Review – Hey! Pikmin

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Simplificando la fórmula

Nintendo siempre ha sido y seguramente seguirá siendo, una compañía desarrolladora de videojuegos que suele hacer las cosas como nadie más dentro de la industria, pues desde sus modelos de negocio, hasta en la forma en la que estructuran sus títulos, suelen salirse de cualquier convención o estándar que se dicte dentro del medio. Por tal motivo, tenemos el hecho de que normalmente cuando algún estudio asociado o interno de la Gran N interpreta a un género que no habían tocado antes, se nos presenta una propuesta fresca que viene a cambiar bastantes cosas como por ejemplo, lo que Splatoon consiguió recientemente. A finales de 2001, el Nintendo EAD encabezado por Shigeru Miyamoto, puso sobre la mesa a Pikmin, título de Gamecube que creó una nueva franquicia para los de Kyoto después de mucho tiempo de que no lo hicieran y a la vez, reinventó en buena parte a los RTS de consola. Nos encontramos en pleno 2017 en lo que para muchos es el ocaso del 3DS y Hey! Pikmin aparece con un juego bastante sólido en cada uno de sus elementos, pero que no tiene grandes ambiciones.

Lo primero que hay que entender es que Hey! Pikmin es un juego pequeño que de ninguna manera tiene el objetivo de convertirse en la siguiente obra maestra de la marca, pues básicamente hace de lado casi todo lo que hacía tan compleja a la franquicia, para concentrarse en sectores muy puntuales y así, entregar una experiencia que sea funcional. Este juego es desarrollado por Arzest, estudio second party de Nintendo que la verdad, no tiene mucho qué presumir si uno revisa en lo que han trabajado, sobre todo si te enteras que ellos estuvieron detrás del mediano Yoshi’s New Island que se lanzó hace unos años para el 3DS. Como sea, tenemos un nuevo título con perspectiva en 2D de esta fantástica serie que justamente por lo complicada que siempre ha sido su fórmula, se ha mantenido como un producto de nicho incluso entre los fans de lo que hacen los papás de Mario. Lo anterior seguramente agradará a muchos mientras que a otros, no los dejará de hacer recordar lo genial que era la adrenalina de estar comandando a estas hordas de seres alienígenas sólo para cumplir con nuestros fines.

Pikmin siempre ha sido una saga que trata el tema de la muerte y perdida de una manera muy especial, con todo y ese look inocente que siempre ha manejado. A pesar de que Hey! Pikmin decide saltarse casi por completo las mecánicas básicas de sus antecesores que tienen que ver con la administración de recursos, manejo de tiempo y comando de unidades en tiempo real, no se olvida de transmitir ese profundo dolor de perder a algunos estos seres que siguen ordenes sin chistar cuando estás en una misión. Al ser un spin-off, los desarrolladores se tenían que tomar algunas concesiones para que su juego tuviera una aproximación distinta a cómo es que la franquicia ha funcionado, asunto que a mi parecer, se cumplió de buena forma, pues además, se tomó muy en cuenta la plataforma en la que se estaba trabajando para así, sacarle todo el provecho que fuera posible.

Cuando una pantalla táctil funciona

Hey! Pikmin no es un juego de estrategia en tiempo real como lo eran las otras tres entregas de la serie, más bien estamos hablando de un título que sustenta sus mecánicas y diseño de niveles en la solución de puzzles, esto con algunos elementos de platforming que a veces le ayudan a tener un mejor ritmo pero que en otras ocasiones, también llegan a hacer que la experiencia se siente un tanto dispersa y sin objetivos tan claros. De nueva cuenta tomamos el control del Captain Olimar, quien ha tenido que aterrizar en un planeta desconocido luego de su nave se quedara sin combustible. Nuestro objetivo es alcanzar cierta cantidad de unidades de gasolina para que el protagonista pueda continuar con su travesía a través del espacio.

La forma en la que consigues el Sparklium es por medio de la recolección de diferentes objetos regados a lo largo de diferentes sectores. Cada una de estas zonas se divide en distintas expediciones o niveles que debes de superar con la ayuda de los siempre fieles y valientes Pikmin. Como te comentaba, ahora nos encontramos en ambientes totalmente en 2D, mismos que están repletos de pasadizos y caminos que a su vez, esconden los objetos que necesitamos para progresar. La manera de comandar a Olimar es utilizando el D-Pad o Circle-Pad del 3DS, esto para indicarle si se debe mover a la derecha o a la izquierda solamente, el resto de los comandos se hacen con la pantalla táctil inferior de la consola, esto claro, con la completa necesidad del stylus para tener precisión.

