Review – Digimon World: Next Order

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Retornando a los orígenes de la franquicia

Digimon es una de esas franquicias que, personalmente, siento que siempre han tenido problemas de identidad. Aunque desde sus orígenes ésta comenzó como un pequeño gadget de crianza de mascotas virtuales muy entretenido (Tamagotchi, vaya), conforme pasó el tiempo se fue a explorar diversas plataformas y hasta géneros que poco o nada se relacionaban con su concepto original. Sin darnos cuenta empezaron a surgir paulatinamente títulos RPG, de peleas, tarjetas, captura de monstruos y hasta carreras o de fiesta.

Actualmente la serie de los monstruos digitales continúa existiendo pero, por desgracia, su esencia original se ha visto quebrantada y, en cierta, olvidada. Atrás parecen haber quedado los años en los que Digimon se perfilaba como el rival más peligroso y competente de Pokémon y en los que era visto como uno de los referentes más importantes de lo que debía ser una franquicia de monstruos y mascotas virtuales; actualmente ya no es ni la sombra de lo que llegó a ser durante los años noventa y principios de la década de los dos mil.

Pese a lo turbio que han sido los años, Bandai Namco nunca ha tirado la toalla con su serie; es más, la desarrolladora conoce tan bien el potencial que ésta tiene y lo importante que podría volverse si es que tan sólo se le da el apoyo debido. Por ello y si bien es cierto que nunca murió, recientemente hemos visto llegar una gran cantidad de juegos que buscan posicionarla de nuevo en el mapa. Desde títulos de peleas como Digimon All-Star Rumble o experimentales de la talla de Digimon Story: Cyber Sleuth, hasta otros que intentan acomodarse a las tendencias y modelos de negocio contemporáneo como Digimon Heroes son algunos ejemplos claro de ese empuje.

Ahora y para seguir con dicha tendencia nos llega un nuevo juego que, además, pretende retornar a las raíces de la licencia al retomar varias de las mecánicas de gameplay de los primeros juegos. El nombre de dicho título es Digimon World: Next Order y consiste de un proyecto que, desgraciadamente, denota lo mal que ésta ha envejecido.

Regresemos al digimundo

Cuando digo que Digimon World: Next Order busca retornar a los orígenes de la serie lo hago desde una perspectiva muy general que contempla varios rubros y en la que se tiene noción del tiempo que ha trascurrido desde su concepción. Dicho de otra forma, el juego no busca reiniciar a la subserie World pero parte de la idea de que hubo entregas previas a éste con las que no guarda relación directa.

Empezando por su historia, en este nuevo juego seguiremos de cerca a un protagonista adolescente – que puede ser hombre (Takuto) o mujer (Shiki) – que en su niñez fue fan de Digimon y que ahora, por algún extraño motivo, se ha visto arrastrado hacia el digimundo. Al llegar ahí nos percatamos de que el lugar se ve amenazado por un nuevo mal que ha derivado de la aparición de un temible y misterioso Machinedramon que ha comenzado a distorsionar las dimensiones digitales y a poner en serio riesgo la estabilidad de dicho mundo.

Tal y como te podrás imaginar, será nuestro deber (o mejor dicho, de nuestro personaje) investigar qué es lo que está ocurriendo al tiempo que buscamos una manera para salir del lugar. Sin embargo y para facilitarnos nuestra misión, contaremos con dos compañeros digimon que no acompañarán y a los que deberemos de criar y entrenar para puedan ayudarnos con sus increíbles poderes.

Como tal la historia no se sale del concepto básico que ha estructurado a las entregas previas de la serie World; es decir, la de volver a ser un chico/chica que debe de surcar el digimundo para así salvarlo de una destrucción segura. Si hemos de ser sinceros no esperábamos nada distinto a esto pero, aún así, sentí que ésta se queda muy corta en cuanto a su planteamiento. Conforme vamos avanzando en su trama, nos percatamos de que la narrativa se mantiene muy simple y predecible y que incluso ofrece muy pocos reveces, sorpresas o puntos de quiebre. Para ser un juego de Digimon me hubiera encantado ver algo tan siquiera un poco más profundo y no tan sencillo como lo que aquí vemos.

