Review – Yooka-Laylee

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La nostalgia vende bastante bien, pero tampoco se vale aprovecharse de ese recurso para simplemente llamar la atención a productos de mediana o baja calidad, práctica que sin lugar a dudas sucede bastante en nuestros días. Ahora la pregunta sería ¿qué pasa cuando verdaderas leyendas de la industria se proponen revivir las viejas glorias de un género y ponerle todo el cariño a un producto hecho completamente a su manera? Experimentos interesantes pero quizá no aptos para todos los públicos

Hablar de Yooka-Laylee es hacer referencia a otro de los grandes fenómenos dentro de los proyectos en los que la gente pone en su confianza a través de plataformas de crowdfunding como Kickstarter, y cómo no hacerlo si nos prometió el regreso a las viejas glorias de Rare con la fundación de Playtonic; como hemos dicho la nostalgia vende muy bien.

De las 175,000£ libras que el juego pedía  para su desarrollo se terminaron recaudando más de dos millones y cómo no confiar en un proyecto en el que se involucraron figuras tan importantes del clásico Rare como Steve Mayles, Chris Sutherland, Gavin Price, los músicos Grant Kirkhope y David Wise entre muchos otros valiosos miembros que dieron identidad a aquel estudio que en la época del Nintendo 64 nos hacía vibrar de emoción con el simple hecho de ver ese rectángulo dorado girando en la pantalla.

Con todo lo anterior, sigue sin ser garantía que haya una gran resultado luego de que un talentoso staff a cargo del proyecto, pues hemos visto juegos como Mighty No. 9 en un caso similar que terminó sin ser completamente atractivos y fiel a sus promesas pero ¿qué pasó con Yooka-Laylee?

Les puedo decir, estén tranquilos fans de los juegos de plataforma clásicos pues el juego llenará las expectativas de quienes buscan realmente algo con todo el sabor de los juegos de la época del Nintendo 64 y de los inicios del género, aunque me parece que en un fenómeno similar al de Knack que contó con opiniones divididas por su diseño simple, Yooka-Laylee brilla al traer de regreso unas manufactura de juegos que actualmente no es muy común encontrar pero al mismo tiempo arrastra también algunos problemas evidentes.

Si hubiera salido a la par de esa invasión noventera y dosmilera de extravagantes dúos de animales antropomorfos estoy seguro que Yooka-Laylee hubiera sido pieza clave en los recuerdos de muchos de ustedes omitiendo algunas de sus asperezas, pero son otros tiempos en los que los avances del género nos llevan a reconocer que por mucho cariño que podamos tenerle al juego no todo es felicidad.

¿Vale la pena Yooka-Laylee? Lo discutiremos en esta reseña.

Se ve bien, se escucha bien y tiene todo el estilo del clásico Rare

No pasó ni un segundo del juego y ya me estaba cayendo sobre la cabeza la cubetada fría de nostalgia al ver la presentación del logo de Playtonic, un rectángulo dorado que hizo referencia a aquel estudio que nos entregó juegos de Donkey Kong y Banjo Kazooie; ni se diga cuando entré al juego en el que además de su curioso par de protagonistas todo me pareció un homenaje a la historia de Rare y sus juegos de plataformas.

Un mundo donde todo está animado con pequeños ojos que dan vida hasta al objeto más triste y montones de sonidos extraños en lugar de voces me hicieron recordar esa personalidad tan marcada del desarrollador británico.

Me sorprendió que el juego se presentó en el motor gráfico Unity pues me parece que tenemos un buen manejo de dicha herramienta ampliamente utilizada entre desarrolladores independientes con buenos resultados visuales aunque no libres de algunos problemas como molestos tiempos de carga que se prolongan demasiado. El juego luce bien en términos generales y aunque no es tan sofisticado a nivel gráfico como los últimos juegos de Skylanders que corrieron en motor propio –comparando con algo muy similar– lo que nos presenta el juego es suficiente para hacernos sentir ese toque retro que busca recordarnos la época dorada del Nintendo 64, objetivo principal al que apela esta obra.

A nivel sonoro también rebosa personalidad Yooka-Laylee pues además de una buena banda sonora de Grant Kirkhope, David Wise y Steve Burke, el juego cuenta con ese escándalo de animales que tanto recordamos de Banjo-Kazooie, y no tengan miedo que también viene localizado al español con subtítulos de todos esos extraños ruidos con los que se comunican la enorme variedad de personajes coloridos que el juego nos presenta.