De ninguna manera soy partidario de los juegos que utilizan pantallas táctiles, sin embargo, desde lo que Nintendo logró en el DS con los The Legend of Zelda que lanzó (Phantom Hourglass y Spirit Tracks) la verdad es que mi percepción hacia este tipo de inputs ha cambiado al menos cuando hablamos de juegos en los que estos japoneses tienen algo que ver, esto sin mencionar lo que fue The Wonderful 101 de Platinum Games en el Wii U, por lo que cuando se dijo que Hey! Pikmin se controlaría mayormente con el stylus, no me preocupé demasiado. Como seguro ya te estás imaginando, para lanzar a cualquiera de los Pikmin para que a vez, realicen alguna tarea que necesitamos, tan sólo basta con tocar el punto de la pantalla en el que los queremos para que Olimar los ponga justo ahí. La precisión de estas acciones es muy buena, ya sea para resolver un puzzle o para cuando es momento de entrar en combate.

El tema de lanzar a los distintos tipos de Pikmin se torna más interesante cuando necesitamos que estos alcancen un punto distante en la pantalla superior de la consola. Así es, durante toda la aventura que tenemos en Hey! Pikmin, el juego utiliza las dos pantallas para presentar los niveles que recorres, dándote una perspectiva muy amplia del mundo en el que te encuentras. Ver pasar a enemigos o personajes aliados de una pantalla a la otra, causa un sentimiento muy especial, además de que claro, en todo momento tienes que estar al pendiente de ambas si es que quieres encontrar los secretos que guardan las expediciones que haces con Olimar.

En Hey! Pikmin tienes a tu disposición a los Pikmin de color rojo, amarillo, azul, rosa y tipo roca, cada uno con sus habilidades y debilidades que sirven para resolver los problemas que se nos van poniendo enfrente. Además de contar con su icónico silbato que sirve para llamar a los Pikmin que no nos estén siguiendo, esto con el toque de un botón dentro de la pantalla táctil, Olimar estrena un jet pack que le sirve para alcanzar distintos puntos en el mapa. La utilización de estos comandos secundarios o de apoyo, también tienen una gran respuesta. En ningún momento me sentí frustrado o defraudado por cómo es que estas acciones trabajan, ni siquiera cuando necesitaba de ellos en momentos frenéticos.

Al igual que pasa con la trilogía de Pikmin, Hey! Pikmin es un juego en el que se puso mucho trabajo para presentar controles que no solo fueran funcionales y prácticos, sino que brindaran precisión al usuario para que éste se sienta en completo control de la situación en todo momento sin importar qué tan complicado sea el contexto en el que se encuentra. Te puedo decir que el uso de la pantalla táctil de este juego es tan bueno, que muchas veces te olvidas de que la estás utilizando para interactuar con todo el mundo que se te presenta.

Sencillos, pero muy bien elaborados puzzles

Hey! Pikmin es un juego en el que no te deberás de preocupar porque un día se está acabando o porque te estás quedando sin recursos para sobrevivir, incluso el concepto de saber qué balance tener en tus fuerzas dependiendo del tipo de tarea que vayas a desempeñar, ha pasado a segundo término. Al inicio de cada misión, Olimar aparece completamente sólo y conforme va avanzando en el nivel, éste lo va proveyendo del tipo y número de Pikmin que necesita para cumplir con las tareas. Ojo, eso no quiere decir que las cosas se vayan a solucionar por sí solas o que no debas de tener en cuenta cuántos de estos seres te acompañan, pues es posible que para cargar cierto objeto a distancia, necesites de más unidades de cierto tipo que o no has encontrado dentro de la misma expedición, o que has perdido en el camino.

En cada una de las expediciones que llevas a cabo, es posible recolectar tres objetos especiales que aumentan considerablemente tu cantidad de Sparklium, el cual también puede ser hallado en menor medida a lo largo de los niveles a través de la recolección de unas gotitas doradas. Al igual que ha pasado últimamente con algunos juegos de Nintendo que apuestan por cautivar a audiencias de mayor tamaño por medio de juegos que no sean complicados de superar, en Hey! Pikmin el verdadero reto se encuentra en juntar estas tres cosas de las que te hablo, pues si te vas sin explorar y directo al final de cada misión, estoy seguro de que encontrarás un título plano sin grandes atributos.

