Pokeweek: [Fly Me to the] Pokémon Moon and Sun

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fly-me-to-the-pokemon-sun-moonpor Gablot ier Van (@Gablot_ier_Van)

Siempre que hay una nueva entrega de Pokémon es recurrente escuchar que los jugadores compramos la misma Stacy Malibu con un nuevo sombrero; sin temor a equivocarme, puedo afirmar que con Sol y Luna este no es el caso.

Después de una larga espera, apenas amenizada por un tibio Pokémon GO, por fin están disponibles las versiones Sol y Luna. Los nuevos títulos de esta franquicia generaron gran expectativa por varias razones: la “simpleza” del nombre (lo cual generó una infinidad de memes sobre las escazas ideas que debieron tener al momento de bautizarlas), las nuevas formas de pokémon conocidos (como el Exeggutor dragón), la incógnita de cuál sería la dinámica de Alola (puesto que no existe una liga como en las versiones anteriores) y las danzas del misterioso poder Z. Fantásticamente, por el momento, el título ha cumplido y ha sido una refrescante renovación del juego (no lo he terminado porque #vidagodínez).

El inicio puede predisponer al jugador a esperar lo mismo de siempre: uno es el chico que recién se acaba de mudar a la nueva región y tiene que ir con el profesor Kukui para recibir su primer pokémon e iniciar la aventura. Hasta ese punto todo transcurre como en las primeras versiones; en adelante, las cosas cambian: el juego te involucra más en la historia antes de permitir la selección del pokémon inicial, lo cual anticipa que tal vez la trama tenga algo interesante aunque se recurra a la misma fórmula de tener que salvar al mundo.

Las nuevas versiones tienen mejoras significativas en cuanto a la experiencia de juego. La más notoria consiste en el recorrido insular y las pruebas de los capitanes, que reemplazan a los gimnasios, donde no sólo hay que derrotar oponentes sino que se debe cumplir un objetivo (atrapar un Raticate escurridizo o encontrar los ingredientes para la comida); si bien, tienen la semejanza de derrotar varios oponentes antes de llegar con el líder, el realizar la tarea de la prueba le agrega un poco de dificultad; además, en vez de medallas, los capitanes entregan cristales Z, lo cual representa un extra de poder durante la partida.

Una innovación que resulta muy cómoda es la capacidad de montar distintos pokémon en el juego para desplazarse por el mundo, ello quita la necesidad de tener los esclavos HM para avanzar, lo cual implica que se puede armar un equipo a gusto personal sin considerar la necesidad de usar movimientos como cut, rock smash o surf.

El pokerelax también consiste en otra modificación que afecta la forma en que el jugador se relaciona con su equipo. En las versiones OR/AS, el cuidado de los pokémon era un elemento secundario (al menos para el jugador casual) pues el nivel de afecto sólo importaba al momento de querer enseñarle determinados movimientos al pokémon; en la séptima generación, después de algunas batallas, aparece la opción de “curar” al equipo: el entrenador cuenta con un kit de “primeros auxilios” para los pokes: medicina, secadora, toalla y cepillo con el cual se puede curar y acicalar al pokémon para dejarlo en casi perfectas condiciones (se puede curar casi todos los estados, pero no los puntos de salud ni los de poder). Esta opción inherentemente genera otro tipo de vínculo con los miembros del equipo, así es más fácil encariñarse con ellos.

Pokemon-Sun-and-Moon-Character-Art

Las formas Alola generaban duda (amén de la desgracia de Rattata), pero ya en el juego se puede notar que el cambio tiene un impacto significativo durante el desarrollo de las batallas, aunque uno se prepare mentalmente para los cambios en los tipos de cada especie, obliga al jugador experimentado salirse un poco de su zona de confort, pues esos monstruos a veces dan una sorpresa al realizar un movimiento al cual uno no está acostumbrado o al recibir un impacto regular de un ataque que en otro tiempo fuera súper efectivo.

alolan-waifuOtro factor que se debe considerar es el poder Z. En Alola, los pokes son capaces de utilizar un “poder oculto” gracias a los cristales Z. Dentro del mismo juego se menciona que tal vez dicho poder sea mucho mayor que el de la megaevolución.

En el modo historia, el uso de los cristales equilibra el juego. La primera vez que terminé la liga en OR/AS con megaevoluciones, la elite four no consistió en un desafío; en cambio, incluso con los movimientos Z, vencer a los pokémon dominantes no resulta fácil; principalmente porque la megaevolución consistía en un incremento significativo de poder que duraba todo el combate, mientras que el movimiento Z es sólo de un uso y por parte de un pokémon (y siempre existe la posibilidad de malgastar ese recurso). Lo anterior, evidentemente, impactará en el metajuego (se veía venir desde el Ninetales hada-hielo).

Un detalle que me agradó fue, precisamente, la selección del inicial. El Kahuna presenta a los tres pokes y pide que el jugador seleccione uno; a diferencia de entregas anteriores donde bastaba con presionar el botón A, hay una escena en la que el pokémon tiene su primer acercamiento con su entrenador. Las palabras del profesor son claras y duras: “para que la amistad sea duradera, la elección tiene que ser mutua” (en ese momento sentí miedo de que Litten no quisiera irse conmigo, me pregunto si a alguien lo habrá rechazado el inicial que seleccionó, lo dudo); una breve escena para recordar la esencia de este juego. Asimismo, resulta reconfortante (aunque un poco condescendiente) el no iniciar la historia con un antagonista claro. En todas las versiones anteriores, hay un rival acérrimo que contaba con cierta ventaja: si la elección era charmander, él elegía a squirtle; si era squirtle, bulbasaur; si era bulbasaur, charmander. En este caso, el rival (que más bien es el compañero de viaje) elije un pokémon con desventaja: mi elección fue Litten; la de Tilo, Rowlet. Allí también cambia la visión del juego. Uno ya no es el “segundón” que debe entrenar a tope porque pelear con el rival es siempre difícil (por esa ventaja predefinida). Quizá, la otra lección que ahora quiera dar el juego consista ahora en cómo ser un buen ganador.

El único aspecto que podría reclamarse del nuevo título es la traducción. Decidí jugarlo en español para ver el acercamiento que tienen los nuevos videojugadores al mundo de pokémon, tristemente me arrepentí después del primer diálogo con el profesor Kukui (el lenguaje ya no se puede cambiar, cuidado con ese punto o tendrán que leer bastante seguido que sus pokémon están “pletóricos”).

En conclusión, la séptima generación de los monstruos de bolsillo no consiste en un refrito del juego, como se acusa a otros títulos (cof… cof… FIFA… cof… cof…), sino que incorpora elementos que renuevan la experiencia como jugador, no desechan las cosas buenas que realizaron anteriormente y conservan los elementos clásicos que le dieron un lugar en el corazón y la videoludoteca de muchos entrenadores.

Conoce al colaborador

Gilberto A. Nava, “Gablot” (México, D.F. 1990). Estudió Letras Hispánicas (FFyL/UNAM). Como poeta es un excelente cuentista. Pambolero por herencia genética y cruzazulino por resignación; fanático de Zelda y fiel Testigo de Gokú. Mantiene el blog Infernáculo y la cuenta de twitter: @Gablot_ier_Van.

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