Review – Little Nightmares

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¿Qué te da miedo? Muchas veces podemos hacernos esa pregunta, a veces encontramos la respuesta y otras ocasiones no, pero es fácil hacer memoria y recordar lo que en nuestra infancia nos causaba tener pesadillas.

Les platico que cuando jugué la versión de LittleBigPlanet para PS Vita me encantó el diseño del mundo de Carnivalia en el que el juego se desarrolló, pero también todo ese toque de circo y feria de principios del siglo pasado me pareció un poco tenebroso, con sus escenarios, detalles y vistosos personajes que aunque se veían alegrados por el colorido de Sackboy, también no dejaban de parecerme un poco atemorizantes por describirlos de alguna manera.

Vaya que ha sido grande mi sorpresa al saber que el equipo sueco de Tarsier Studios, mismos que estuvieron detrás del mundo de Carnivalia en LBP Vita, son los que hoy nos entregan Little Nightmares, un juego que si bien puede pasar como una propuesta de bajo perfil, podrá recordarse también entre las mejores sorpresas inesperadas en un año que está resultando ser un verdadero momento histórico y de ensueño para todos los que amamos los videojuegos. Viéndolo así, me parece que no estaba tan perdido al sentir que Tarsier tenía un toque tenebroso en su manera de diseñar mundos.

Así com Electronic Arts le apostara en su momento a Unravel como un juego “indie” promovido por un gran publisher, en este caso la división europea de Bandai Namco nos ha permitido que el estreno de Little Nightmares fuera un poco más grande de lo que quizá hubiera podido ser en el caso que  Tarsier lo hubiera hecho todo por su cuenta –pues hasta edición de colección tiene–, y agradezco esta práctica en la que juegos que valen la pena son abrazados por los grandes publishers, pues en un mercado tan saturado de distintas propuestas es interesante que hasta quienes por lo general publican juegos triple A, volteen a ver estas propuestas “pequeñas” pero que mucho valen la pena.

En este escenario, Little Nightmares nos deja ver todo el lado creativo de Tarsier en un juego de horror muy peculiar que si bien es corto, eso no quiere decir que su propuesta tenga que ser menospreciada pues cada uno de los minutos que lo tuve frente a mi resultó ser una experiencia con un sabor muy agradable.

Vamos a discutir qué nos presenta Little Nightmares.

Cuidado porque viene el “coco” y te comerá

La infancia es un momento grandioso donde muchísimas de las emociones se viven con intensidad, desde sentimientos muy positivos como la ilusión o el poder de la imaginación que crea cosas maravillosas donde no existen, hasta otros sentimientos no tan positivos como el miedo que a todos nos llegó a atacar muy fuertemente en montones de situaciones: aquel cuarto de la abuela lleno de antigüedades y fotos aterradoras en el que hasta los muebles polvorientos se veían enormes, aquel temor a que debajo de la cama podía vivir alguna extraña criatura, aquel miedo a que quizá en la puerta del ropero había un portal a otro mundo que quizá pudiera llevar visitantes no deseados a nuestro cuarto… todo eso potenciado por la fobia a algunos animales como las ratas o las arañas, o lo sonidos nocturnos como el crujir de una rama, las cadenas de un columpio movidas por el viento o el rechinar de una puerta, no hacían otra cosa más que aumentar nuestra sugestión en la que la imaginación creaba cosas donde no las había; peor aún cuando habías hecho alguna travesura y sabías que merecías un castigo por tus acciones como que te “llevara el coco”.

¿Por qué les cuento todo lo anterior? Por una razón sencilla, todo eso es lo que me hizo recordar Little Nightmares mientras lo jugaba, en el sentido de que muchos de esos temores infantiles potenciados por el poder de la imaginación se materializan en un relato visual en el formato de un videojuego; olvídense de una experiencia sangrienta o llena de saltos provocados por sustos intencionales provocados por la sorpresa de una desagradable imagen en la pantalla acompañada de un estruendo en medio del silencio y más bien piensen en esa tensión de temerle a la oscuridad y de saber que el “coco”, el “viejo del costal” o como sea que le llamen a ese peligro que se lleva a los niños, te está persiguiendo y tienes que escapar como si estuvieras dentro de una pesadilla.