Los puzzles que Hey! Pikmin te pone enfrente son mayormente simples, pero con un diseño bastante bonito que saca provecho de las habilidades de cada tipo de Pikmin, las cuales tienes que usar de manera creativa para alcanzar ese objeto que tanto deseas. Por ejemplo, hay una parten en la que debes de enviar a la pantalla superior a tres Pikmin amarillos para que formen un circuito eléctrico que activa una puerta, esto mientras tus Pikmin roca ya están listos para destruir un cristal y así, dejar que los Pikmin rojos acaban la tarea trayendo un desarmador en medio de un camino en fuego. Conforme vas progresando en el juego y se te van dando los distintos tipos de Pikmin, el juego va presentando retos bastante más complejos. No te desanimes sin en los primeros sectores no encuentras gran reto, pues a pesar de que éste no se vuelve un dolor de cabeza, sí crece bastante en las etapas finales de la experiencia.

Para lograr todo lo anterior, fue necesario que buena parte de los esfuerzos de los creadores, fueran puestos en el diseño de los niveles que vemos dentro de Hey! Pikmin. La verdad es que la gran mayoría de ellos me dejó muy satisfecho por las complejas estructuras que presentan, mismas que pueden ser apreciadas de muy buena forma gracias a la utilización de las dos pantallas del 3DS al mismo tiempo. Se siente un poco como si estuvieras viendo a través de unos de los vidrios de estos hormigueros caseros que estuvieron de moda hace ya varios años. Puede ser que los únicos niveles que la verdad, sí me parecieron malos, fueron algunos del Sector 2 en los que hay que bucear, pues nunca vi aprovechamiento de los Pikmin, tan sólo los usas como munición para acabar con algunos enemigos y ya.

Además de las expediciones principales y niveles bonus que te ponen ha hacer alguna acción especifica para obtener más Sparklium, Hey! Pikmin tiene un apartado llamado Pikmin Park, en el cual, utilizas a los Pikmin que has reclutado para enviarlos en busca de más combustible. Esta modalidad funciona de manera un poco independiente, pues te pone a los distintos tipos de Pikmin que has encontrado y un mini mapa compuesto por ciertas áreas. Por ejemplo, si en una de ellas hay fuego, debes de mandar a los Pikmin rojos, pues son los únicos que no se queman. Después de un tiempo, el cual varía dependiendo de qué tantos Pikmin tengas, se te avisa que tus fuerzas encontraron Sparklium o algún otro objeto.

Siguiendo con el tema de los niveles especiales, los Amiibo justamente sirven para desbloquear varios de ellos. Si escaneas alguna de estas figuras, se te abren algunos retos extra que principalmente sirven para obtener Sparklium. Nada tan destacado, pero si tienes algún Amiibo abierto en tu poder, puede que valga la pena probarlo en Hey! Pikmin.

La verdad es que por más bien diseñados que están los puzzles dentro de Hey! Pikmin, no te puedo negar que sí extrañé bastante los elementos de RTS que tanta personalidad le dan a esta franquicia, pues ahora, en lugar de tener que esperar con angustia a que cierto número de Pikmin regrese a la nave a entregar algún objeto, aquí con que sólo lleguen a Olimar, este se apodera de la cosa en cuestión. Como sea, te mentiría si te dijera que en las casi 10 horas que dura este juego, no me divertí mucho resolviendo las situaciones que se me ponían enfrente por querer tener todos los tres objetos que cada nivel me ponía enfrente. También vale la pena mencionar que el juego cuenta con algunos enfrentamientos contra jefes, en los que debes de analizar patrones para salir ventajoso de estos combates en los que te advierto, el corazón se te aplastará al estar viendo los espíritus de los Pikmin caídos en batalla que van acompañados del característico sonido que hacen cuando mueren.

