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Asher’s Barcade REVIEW – Metal Gear Solid V: The Phantom Pain

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The Phantom Pain es un Metal Gear tan diferente que habrá algunos fans de la serie que se sientan ajenos a su ambición, alienados de su presentación espontánea, lejos de su énfasis cinemático y completamente fuera de su zona de confort.

¿Quién iba a pensar que el último Metal Gear de Hideo Kojima lejos de sentirse como un adiós se sentiría como el comienzo de algo distinto?

Pero, ¿los fans querían algo distinto? o ¿será que Phantom Pain forza un poco el intento de convencer a nuevas generaciones de que Metal Gear (y el desarrollo japonés) sigue siendo relevante?

Personalmente conozco ambos lados de la moneda y, si bien a primera vista lo que más me atrapó de Metal Gear Solid fue su presentación cinemática, fue el tiempo el que me permitió valorar características más allá de videojuegos que intentaban jugar a ser películas y conocer el verdadero valor único de nuestro medio favorito.

Indudablemente grandioso, ambicioso, divertido y espontáneo Metal Gear Solid V: The Phantom Pain bien podría enseñarle una cosa o dos a los demás desarrolladores de videojuegos modernos, quienes perdidos entre sus cantidades y sus mundos genéricos, se olvidaron por completo de que el control es lo más importante que existe en un videojuego, tal vez la verdad es que toda esta espontaneidad sea una ilusión controlada pero ningún otro juego me había hecho sentir tan responsable de semejantes hazañas misión a misión, si la meta de los videojuegos es crear ilusión de poder a sus usuarios me cuesta pensar en un mejor ejemplo.


Miguel "Asher" Sandoval
Director editorial y de arte en @atomix y @gamersretail, host de @ScoreVG, @YaTeDigoPodcast y turbo fan de los Disney Parks.