Ahora, hablando de los protagonistas podemos decir que estamos satisfechos con el resultado si lo que queremos es recordar esa época de animales graciosos pues la mayor parte del tiempo son Yooka y Laylee quienes sueltan los mejores chistes de un juego en el que quienes habitan su mundo saben que pertenecen a un videojuego “retro” y se la pasan bromeando con el tema, mofándose abiertamente de sí mismos y de los videojuegos contemporáneos. Yooka es bastante amigable y neutral pero Laylee a pesar de ser pequeña es la que tiene el humor más ácido provocándote una que otra carcajada.

De regreso a la exploración sin radares y aprendiendo sobre la marcha

El formato de Yooka-Laylee es el mismo que bien estableció en su época Super Mario 64 y se retomaría en montones de juegos. Piensen en que hay un HUB con distintos niveles a los que accedes pero siempre todo se mantiene en un formato muy libre en el que tú decides qué actividades vas a realizar en el orden que tú quieras. En aquel entonces pasabas a través de cuadros, acá pasas a través de libros; cumplías misiones para conseguir estrellas, acá lo haces para obtener páginas doradas.

En total, Yooka-Laylee tiene 5 de estos niveles y podrías estar pensando ¿tan poquitos? Aunque debo decirles que eso es más que suficiente para un juego “colectathon” en el que seguro tardarás entre 20-30 horas para obtenerlo absolutamente todo; arma de dos filos si se considera que el juego no siempre tiene la misma intensidad en sus niveles y hay patrones que comienzan a repetirse conforme avanzan las horas haciendo que la experiencia sea mucho mejor si la dosificas a unos minutos por partida en lugar de aplicar un maratón que podría sentirse cansado.

Como hemos dicho, el equivalente a las estrellas de Super Mario 64 son páginas doradas de un libro que tienen que completar nuestro simpático dúo de protagonistas y con ellas pueden desbloquear tanto los diferentes tomos que dan acceso a los cinco niveles como expansiones para los niveles que ya tienes desbloqueados.

No les miento si les digo que cada uno de esos cinco mundos son enormes y tienen muchas cosas por coleccionar, acertijos por resolver y actividades por completar; no dudamos que te llegues a sentir perdido en algunos momentos. Me pareció refrescante que luego de que en la actualidad los juegos están completamente viciados por sus asistencias, en este caso tú eres el que descubrirás gradualmente a tu ritmo y a tu manera lo que puedes hacer; no obstante esa magia llega a romperse cuando te llegas a topar con uno que otro error de diseño en el que los acertijos llegan a sentirse ambiguos.

Además de las páginas doradas, cada uno de los niveles tiene una enorme cantidad de plumas doradas que eventualmente usarás para desbloquear nuevos movimientos especiales para que Yooka y Laylee puedan resolver más situaciones. Este par puede, por ejemplo, rodar para subir pendientes pronunciadas, volar con Laylee para flotar momentáneamente en el aire, comer y escupir semillas en forma de fuego, agua, hielo y bombas, comer las propiedades de algunos materiales para aprovecharlos en la resolución de situaciones, hacer un salto impulsado, hacer una caída con golpe, alcanzar lugares altos de un lenguetazo, ser invisibles y muchísimo más. Cada uno de los niveles te desbloquean nuevas habilidades, por lo que estarás constantemente cambiando entre mundos conforme tengas nuevos movimientos para ver qué te has perdido y el backtracking es un requisito total.

Con todo y los altibajos que pudieran llegar a percibirse en su diseño, tener en 2017 un juego que te enseña lo básico de su gameplay con sus propios niveles y prácticamente sin tutoriales, o que remueve completamente asistencias como radares y mapas para obtener sus coleccionables  es algo que puede agradecerse ante el sentimiento de exploración y descubrimiento, y principalmente los jugadores completistas encontrarán un reto particularmente difícil que querrán completar.

Variadas actividades, algunas inconsistencias y otros extras

¿Una carrera contra reloj? ¿Un desafío clásico de plataformas? ¿Un rompecabezas ambiental? Montones de actividades que fueron pilar de los juegos de plataformas en 3D están en este juego que presenta una buena variedad de cosas por hacer que principalmente las primeras horas del juego te mantendrán completamente satisfecho.

