Review – Senran Kagura: Peach Beach Splash

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¿Quién dijo que el fanservice no podía ser divertido?

Bien dicen que el sexo vende y la industria de los videojuegos no están exento de esta premisa; de hecho, dentro de ésta suele ser muy común que tanto desarrolladoras como compañías y hasta los propios fans recurran a destacar algún aspecto erótico dentro de determinados títulos, ya sea con tal de promocionarlos o porque simplemente resulta algo más que llamativo. Ciertamente se podría decir que, en contraste a otros mercados del entretenimiento, el de los videojuegos guarda una estrecha relación con la sexualidad, tanto así que hasta parece que le es inherente.

Irónicamente, que un juego haga un enorme énfasis en el lado sensual no siempre es garantía de que éste tendrá éxito. A lo largo de todos los años que llevan existiendo los juegos nos hemos topado con una gran cantidad de títulos y franquicias que, por más que resalten lo más sexoso de sus contenidos, terminan acabando en el olvido ya que no compensan esto con otros elementos que le den balance a todo el producto. Se trata pues de un arma de doble filo que muchos han abordado pero que pocos han conseguido manejar.

La serie de Senran Kagura es un ejemplo claro de esas franquicias que mejor han sabido llevar el tema de la sexualidad en sus juegos. En los poco más de seis años que lleva existiendo, ésta ha explotado este lado tan polémico de modo que no sólo le ha servido para promocionarse e instalarse en el ojo de los gamers sino incluso para estructurar sus propios conceptos e ideas en sistemas de gameplay que, pese a todo, resultan ser funcionales; quizá no de la manera más óptima, pero sí entretenidas al fin y al cabo. Para muestra basta con que veamos el último título de ésta, Senran Kagura: Peach Beach Splash, mismo que hace uso del fanservice para forjar un título que, además de llamar enormemente la atención por más que obvias razones, ofrece un esquema de juego divertido.

Una historia de kunoichis, torneos ancestrales y… ¿bikinis y pistolas de agua?

En el marco del quinto aniversario de la serie Tamsoft y Marvelous anunciaron un nuevo juego con el cual celebrarían los cinco años de gran éxito que ha tenido Senran Kagura tanto en Japón como en el resto del mundo. Para sorpresa de muchos éste no consistió de una nueva entrega de la franquicia sino de un spin-off que, aunque cambió el esquema de controles y hasta de propio género, buscó explotar al máximo el lado sensual del juego, el mismo que engatusó a más de un jugador, para así erigir una propuesta que resultó ser más que inesperada y creativa. ¡Y vaya forma en la que lo hizo!

Es así como nos llega Senran Kagura: Peach Beach Splash, un título de disparos en tercera persona que se aleja por completo de la acción y los combates a los que nos tenía acostumbrada la saga principal. Sin embargo y dado que el concepto de un título TPS no va muy de la mano con el concepto de enfrentamientos entre curvilíneas shinobi, éste lo adoptó desde otro enfoque que le vino como anillo al dedo: el de un título veraniego de duelos con pistolas de agua.

La trama del juego nos lleva a ver como las hermosas kunoichi de las escuelas ninja más prestigiosas del planeta se adentran en un ancestral torneo en el que todas las mujeres shinobi del mundo, sin importar el bando, clan o facción a la que pertenecen, deben de participar en algún momento de su vida. Empero y comparado con otras justas mortales, en ésta las competidoras solamente pueden combatir haciendo uso de armas que disparan agua y sin recurrir a cualquiera de sus técnicas ninpo. Evidentemente, éste también cuenta con una jugosa recompensa para las ganadoras que consiste en la obtención de cualquier cosa que ellas deseen, eso sin mencionar el gran reconocimiento que obtienen tras alzarse como las mejores ninja del mundo.

A primera vista la trama del juego pareciera que no tiene coherencia alguna y, siendo honesto, lo es, aunque esto no es algo nuevo dentro de la serie. Al igual que otras entregas anteriores, la historia que vemos en Peach Beach Splash no sirve más que para justificar absurdamente el encuentro entre todas las chicas y los acontecimientos que vemos suceder en pantalla, así como para darle cierta congruencia a todo. Es más, si lo comparamos con varios de sus predecesores, puedo decir que ésta se perfila como la premisa más endeble de toda la serie ya que no hace uso de elementos sobrenaturales, oscuros y hasta históricos de la misma manera a como lo hacían otros juegos.

