochenta, o a cosas mucho más actuales. Wade Watts se suponía que era un mega nerd justamente de la cultura ochentera, pero en la película son mucho más notables las referencias a cosas mucho más actuales. Sí, Tracer sale como seis veces.

Para rematar todo lo anterior, la mayoría de estas referencias se sienten forzadas y sin razón de ser. A diferencia de lo que pasaba en la novela, aquí se colocan momentos de fan service sin justificación alguna con el único objetivo de causar emoción en cierto tipo de audiencia. El proceso creativo se siente como si guionistas ajenos a la cultura popular hubiera dicho “A ver ¿qué cosas entienden los “gamers”? A pues el Hadouken de Ryu, entonces que el protagonista lo grite de la nada” WTF.

No todas las referencias dentro de Ready Player One son superficiales o forzadas, también tenemos algunos momentos que valen mucho la pena y ante los cuales, fue complicado no sonreír, sobre todo ese momento en el que los protagonistas entran en una película de Stanley Kubrick. Como sea, también hay que entender que el objetivo de la cinta es cautivar a las grandes masas y no tanto a quienes llevamos jugando más de dos décadas sin parar.

Visualmente sensacional

Ready Player One luce y se escucha increíble. Una vez más, Steven Spielberg hace gala de sus habilidades como director para hacer que los efectos especiales funcionen dentro de una cinta a la perfección. Digo, la mayor parte de la historia se desarrolla dentro del Oasis, por lo que uno de los objetivos justamente tenía que ver con que todo se viera generado por una computadora.

Puede que el diseño de producción se llegue a sentir un poco suelto y sin una línea clara, sin embargo, creo que en este apartado no había mucho qué hacer, pues estamos frente a una mezcla gigantesca de todo tipo de obras. Como sea, se hizo un esfuerzo bastante loable para hacer que al menos este apartado, se sintiera homogéneo o que hiciera sentido. Lo que sí es una lastima son los pocos lugares que podemos conocer dentro del Oasis.

Es para una audiencia masiva

Tenemos que entender que la gran mayoría de estas cintas están pensadas para una audiencia masiva, pues son Blockbusters al final. Ready Player one no es la excepción. A pesar de que sí cuenta con un par de referencias de cine y videojuegos bastante clavadas que pocos cacharán, la enorme mayoría son momentos sumamente obvios y hasta forzados, esto claro, buscando gustar a audiencias que si bien consumen cultura popular, no lo hacen de manera tan intensa.

Es bueno celebrar algo como la cultura popular, sobre todo si tiene que ver con videojuegos, pero tampoco es forzoso que te guste algo que supuestamente contiene referencias a cosas que disfrutas.

Ready Player One es una cinta palomera como nos gusta decir, la cual, probablemente disfrutes un sábado o domingo en la tarde cargado de una fuerte dotación de comida chatarra, sin embargo, la forma tan fiel en la que sigue la fórmula Hollywood; es decir, hay un exceso de comedia y claro, beso al final, sumado con una fuerte cantidad de fan service mal logrado, la convierten en una cinta que al menos en lo personal, no disfruté.

Alberto Desfassiaux
Editor en Jefe de Atomix. No me gustan los videojuegos... ¡adoro los videojuegos!