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Review – Goat Simulator

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En el mundo real, y aún más en internet, encontramos elementos culturales con los cuales muchos nos identificamos sin importar nuestra raza, sexo, género, nacionalidad o ideología. El fenómeno de internet que aborda la explotación de estos elementos culturales se conoce como meme, el cual se distingue por ser “una idea, comportamiento o estilo que se esparce de persona a persona dentro de una cultura”, en este caso a través de la web. Esta síntesis de cultura en unidades representadas en imágenes o palabras trasciende más allá de las fronteras, y uno de sus usos más relevantes ha sido el humor.

Coffee Stain Studios, estudio sueco independiente, entendió muy bien este fenómeno cultural del internet y gracias a su astucia, ingenio y rápida acción tenemos una unidad cultural que tal vez, por azares del destino, cayó en el género de los videojuegos. Me refiero a Goat Simulator.

Éste nació como una casualidad: en un periodo de un par de semanas, varios desarrolladores se unieron para diseñar, planear y crear el prototipo de un nuevo juego, el cual se mostró de manera cómica en un video de YouTube: un mundo abierto donde el personaje principal era una cabra. El propósito del video era simplemente pasar un buen rato mientras se mostraba la capacidad del estudio para utilizar el motor gráfico Unreal Engine 3.

Literalmente, Goat Simulator comenzó como un chiste que hacía burla a los demás juegos de simulación en el mercado. Sin embargo, el video se volvió viral y miles de personas aclamaron la creatividad del estudio sueco exigiendo que el proyecto se volviera real. Así fue como, en menos de dos meses, tuvimos el juego en nuestras manos.

Este simulador caprino es todo menos un simulador. Si se pudiera describir en términos de la industria, diría que se trata de un título parecido a un arcade de patinaje salpicado pequeño mundo abierto en el cual debemos realizar “trucos” para ganar puntos y desbloquear logros. En tercera persona, controlamos a una cabra y la movemos gracias a una física burda a través de distintas localizaciones de un pueblo que nos ofrece una variedad de actividades y retos por cumplir.

Cabe mencionar que para entrar a este producto es necesario tener una mente muy abierta y entender la naturaleza del juego. En Goat Simulator, encontraremos cosas bastante absurdas que brotan de la primicia del título: adquirir puntos al realizar actos de caos. Ya sea salir disparado al ser atropellado por un automóvil mientras lamemos (que representa adherirse con la lengua) a un ser humano, hacer explotar una gasolinera y ver partes de carros volar alrededor, introducirnos a una arena de duelo para combatir contra otras cabras o saltar en un trampolín decenas de veces hasta que el juego se rompa y volemos hacia el espacio, Goat Simulator nos ofrecerá una gran variedad de oportunidades para hacer lo que un caprino sabe hacer mejor: no obedecer ninguna ley, humana o física.

La novedad real y más cómica del juego viene de su habilidad para explotar varios glitches que Coffee Stain Studios dejó a propósito, como la distorsión del cuello del personaje en caso de pegarse a una pared, la capacidad de la lengua de la cabra de alargarse infinitamente sin importar si hay obstáculos en el camino o simplemente la burda y cuadrada libertad de movimiento de los personajes.

La diversión aquí reside en el lenguaje. Si somos navegantes del internet, y hasta cierto punto si crecimos con él, nos sentiremos como en casa. La jerga y las referencias utilizadas son de gente que realmente habla nuestro mismo idioma, el de los memes. Aunque europeo, el estudio entiende muy bien el tipo de público al que se dirige: gente que conoce películas de Michael Bay, jugadores que ubican la existencia de Flappy Bird y sus incontables clones, y a aquellos navegantes de sitios web donde se alaban a criaturas como los perezosos, las avestruces, los gatos y las llamas, entre otros.

Así, Goat Simulator nos habla sin rodeos: nos presentó el juego casi como un “simulador de bugs y glitches”, una burbuja de comicidad dentro de una industria que cada vez quiere ser más seria y que, en muchos casos, cae en el ridículo. Coffee Stain Studios es una crítica al mundo actual de los videojuegos y una oportunidad para demostrar que no todo se trata de gráficos, inversiones, arte o legitimidad.

Goat Simulator se mofa de sí mismo y, al mismo tiempo, de la industria. Es recomendable para todos los jugadores que quieran dar un respiro y recordar que no está mal volverse locos de vez en cuando… como una cabra. Si tienen sentido del humor y crecieron en la web, entren a Steam y adquieran el título por sólo 10 dólares americanos. Si no conocen el lenguaje del internet ni se identifican con la naturaleza del juego, manténganse alejados. No encontrarán aquí un producto íntegro ni solemne, pero sí una buena broma que nos hará reír un par de horas.

 

Este juego es exclusivo de PC.

Jorge Diaz
Editor en atomix.vg y host de #AtomixPodcast / #AtomixNightfall. Mi vida es un RPG.