A decir verdad el apartado de la historia nunca ha sido el motivo principal por el cual los jugadores se acercan a los juegos de Senran Kagura y éste no es la excepción. Curiosamente esto es algo que a la postre acaba por darle un sabor más peculiar ya que toda esa exageración e incongruencia hacen que la narrativa se vuelva disfrutable, o al menos para aquellos a los que no les molesta ver desenvolverse una trama cómica plagada de sinsentidos. Si son fans de la franquicia entonces ya saben más o menos que esperar en este apartado.

No, no es un mero Splatoon con “oppais”

Como ya mencione, Peach Beach Splash consiste de un título de disparos en tercera persona pero con un acercamiento competitivo. Visto de manera práctica se podría decir que éste guarda similitud con el concepto que vimos en Splatoon, aunque cuenta con diversos elementos y aspectos que lo hacen sentir muy diferente. ¿Cómo cuáles? Para empezar el esquema básico en el que se estructura el gameplay principal del juego consiste de duelos entre dos equipos de hasta cinco integrantes en los que el objetivo principal es el de eliminar al bando contrario. Si bien hay algunas variantes que le cambian un poco el sentido a las partidas, la idea general de llevar a cabo empapados duelos se mantiene en prácticamente todas las modalidades.

La manera en la cual se llevan a cabo los combates es a través de enfrentamientos en los que cada una de las participantes utilizan un determinado tipo de arma de agua con sus propias características y cualidades, así como de un conjunto de tarjetas con habilidades especiales y hasta compañeros con las que complementan su estilo de combate. En total, todos los jugadores pueden cargar consigo un total de un arma, tres asistentes mascotas y seis habilidades (perks).

En éste último rubro es en donde encontramos uno de los apartados más interesantes de todo el juego. Como tal, todas y cada una de las tarjetas con las que podemos equipar a las chicas son únicas y pueden irse mejorando y aumentando de nivel conforme más invirtamos en ellas. La manera en la que esto se realiza es a través del intercambio de cartas repetidas, mismas que obtenemos como recompensa dentro de un sobre tras cada partida. Una vez que conseguimos una tarjeta nueva, las repetidas que nos salgan de ésta podrán ser usadas como material para ir mejorando a las demás habilidades. Por ende, entre más cartas repetidas tengamos podremos mejorar más a nuestros armas y habilidades.

Regresando a los duelos, una vez que estemos en combate nuestro método de ataque principal será el arma de agua que cuenta con dos variantes de disparos entre las que podemos ir cambiando en cualquier momento con el presionar de un botón, pero que irán vaciando nuestros tanques de líquido con cada detonación. Asimismo, contaremos con otras destreza como lo son flotar por el aire o hacer derrapes y desplazamientos a gran velocidad con la ayuda de un propulsor que también consume agua, atacar con algunos pocos golpes físicos, apuntar tanto de manera automática como manual (dependiendo de lo que más nos acomode) o hasta una fase de agua infinita a la que sólo podemos acceder si es que logramos empaparnos lo suficiente como para llenar una barra especial.

Gracias a toda la combinación de los elementos mencionados el gameplay del juego resulta ser uno sumamente fluido, veloz y frenético. En verdad me sorprendió la manera tan rápida y caótica que se pueden volver las afrentas así como lo divertidas que resultan ser con toda esta mezcolanza de mecánicas bien implementadas. De hecho, creo que esa misma fugacidad es otro de los aspectos que diferencian notablemente a Peach Beach Splash de otros exponente del género, los cuales llegan a sentirse un tanto más lentos y hasta técnicos. Si nunca han tocado un juego similar, los controles simples de Senran Kagura y la rápidez de su desempeño bien lo pueden convertir como una excelente alternativa para iniciarse.

Pese a lo funcional y accesible que resultan sus controles, la jugabilidad de Peach Beach Splash no es perfecta y refleja algunos fallos que, a la postre, acaban por mermar un poco la experiencia. Sin temor a equivocarme, creo que el punto del cual más personas se quejarán es de su limitada gama de armas ya que se compone de apenas y 10 diferentes divididas entre varias clases de rifles, escopetas, pistolas, lanza torpedos/granadas, regadoreas y sopladores. Si bien resulta interesante probar todas y cada una de ellas, una vez que encuentres la que mejor se acomoda a tu estilo de juego difícilmente verás atractivo (o hasta pertinente) hacer cambio con alguna otra de las pocas armas que hay disponibles.

