Review – Watch Dogs

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Un ambicioso juego que podría ser estandarte de nuestra época.

Todo está conectado. Al escuchar esa frase hace tan sólo 20 años, seguramente habríamos pensado en que la humanidad está unida por un lazo de hermandad que se extiende a través de las culturas y fronteras… Hoy nos reímos de tal acepción. La internet está en todo y todo está en internet. Nadie imagina hoy en día investigar algo grande o nimio sin comenzar en la web, buscar trabajo, dónde vivir; incluso es normal buscar amistad, romance o una pareja de sadomasoquismo. La internet lo conecta todo. Ésa es la premisa de Watch Dogs, un ambicioso juego que podría ser un estandarte del invento que define a nuestra época.

Cuando el jugador más ingenuo escuchó que Watch Dogs era de “mundo abierto”, de entrada hizo la inquebrantable comparación mental con Grand Theft Auto, cerrando su corto entendimiento ante un juego radicalmente distinto. Es absurdo comparar si uno es mejor o peor –¡y qué decir de los que califican sin haberlo jugado!– cuando en sí van hacia distintos lugares: el núcleo de Watch Dogs no es el estar suelto en una ciudad en la que puedes salir corriendo para hacer lo que quieras. Éste es una especulación sobre las posibilidades de una ciudad completamente interconectada por las tecnología de la información;  bastacomparar cómo imaginaban esto en 1998 con la película Enemy of the State, o una década después con Eagle Eye. ¿Qué mejor medio que un videojuego para contar una historia de éstas?

Al final, Ubisoft Motreal consideró que para construir la historia sobre una ciudad interconectada lo más adecuado sería un juego de mundo abierto, y su protagonista un hacker. Watch Dogs en sí es un gran puzzle capcioso que nos ofrece múltiples opciones para comenzar a armarlo, e incluso más para resolverlo. En otro tiempo, para concebir una dinámica de este tipo, se habría considerado una escenario futurista bastante adelantado, pero lo que tenemos en nuestras manos tiene suficiente mesura como para que no nos detengamos a pensar en el año en que sucede.

Aiden se mueve por las calles con la ayuda de su arma más poderosa, la información.

Detrás de las maravillas tecnológicas de una ciudad interconectada, está la instalación del CenTral Operating System, conocido como CTOS. Se trata de un sistema de control instalado, como programa piloto, en Chicago por la corporación Blume (así es, llegó el momento de hacer la conexión  con Assassin’s Creed). Este sistema recauda información de la ciudad y sus habitantes para, con ésta, administrar el tráfico, el transporte público, la comunicación vial, los recursos energéticos, el agua y ayudar en la vigilancia y seguridad. Esta red cuenta con una serie de centros de control distribuidos a lo largo de la ciudad, así como con una intrincada red de cámaras de vigilancia que cubren casi cada centímetro de la ciudad.

Quien pueda manipular este sistema tendrá la ciudad en sus manos. Eso es precisamente lo que sucede en Watch Dogs: tomamos el lugar de Aiden Pearce, un criminal que se convierte en vigilante y que usa CTOS para combatir el crimen. Ya que prácticamente todos los ciudadanos son parte del sistema, nadie está exento ni a salvo.

La historia comienza in media res, un año después de que la sobrina de Aiden fue asesinada. Ahora estamos buscando proteger lo único que nos queda –que son la hermana y sobrino del protagonista–, al mismo tiempo que somos acechados. La anécdota es contada a través de una campaña dividida en actos, en los que progresaremos uno tras otro. Poco a poco, iremos conociendo de Aiden, así como su pasado, personalidad y psicología. Uno puede llegar a descansar a alguno de los escondites para restablecer la salud y dormir, lo cual incluye el ver los sueños de Aiden.

Al acceder al sistema CTOS tenemos a la ciudad a nuestros pies.

El hecho de que sea un vigilante –esa enigmática figura tan usada en las historias de superhéroes– nos saca a las calles para combatir el crimen. Aiden no es un hacker que pasa todo el día encerrado frente a una computadora, sino que se mueve por las calles con la ayuda de su arma más poderosa, la información. Para controlar la información mediante CTOS, Aiden usa un smarthphone, lo que nos lleva al punto central del juego.