Sin hacerles ningún tipo de spoiler, puedo contarles que en Little Nightmares se nos relata una historia sencilla pero funcional –y con un giro muy dramático e inesperado– sobre un personaje infantil en peligro cuyo único objetivo es escapar de donde se encuentra, un escenario que comienza siendo algo similar a una prisión y se va transformando en otros espacios oscuros que siempre mantienen un toque macabro que conserva la tensión del ambiente: una cocina vieja, un baño mugroso, un cuarto de juguetes… en fin, todo eso que ustedes pudieran imaginarse en la perfecta pesadilla.

Algo de lo que más me gustó en el juego es su estilo visual que por cierto luce muy bien gracias al Unreal Engine en el que corre; aunque gran parte del juego ves bien únicamente lo que iluminas con la débil luz de un encendedor, los escenarios están llenos de detalle y de una riquísima dirección artística que le dan un toque elegante y muy europeo. Puedo comentarles que Little Nightmares no se aleja mucho de aquel estilo que usó Tarsier para hacer Carnivalia y sus títeres animados en LBP Vita, de hecho, el universo de Little Nightmares pareciera haber salido de un cuento infantil de horror o de una película de animación stop-motion en el que cobran vida todos los elementos de una maqueta miniatura.

Ya que hablamos de animación debemos reconocer que entre los aciertos que tiene el título tenemos precisamente esa manera en que se hizo cobrar vida a los personajes, desde su protagonista que es un infante con capa amarilla, hasta los peligrosos y grotescos adultos con los que nos llegamos a topar, que acompañados de sonidos sumamente extraños y horribles logran generar ese ambiente especial que le otorga gran parte de su identidad al título y que sin sustos directos te llega a erizar la piel.

Little Nightmares como videojuego

Una vez que hemos hablado del ambiente perfecto en el que logra introducirnos esta propuesta debemos hablar de algo muy importante, ¿qué tan bueno es como videojuego?

Una comparación muy directa podría venir con los juegos con los que Playdead fundó casi un subgénero; al igual que en Limbo e Inside nos topamos con un juego de plataformas en el que tenemos que resolver acertijos en sus escenarios por lo que tendrás que ser muy observador con lo que te rodea para saber dónde podría estar una posible ruta de escape. Podemos decir que el nivel de los acertijos en Little Nightmares no está nada mal, sin llegar a ser muy complicados también nos hacen pensar la manera en que vamos a resolver cada una de las situaciones que el juego pone frente a nosotros y nos hace sentir inteligentes cada que pasamos alguna de sus secciones.

Little Nightmares se desempeña en un ambiente en el que, aunque el personaje tiene la libertad de moverse en tres dimensiones, no deja de hacerlo en pequeñas cajas de niveles que más bien nos dejan ante una experiencia 2.5D. Sin ningún tipo de asistencia o tutorial más que un pequeño símbolo que nos indica para qué sirve cada uno de los botones, el juego más bien nos va enseñando sobre la marcha la manera en que funcionan todos sus niveles en los que tienes que caminar, correr, saltar, cargar objetos o arrojarlos y escalar con el mismo botón que tomas los objetos que puedes cargar o arrastrar. De manera un poco más cruel aprendes a sortear los distintos peligros que te rodean como trampas mortales y los temibles enemigos con los que te llegas a topar y que notarán tu presencia cuando haces ruido o sales a la luz.