Me parece muy interesante que habrá muchas veces en las que estés simplemente siguiendo una pista verbal de algún personaje o que tendrás que ser observador con todo lo que te rodea para resolver un cuestionario que te premie con una página dorada, pero ¿realmente el jugador contemporáneo estará dispuesto a hacer este tipo de actividades?

Algo que decepciona entre los contenidos de Yooka-Laylee es que entre toda esa variedad de cosas por hacer y mecánicas de juego no siempre se mantiene el mismo nivel de calidad en el diseño y además se van viciando con el paso de las horas; pongo como ejemplo las secciones de reto en movimiento en un vagón de mina llamado Kartos que tienen la mejor banda sonora del paquete con las notas de David Wise pero desafortunadamente tanto sus circuitos como sus controles no resultan en una experiencia tan divertida a largo plazo. Esas inconsistencias desafortunadamente llegan a dejarnos una experiencia mixta que no siempre se disfruta por completo.

 

¿Qué le duele a Yooka-Laylee?

Les mentiría si les dijera que mi experiencia con Yooka-Laylee fue mala y en un inicio pensé que sería tan relevante para el género de las plataformas en 3D tanto como en su momento Shovel Knight lo fue para las plataformas en 2D por el sentimiento de retomar algunos de los pilares de un género y entregarlos en un producto nuevo que sea a la vez nostálgico pero también fresco.

Desafortunadamente eso no llegó a cumplirse porque me parece que el juego se estira de más cuando no debería hacerlo; me parece que el diseño de los niveles va en decadencia conforme vas avanzando y si bien al principio toda esa variedad de actividades te ofrece una experiencia placentera, la emoción va decayendo cuando te das cuenta que hay patrones muy específicos que se repiten en cada uno de los cinco mundos. Lo anterior nos deja con ese sentimiento que describía anteriormente de que el juego es mucho más disfrutable en pequeñas dosis pues después de un par de horas necesitarás despejarte del estrés generado de estar perdido en sus mundos y en algunas ocasiones más por falta de orden de las actividades que otra cosa.

En este sentido es muy notorio el diseño clásico de un platformer en tres dimensiones tal y como se hacía hace más de dos décadas pero tratado de estirarse a la magnitud de un juego contemporáneo, algo que no siempre combina a la perfección.

Del lado técnico además de los largos tiempos de carga que les comentaba, también está el problema con la cámara que solían tener la mayoría de los juegos de la época, algo comprensible en ese entonces pero poco justificable en Yooka Laylee cuando te das cuenta que en espacios reducidos es difícil controlar lo que estás viendo y cuando de forma cuestionable la cámara se fija en ángulos específicos sin darte la posibilidad de moverla.

Comentarios finales

Al ser un amante empedernido de los juegos del género fue más lo que disfruté en Yooka-Laylee de lo que me pudiera quejar del juego, efectivamente tal y como lo prometió Playtonic se apega por completo a los pilares que hicieron que las plataformas en 3D se volviera el género más popular durante toda una época, y créanme, es realmente mágico que se haya logrado el resultado de tener ese “colectathon” en un mundo abierto lleno de humor y cosas loquísimas por hacer con tal de conseguir las páginas doradas.

Pasar de estar saltando entre plataformas en las nubes o buceando coleccionando plumas doradas en escenarios que van desde una jungla y un glaciar hasta un pantano o un casino es algo que derrite a cualquier fan de los platformers de la vieja escuela y estoy seguro de que si vas con la mentalidad de que vas a jugar un juego que como una cápsula del tiempo te lleve a otra época quizá no quedes decepcionado al llegar a tener la mayoría de los objetivos cumplidos con este título.

Con todo y que agradecemos que Yooka-Laylee no es condescendiente ni nos lleva de la mano,  no podemos dejar de reconocer que el resultado final con el juego no está libre de errores de diseño que nos deja con algunas secciones que parecieran haberse creado más para alargar el tiempo de juego que la verdadera diversión desenfrenada que pudo haberse derivado de todas las mecánicas de juego que se integran. Muy posiblemente si esas 30 horas de enredos y backtracking se hubieran convertido en 10 o 15 de una experiencia mucho más controlada y pulida en cada uno de sus acertijos estaríamos hablando de un juego que hubiera tenido una recepción general mucho más cargada hacia los comentarios positivos.

Emilio Reyes
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