Bello gráficamente, pero sin 3D

El fantástico efecto 3D estereoscópico sin la necesidad de lentes especiales del que es capaz el 3DS, siempre ha sido todo un tema de debate desde el lanzamiento de esta consola. Para algunos de nosotros, la manera de jugar con esta portátil es con el switch de 3D hasta arriba para ver esas profundidades dentro de nuestra pantalla de las que tantos juegos han echado mano para mejorar sus experiencias, no obstante, la realidad es que para la gran mayoría, lo mejor es apagar este efecto y así, convertir al 3DS más bien en un Nintendo DS 2. Lo anterior se confirmó con el gran éxito comercial del 2DS y ahora con la llegada del New 2DS XL. Hey! Pikmin es un juego que por distintas razones, optó por hacer de lado el efecto 3D.

Además de ser uno de los juegos que acompañaron al lanzamiento del New 2DS XL, la misma estructura del juego causó que el efecto 3D que tanto nos encanta a algunos, tuviera que ser puesto de lado. Como te comentaba, todo Hey! Pikmin se juega usando las dos pantallas de la consola como si fuera una misma, por lo que habría sido muy extraño que en la superior viéramos las cosas con la profundidad del 3D estereoscópico y en la inferior, todo fuera plano. Otro elemento que estoy seguro, llevó a tomar dicha decisión, fue el del performance. Al estar desplegando una imagen tan grande al mismo tiempo, la consola sí sufre un poco, teniendo caídas de framerate muy casuales, pero definitivamente notables. Lo anterior seguramente se habría agravado si le agregas el 3D.

A pesar de que lo anterior sin duda alguna es un punto malo para algunos de nosotros, la realidad es que es innegable la belleza de las gráficas y dirección de arte de Hey! Pikmin. Además de que sus escenarios están llenos de detalles y logran hacerte sentir como si estuvieras viendo un jardín utilizando un lente de amplificación de imágenes, los modelos de los personajes que vemos en pantalla es fabuloso. La composición de Olimar y sus acompañantes hechos de pixeles perfectamente definidos, seguramente te llenará el ojo, asunto que se ve acentuado de una gran manera por las muy bien logradas animaciones. Mención honorífica a las expediciones que se hacen en casi completa oscuridad, pues ahí, entiendes mejor el gran trabajo que se hizo en contrastes de colores para que nunca se te pierda la posición de tus Pikmin y protagonista.

Al igual que le pasa a casi todos los juegos de 3DS, los tráilers o videos en Youtube de Hey! Pikmin, no representan de ninguna manera lo bonito que se ve el juego corriendo en tiempo real dentro de la portátil de Nintendo. Sí, el que no tenga 3D es decepcionante, sin embargo, es una decisión que se llega a entender por las razones que te expuse hace unos párrafos.

Un spin-off que sin lugar a dudas cumple

La posición en la que se encuentra Nintendo siempre ha sido complicada gracias a su extensa historia dentro del medio. Tengo el sentimiento de que últimamente, la crítica está esperando que cada vez que un título con esta marca salga al mercado, éste rompa paradigmas y revolucione géneros como pasó recientemente con The Legend of Zelda: Breath of the Wild. Esa manera errónea de ver las cosas ha causado que cada vez que Nintendo lanza un título de menores dimensiones y con objetivos modestos, sea tachado de mediocre y de no ofrecer una experiencia sólida. Me parece que Hey! Pikmin es ejemplo perfecto de lo anterior, pues al ser un producto de tamaño reducido en cuanto a producción, muchos no terminaron por entenderlo y por ver los valores que tiene como videojuego.

Hey! Pikmin es un juego totalmente sincero que entiende la posición que ocupa respecto a sus hermanos mayores. Al ser un spin-off, los cambios que tenía que presentar sobre la fórmula original de la franquicia a la que pertenece, forzosamente debían de ser significativos, teniendo como principal objetivo el de simplificar la complicada fórmula de la serie pero sin perder de vista la esencia tan mágica que siempre ha tenido. Pikmin nunca dejará de ser de nicho incluso entre los fans de Nintendo, por lo que las expectativas comerciales de este nuevo título de 3DS deben de ser por demás reservadas. Si eres de los pocos que ama y entiende este gran capricho de Shigeru Miyamoto que nació en el Gamecube, entonces estoy seguro de que este juego está dentro de tus prioridades. De igual forma, si estás buscando una buena experiencia para llevar que no sea tan densa, esta es una opción sensacional.

Alberto Desfassiaux
Editor de Atomix. No me gustan los videojuegos... ¡adoro los videojuegos!