#AtomixAwards2017 – Juego del Año

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2017 ha sido un año memorable para el medio. Prácticamente desde que arrancó, hemos sido maravillados mes con mes con grandísimos lanzamientos que dieron mucho de qué hablar en todo sentido, sin embargo, hubo uno que literalmente detuvo a la industria entera por todo lo que ofreció, eclipsando por completo al resto de los juegos que llegaron cerca de él. Te diríamos que la elección no fue sencilla tomando en cuenta las grandísimas opciones que teníamos a la mano, pero la realidad es que prácticamente desde su estreno, sabíamos que se terminaría coronando con el más que codiciado título de Juego del Año.

Y el ganador es…

¡The Legend of Zelda: Breath of the Wild!

Siempre que un nuevo The Legend of Zelda está a punto de lanzarse, existe cierto nerviosismo entre todos los que llevan años siguiendo a la franquicia religiosamente. Por un lado hay una enorme emoción por sumergirnos de nueva cuenta en uno de estos mundos que por alguna razón, son los únicos capaces de crear cierto sentimiento especial tan complicado de describir; pero por el otro, hay un miedo inherente sobre los riesgos que se pueden tomar y que al final, podrían no funcionar. La realidad es que a pesar de representar una tradición muy añeja, las aventuras de Link siempre han sido espacios para la experimentación y desde que fue mostrado, se nos dejó claro que The Legend of Zelda: Breath of the Wild representaba a una reinvención completa de la serie.

Llegó el 3 de marzo y más allá de estar ansiosos por estrenar el Nintendo Switch, estábamos nerviosos por ya saber si el nuevo intento de Nintendo con Zelda, había tenido éxito. De pronto nos dimos cuenta que ya teníamos cerca de cinco horas de juego en la meseta inicial de Breath of the Wild, en la cual, seguíamos descubriendo todo tipo de cosas y sabiendo más de cómo es que funcionaba el juego. Vaya hueco en el estómago que se formó cuando aterrizamos en Hyrule e, ingenuamente, pensamos en tener una idea de su tamaño. Las horas siguieron pasando y los descubrimiento nos terminaban. Cada rincón sospechoso tenía algo para regalarnos y una sonrisa para dibujar en nuestros rostros.

Sí, estábamos dentro de otro juego de mundo abierto, pero este definitivamente era especial. Bajo el lema de “si lo puedes ver, lo puedes explorar” Breath of the Wild apareció como una completa revolución del subgénero que tan desgastado se había sentido en los últimos años. Incluso podríamos decir que los logros de este título son tan grandes que en realidad, tendrán que pasar algunos años para que podamos ver la Big Picture de todo lo que cambió desde su llegada al medio. Sumado a lo anterior, tuvimos una historia sencilla, pero encantadora, una dirección de arte que nos dejó sin aliento, música que nos conmovió hasta las lagrimas y por supuesto, el regreso de este especial sentimiento del que te hablamos en los párrafos anteriores y que sólo los juegos que se llaman “The Legend of Zelda” son capaces de transmitir.

Por supuesto que además de todas estas razones que te acabamos de dar, existe otro centenar de ellas para sostener que The Legend of Zelda: Breath of the Wild fue claramente el juego más destacado del año, las cuales, hemos venido repasando a lo largo de este 2017 con diversos contenidos, mismos que te recomendamos checar en cuanto tengas la oportunidad. Larga vida a la que sin duda es la franquicia más amada y con más legado del medio.