En general las mecánicas se sienten muy naturales, son intuitivas y muy variadas gracias a un gran diseño de niveles; me gusta que no todos sus niveles tienen el mismo ritmo pues mientras hay algunos que todos sus puzzles van enfocados a la exploración de posibles rutas de salida, hay otros en las que tienes la presión de tus persecutores o situaciones en las que no queda otra opción más que correr sin parar en escenas llenas de acción y adrenalina en las que te sudarán las manos de emoción.

El diseño del platforming podríamos decir que es regular, y llegué a sentirlo muy apegado a lo que hizo Tarsier con LittleBigPlanet en sus físicas, refiriéndome a esos saltos muy flotados y mecánicas recurrentes como tomar algún objeto colgante que nos pueda permitir balancearnos para seguir avanzando entre los distintos lugares.

Algo muy positivo en el diseño de los niveles lo tenemos en el hecho de que nunca nos rompe el ritmo, en el sentido de que se notan sus escenarios sumamente orientados a mantener la tensión del ambiente y la historia que se nos va contando en cada uno de sus escenarios y situaciones. Dicho lo anterior, al juego no le importa seguir de forma muy lineal como si fuéramos en un túnel, hacernos regresar, o convertirse en una experiencia muy vertical si la situación lo amerita.

Con poco más de cinco niveles, el juego nos presenta un poco más de tres horas de juego si no nos vamos con mucha prisa, aunque me encontré con un varias motivaciones para regresar a jugarlo más de una vez. En primer lugar por completar sus logros que incluyen un par de secretos interesantes, en segundo lugar por la presencia de varios coleccionables tanto explícitos como algunas acciones mucho más sutiles que nos desbloquean una bonita galería de arte conceptual y finalmente porque en sí se trata de un juego que te inspira a regresar más de una vez por el simple hecho de disfrutar del ambiente. Si te pones a explorar todos sus coleccionables te das cuenta que detrás de lo que se ve en una pasada rápida hay un profundo e inteligente diseño de niveles, sentirás satisfacción cada que encuentras un rincón oculto.

Quiero cerrar con la mecánica que a mi parecer es la estrella del juego, y es la de esconderse ante el peligro que generan tus persecutores. Sin que sea precisamente un juego de sigilo, pues muchas veces tendrás que de forma intencional llamar la atención de quienes quieren acabar contigo, sí es una experiencia en la que constantemente tienes que detenerte, observar, escuchar y encontrar posibles escondites si es que tienes peligros cercanos que amenacen tu vida. Por lo general esta mecánica funcionó muy bien dentro del juego y le imprime gran parte de su emoción e identidad a la experiencia.

Comentarios Finales

Little Nightmares es un juego de horror poco convencional y completamente bienvenido en un género que por mucho tiempo pareciera haberse estancado y hasta olvidado, pero actualmente goza de un buen renacimiento con propuestas que llegan tanto del lado de los desarrolladores independientes como de los grandes de la industria.

Siguiendo muchos de los estándares del sub-género fundado por Playdead y sus ampliamente premiados títulos, Little Nightmares lleva impreso el sello creativo de Tarsier Studios, a quien luego de esta emocionante aventura es indudable que debemos seguirle la pista en futuros proyectos.

Con su arte macabro pero que pareciera haber salido de un cuento, una historia impredecible con narrativa completamente muda que se comunica con sus situaciones y escenarios, el toque adecuado de variación al gameplay para mantener la emoción y una presentación impecable, Little Nightmares es ya una de las agradables sorpresas de un 2017 que no para de ofrecernos juegos buenos, y sus tres horas de la primer pasada mas las veces que regreses por cualquier razón a sus obscuros escenarios bien valen los $20 dólares a los que se ha puesto a la venta.

Entre las quejas que habría para no subir un poco la calificación estarían algunas imprecisiones en su platforming y la decisión un tanto extraña en la colocación de algunos de sus checkpoints, fuera de ello no tuvimos mayores problemas que nos arruinaran una experiencia muy fresca y emocionante.

Emilio Reyes
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