Otra falla que salta rápidamente a la luz es la aparentemente “inmensa” variedad de tarjetas con habilidades que hay. De acuerdo al juego, hay con más de 8oo cartas con las que podemos equiparnos pero, cuando las vemos detenidamente, nos percatamos de que muchas de ellas se limitan a ser variantes más poderosas y raras de las primeras habilidades a las que tenemos acceso y que solamente podemos conseguir en cuanto nos adentramos a jugar alguna de las modalidades en dificultades más altas o, en su defecto, al modo online. Resulta imposible no desanimarse cuando nos topamos con una versión más poderosa de una carta que ya tenemos y a la que ya le hemos invertido muchos recursos, más aún cuando dichas variantes más potentes exigen una mayor cantidad de material para renovarse.

La dificultad del título es otro apartado que se siente más que desbalanceado. En total podemos elegir jugar cualquiera de las modalidades presentes (salvo por las online) entre tres niveles diferentes – fácil, intermedio y difícil – pero, por desgracia, el reto que reflejan todas y cada una de éstas no recae en un tema de habilidad sino de equipamiento. Si planeas jugar en las dificultades más altas entonces requerirás de personajes, armas o cartas de habilidades muy desarrolladas o con alto nivel; de lo contrario, te resultará más que difícil – sino es que hasta imposible – hacerle frente a lo que te espera en ellas. Obviamente esto se traduce en una gran cantidad de horas en las que deberás de obtener recursos y enfocarte en mejorar aquellas cosas que creas te serán de gran ayuda en tu estilo de juego.

Una amplia variedad de predecibles modos de juego

Hasta ahora he mencionado ya que el juego tiene varias modalidades de juego pero no he dicho de cuáles se tratan. Visto desde una perspectiva general, se podría decir que Peach Beach Splash ofrece una gran variedad de modos de juegos – tanto individuales como de multijugador online – que, para bien o para mal, resultan muy predecibles y básicos dentro de cualquier título del género.

Empezando por los que son de un sólo jugador contamos una campaña compuesta de cuatro historias diferentes que se entrelazan entre sí y que, a su vez, se conforman de unas 10 misiones que pueden ser vencidas en no más de cinco minutos. Junto ésta se encuentra un conjunto de episodios alternos compuestos de cinco misiones en las que se nos narran pequeñas tramas paralelas a la trama central, así como de un torneo en el que competiremos en cuatro categorías distintas con el objetivo de alzar sus respectivas copas de campeón.

Para ser un título de disparos competitivo, la gama de alternativas de juego individuales son variadas y lo suficientemente densas como para mantenernos ocupados y entretenidos por varias horas. Lamentablemente la poca variedad en el tipo de objetivos en las misiones podrían llegar a hacer que tarde o temprano el juego se perciba como algo monótono. Para que te des una idea, prácticamente la mayoría de éstas nos llevarán a enfrentar y eliminar a hordas de enemigos, a confrontarnos con otros equipos de chicas y, en muy contados casos, a defender bases o a apagar fuego de algunos puntos.

Por suerte, el apartado anterior se ve enormemente compensado con excelentes y variadas batallas contra jefes que tienen acercamientos peculiares y sumamente entretenidas. Olvídate de que todas éstas sean batallas convencionales.

Las cosas cambien en cuanto damos el salto al multiplayer online. Aquí también tenemos tres opciones de juego que son distintas entre sí. Por un lado tenemos las batallas rankeadas que, como su nombre lo indica, sirven para que aumentemos nuestro nivel y escalemos posiciones en la tabla de usuarios. También se encuentra el modo de supervivencia cooperativa (conocido por muchos como el modo horda) en donde el único objetivo es el de aguantar el mayor número de oleadas enemigas y que nos recompensa conforme más tiempo aguantemos.

Finalmente y no menos importante, se encuentra el modo de partida libre, mismo que a su vez ofrece otras opciones de juego como lo son batalla por equipos, reina de la colina (donde habremos de tomar zonas del mapa), captura la bandera (o en este caso, el brasier) o el Squirmy Showdown en el que gana aquel que termine/humille más veces a su oponente (en breve hablaré de eso).