Si el sistema de CTOS está hecho para controlar prácticamente cada aspecto de la ciudad, al acceder nosotros a ese sistema y manipularlo, tendríamos la ciudad a nuestros pies. Ésta es la propuesta de gameplay central de Watch Dogs: utilizar nuestro teléfono para acceder a toda la información que queramos, así como a todos los dispositivos conectados al sistema central: puertas, elevadores, puentes, cámaras, vehículos, computadoras, teléfonos, etc.

Cuando nos sueltan en la ciudad, realmente podemos hacer lo que se nos antoje; si lo deseamos, podemos incluso postergar la campaña y las misiones obligatorias, lo cual tampoco significa que nos aburriremos pues siempre hay algo interesante que hacer. ¿Cuántos juegos –sean o no de mundo abierto– hay allá afuera que desearían mantener nuestra atención por al menos cinco horas sin aburrirnos? Watch Dogs logra eso y más, no sólo entreteniéndonos, sino también divirtiéndonos.

Siempre encontraremos algo fascinante que hacer, ya sea legal o ilegal.

Al explorar las posibilidades que ofrece la ciudad, comenzamos a sentirnos poderosos, es ahí donde se ramifica el árbol de habilidades del juego. Desde nuestro teléfono podremos activar las luces del tráfico, robar cuentas de banco, causar apagones, intervenir conversaciones telefónicas, ver lo que las cámaras de seguridad, mover puentes y mucho más.

El sueño de todo juego de mundo abierto es convertir a su ciudad o espacio en un ente vivo; y Watch Dogs es un gran paso hacia ello. Cada NPC (personaje no jugable) que nos encontremos en la calle es único, con un perfil y características exclusivas, a las que también podremos acceder para tomar decisiones sobre ellos. Para esto usamos una aplicación llamada Profiler, que nos despliega la información de cada ciudadano en tiempo real; esto nos ayudará a decidir si es una persona “buena” o “mala”, si debe ser robada o no, o incluso si debe vivir o morir. Cada que nos topemos con un civil, podremos saber datos como su ocupación, si son adictos a alguna sustancia, cuánto ganan, si tienen deudas o incluso el tipo de cosas que buscan en la internet. Desgraciadamente –o afortunadamente-, ya que sería una cantidad abrumadora de información– cada NPC muestra una parte de esta información y no toda.

Es impresionante la cantidad de diálogos grabados para este juego. Al caminar por la calle escuchamos a los ciudadanos hablar o discutir sobre mil cosas, y no sólo en inglés: una buena parte de los NPC hablan en español, como esperaríamos de la ciudad de Chicago. Tan sólo ver las reacciones de las personas ante actos de violencia o tener un arma a la vista es invaluable; ahí notamos que estamos lidiando con un organismo vivo más que con una serie de líneas predeterminadas.

Siempre encontraremos algo fascinante que hacer, ya sea legal o ilegal, aunque en la mayoría de los casos será la segunda opción. El sistema de juego nos asigna objetivos que tenemos que cumplir progresivamente a través de las misiones y con la asistencia de nuestro teléfono, el cual poco a poco podrá realizar más y más tareas.

Con un botón se muestra el mapa de la ciudad, en el que podemos encontrar puntos de interés para el juego, como misiones, hotspots, sitios importantes para Aiden, escondites, tiendas, y más. Con otro botón desplegamos el menú de armas con que contamos, lo que incluye la opción de fabricar objetos combinando piezas (el llamado crafting); y con otro, entramos al menú de nuestro smartphone,  donde encontraremos las distintas aplicaciones con que contamos: éstas nos permitirán desde ordenar que nos traigan un automóvil o monitorear las actividades de hackers rivales, hasta poner el reproductor de música, que incluye artistas como: Elmore James, Kidz in The Hall, Danny Chaimoson, Vanattica, Alkaline Trio y muchos otros.

Watch Dogs cuenta con un árbol de habilidades que toca distintas áreas, incluyendo el hackeo, la conducción y la batalla. Ya que ésta es una historia de acción, constantemente nos encontraremos luchando para escapar de la policía o para limpiar las calles de Chicago al precio que sea. Por todas partes, habrá disparos, golpes y persecuciones, siempre con el elemento de hackeo, que es lo único que nos mantendrá a flote.

