Advertisement

30 días del Wii — 22. Muramasa: The Demon Blade

TRENDING



Todos los días, durante 30 días, revelaremos un título más que conforma nuestra lista. Ayer publicamos el lugar 23 y hoy les traemos el 22: Muramasa: The Demon Blade. Los dejamos con la ficha técnica y el texto completo a continuación.

Muramasa: The Demon Blade
Desarrollador: Vanillaware
Distribuidor: Ignition Entertainment
Fecha de Lanzamiento: 8 de septiembre del 2009

Dentro de la accidentada historia que tiene el Wii, sólo han sido cinco los juegos que se acabaron el día de su lanzamiento en Japón, y de entre ellos el más grande que llegó al continente americano fue éste. Desarrollado por Vanillaware y presentado como una secuela “espiritual” al poco vendido, pero muy mencionado, Odin Sphere —juego de PlayStation 2 publicado por Atlus en el 2007— Muramasa: The Demon Blade bien podría haber pasado como un juego de acción más dentro de la extensa galería de títulos similares que se han visto en la actual generación de consolas pero, afortunadamente, esto no fue así. Este juego cuenta la historia de dos personajes que buscan redimirse; el primero es un fugitivo acusado de un crimen que no recuerda haber cometido, mientras que el segundo es el espíritu de un guerrero que ha quedado atrapado en el cuerpo de una joven, ambos están en busca de una katana. Muramasa es la espada del caos que ha despertado a las fuerzas del inframundo y comenzado una guerra en la nación nipona, siendo el centro de este título, el cual se lleva a cabo en un mundo donde los escenarios, las historias, sus héroes y villanos son presentados de una forma que nadie había visto jamás. Si bien la propuesta de Muramasa: The Demon Blade es sencilla pero interesante, con tres retadores modos de juegos y dos protagonistas que nos ofrecen su propia perspectiva de una misma historia, la presentación de este juego es lo que lo hizo inolvidable. Cada cuadro de animación, cada pieza del escenario y cada detalle hecho en todo objeto que se ve en pantalla está cuidadosamente dibujado. Una dirección de arte que asemeja tradicionales ilustraciones niponas hicieron que todos las broncas del juego quedarán atrás y lo volvieron una de las joyas visuales mejor logradas que se encuentran en la consola de Nintendo; no por nada llegará al PS Vita el próximo año.