Comparado con el modo de un jugador, el multiplayer es más diverso y no se vuelve repetitivo tan rápido. Desafortunadamente, éste tiene problemas relacionados con la conexión como lo son presencia de lag en medio de las partidas (no muy notorio pero relativamente recurrente si no se tiene una conexión estable) o dificultades para encontrar partida. Reconozco que esta última falla en específico bien podría deberse a que me adentre a este apartado en un periodo previo al lanzamiento del juego en el que casi no hay jugadores disponibles. Por el bien de la comunidad que planea entrarle, espero que esto así sea y se solucione una vez que el título salga a la venta.

De igual manera los problemas de desbalance derivados por el tipo de equipo que cargamos se hace presente en este apartado. Da por hecho de que si deseas sobrevivir en éste entonces deberás de venir bien armado o, de lo contrario, te convertirás en carne de cañón empapado en cuestión de segundos.

A la par de estos modos se encuentran presente otros que ya son recurrentes y hasta indispensables dentro de la serie. Por un lado está la tienda que es en donde compramos todos los atuendos, bikinis y accesorios con los que personalizamos a las chicas, así como objetos desbloqueables (videos, audios, ilustraciones) o sobres con tarjetas de habilidades que podemos apreciar en la librería. Igualmente tenemos el cuarto del guardaropa, el mismo que no tiene ningún tipo de influencia dentro de la trama pero que nos deja colocar a las chicas en múltiples poses y situaciones para así crear nuestros propios y picantes dioramas.

Aunado a esto, dentro de esta última modalidad se añadieron dos minijuegos en los que “intimamos” con las chicas mediante dos manos con las que nos es posible tocarlas, acariciarlas y hasta apachurrarlas en determinadas zonas. No está demás decir que éstos últimos son algo subidos de tono.

Harto fanservice con una gran presentación

Los juegos de Senran Kagura siempre se han distinguido por contar con presentaciones hermosas, sumamente vistosas y coloridas. En el caso de Peach Beach Splash, la presentación general de éste transmite acordemente la temática de juego veraniego ya que sus interfaces resaltan el tono acuático del título. Además, su genial gama de melodías que conforman la banda sonora le dan ese toque de juego vacacional que intenta reflejar.

Gráficamente hablando el juego luce bien, no sorprendente pero al menos cumple con los estándares que se esperarían de la serie. Obviamente las partes en las que más luce el juego son en aquellas en las que todo sube de tono, como lo son sus bellas cinemáticas en estilo anime, sus interacciones simples que son muy enérgicas y, muy en especial, los momentos en los que durante las partidas de nos deja rematar a los oponentes caídos con un minijuego en el que es, si les disparamos bien, podemos despojar a las jovencitas de varias de sus prendas hasta dejarlas prácticamente denudas (pero debidamente censuradas).

Este juego es exclusivo de PS4.×

Una de las grandes virtudes que ha tenido la serie de Senran Kagura es que ésta siempre ha sabido lo que es: una franquicia de juegos que busca aprovecharse del lado sexoso de sus protagonistas para así forjar una historia totalmente absurda que jamás se toma enserio y cuyo gameplay busca simplemente entretener. Peach Beach Splash es por mucho el ejemplo más claro de ésto ya que se postra como la entrega menos seria de todas y, al mismo tiempo, como una de las más divertidas.

En verdad me sorprendió bastante la manera en la que Tamsoft y Marvelous hicieron de éste un juego que refleja enormemente la personalidad de la saga aún y sin haber hecho un título de Senran Kagura como tal. Incluso me atrevería a decir que éste bien podría ser considerado como la mejor entrega de toda la serie. Su gran variedad de juegos, veloz y frenética jugabilidad, su genial presentación y las altas dosis de fanservice son sólo parte de los aspectos que te mantendrán jugándolo con una sonrisa en prácticamente todo momento.

Obviamente el juego no es perfecto y tiene errores que lo merman. Cierto desbalance en sus niveles de dificultad y el modo online, su limitada gama de armas y hasta de habilidades, lo repetitivo de sus misiones y su pobre historia, son fallas que resultan difíciles de ignorar y, en algunos casos, hasta de tolerar.

Voy a ser franco. Si planean entrarle a Senran Kagura entonces es porque de antemano ya saben lo que aquí verán: tramas y diálogos disparatados, muchas chicas anime (waifus, dirían algunos) de modestas proporciones vistiendo entallados y reveladores bañadores, y situaciones con comedia sumamente picante que puede llegar a incomodar. Si acudes sabiendo esto y con la mentalidad de que nada de lo que veas te lo puedes tomar en serio, entonces encontrarás en Peach Beach Splash un juego que, con todo y sus errores, te divertirá enormemente.