Lo que más deja a desear es el apartado visual.

Es sorprendente la forma en que CTOS se puede utilizar para abrirnos camino a través de la historia ya que los hackeos se pueden combinar entre sí y con otras habilidades, dando soluciones bastante creativas a ciertas situaciones. Y es por eso que el juego se vuelve un puzzle con muchas soluciones pues siempre hay que considerar las múltiples opciones para salir librado. Por ejemplo, así como en Deus Ex uno podía resolver las misiones de forma violenta o sigilosa, aquí todo se puede llevar muy lejos, al punto de resolver una misión sin tocar un solo enemigo, moviéndonos a través del circuito de cámaras hasta obtener lo que buscamos. Además podemos usar distracciones como explosiones remotas, alarmas o luces para abrirnos paso y escapar desapercibidos.

Por donde le busquemos, siempre habrá algo que hacer. Watch Dogs no nos dejará un minuto de aburrimiento, alargando con esto el camino hacia el final, que nos puede llevar horas y horas de gameplay. A pesar de que el sistema de conducción es tosco y difícil de dominar, llegará el momento en el que simplemente salgamos a dar una vuelta por la ciudad escuchando música para conocerla un poco más.

Podemos simplemente pasárnosla buscando problemas o en persecuciones con la policía; aun así, el juego se las arregla para ser entretenido y presentar cierto reto. Pasan las horas de juego y parece que uno debería aburrirse pero ese punto no sucede. Definitivamente éste –como buen juego de mundo abierto– es el lugar para aquellos de personalidad dispersa.

En efecto, el aspecto que más deja qué desear en Watch Dogs es el apartado visual. Al ser un juego multiplataformas, no puede existir el mismo detalle gráfico que hemos visto ya en juegos exclusivos, como Infamous Second Son, que también es de mundo abierto y no deja de sorprender con su detallada Seattle. El Chicago de Watch Dogs es inmenso y con mil cosas por hacer, pero en realidad no cumple con la promesa de nextgen. Las versiones de PlayStation 4 y Xbox One no están muy lejos de sus hermanas menores, el PlayStation 3 y Xbox 360, para los cuales también está disponible el juego.

La ciudad de Chicago en Watch Dogs está llena de pasillos y callejones por explorar y limpiar del crimen. Podemos usar el sistema de CTOS para detectar criminales en potencia –un poco al estilo de Minority Report– y detenerlos antes de que sea tarde; aquí realmente no hay elementos sobrenaturales, sino que se trata del manejo de información oportuna. Literalmente, podremos salir a la calle a escanear civiles en busca de esto.

Dependiendo de nuestra reputación, la ciudadanía podría llamar a la policía o ser indulgentes con nosotros.

El juego plantea cierto conflicto moral que consiste en el uso que damos al poder de la información. Aquí es donde los ciudadanos terminan siendo jueces pues dependiendo de nuestras acciones será la reacción que ellos tengan ante nosotros; podremos tomar el lugar de un vigilante cuidadoso admirado por los niños o el de un justiciero enfermo que siempre usa la violencia como solución. Dependiendo de nuestra reputación, la ciudadanía podría llamar a la policía o ser indulgentes ante nuestros crímenes.

La campaña y su historia están muy bien hechas, con el sello y la experiencia que Ubisoft entrega en sus producciones AAA. Si decidimos hacer la campaña directamente, nos pasaremos muchas horas de historia, pero si somos lo suficientemente dispersos, encontraremos mil actividades que hacer en la ciudad, lo que incluye, una especie de minijuegos a los que accedemos mediante digital trips, que son como viajes de sustancias que nos ponen en escenarios absurdos y semejantes a los videojuegos.

Para esta reseña se utilizó la versión de PlayStation 4; también está disponible para PlayStation 3, Xbox One, Xbox 360, PC y próximamente para Wii U×

En general, Watch Dogs es un juego que atiende únicamente a sí mismo. Sería imposible lidiar con las expectativas que el público se ha formado sobre el juego durante estos dos años desde su anuncio. Aunque gráficamente deja mucho que desear y el sistema de manejo de automóviles es bastante tosco, en conjunto, Watch Dogs es un excelente título que ilustra de manera sorprendente cómo una ciudad virtual puede convertirse en nuestro centro de atención diario.