Criar digimons ya no es tan divertido como alguna vez creíste

Pero como en todos los Digimon World anteriores, el fuerte Next Order no recae en su historia si no en su gameplay, o bueno, al menos en apariencia. Y es que si bien la trama pasa rápidamente a segundo plano y se convierte en una mera escusa para cimentar al juego, su jugabilidad es el apartado con el que más pasaremos tiempo… infortunadamente.

De nueva cuenta la jugabilidad del juego se erige sobre las mecánicas de crianza y entrenamiento de las criaturas virtuales aunque con algunas novedades. De entrada y como ya mencioné, en esta ocasión tendremos a nuestro cargo a dos digimon a los que cuidaremos desde su nacimiento y ayudaremos a crecer hasta que sus etapas más poderosas. Para lograrlo deberemos de estar al pendiente de ellos y hacer diversas tareas que ayuden a su desarrollo como lo son entrenarlos, alimentarlos, llevarlos al baño o a dormir, darles descanso cuando se cansen, educarlos, regañarlos o hasta curarlos en cuanto se lastimen o enfermen.

Hasta este punto y salvo por la novedad de entrenar a un segundo monstruo el esquema de juego se retiene idéntico al de sus predecesores. En sí ésto no tiene nada de malo y se convierte en una buena escusa para que los fans le den una oportunidad pero, para nuestra desdicha, la manera en la cual se estructuró todo hacen que una gran fortaleza como ésta se vuelva también el más grande defecto del juego.

Entrenar digimons es un verdadero martirio, incluso para los amantes de la serie. Como tal la única manera en la que podemos ayudarlos a crecer es por medio de un gimnasio – ubicado en el pequeño pueblo central que sirve de hub – en el que sólo se encuentra una computadora que nos ofrece diferentes apartados en los que podemos entrenar a los monstruos. Al interactuar con ésta tan sólo bastará con que coloquemos a cualquiera de los digimon en dichos rubros para que suban puntos en ese aspecto y adquieran mayor experiencia.

El problema de este método de entrenamiento es que es demasiado simple, repetitivo y, sobre todo, muy aburrido. Prácticamente el gimnasio consiste de un modo en el que no haremos otra cosa que no sea presionar botones y seleccionar por muchísimos minutos o, incluso, horas (y no, no es broma). Para empeorar las cosas esta acción es una que no se debe de tomar a la ligera o hacer inconscientemente ya que, de ser así, derivarán terribles consecuencias. Si no estamos al pendiente de lo que realizamos y no alimentamos a los digimon cuando nos lo piden, los cansamos de más y no les damos descanso, no los llevamos al baño, o no les hacemos caso cuando nos pidan atención, podemos provocar que nuestros compañeros se mueran (porque sí, los digimon se pueden morir).

Que el punto anterior sea un verdadero calvario deriva en buena medida de lo limitado que es el juego al inicio. Conforme avancemos en la campaña será posible reclutar a nuevos digimon y humanos para que habiten en nuestro pueblo y nos ayuden a expandir la variedad de opciones que ahí se ofrecen como lo son tiendas, baúles, jardines de cosechas de alimentos, y más. Lamentablemente y para cuando ésto empieza a suceder, ya habremos invertido una enorme cantidad de horas en el gimnasio y estaremos fastidiados con lo tardado que es la crianza de nuestros compañeros. Y si a eso le sumamos la facilidad con la que nuestros compañeros se pueden morir, entonces obtenemos un sistema que, además de todo, es frustrante y que da la finta de no tener respeto por los avances que realicemos.

Para este punto seguramente muchos se estarán preguntando: “Bueno, pero de seguro hay más alternativas para entrenar a los digimon y de maneras más divertidas, ¿no?” Por desgracia esto no es así. Criar a los digimon fuera del gimnasio es algo extremadamente complicado al grado de que llega a ser imposible. Por mencionar un ejemplo los combates (de los cuales ya hablaré en breve) sirven de muy poco para el desarrollo de nuestros compañeros ya que tras concluirlos nos recompensan con muy pocos puntos de experiencia en todos los stats de los monstruos, incluso por centenares de unidades menos de la que conseguimos en el gimnasio. Peor aún, salir a enfrentar monstruos al digimundo exterior es prácticamente un acto suicida ya que incluso los digimon con los que nos topamos desde muy temprano en la aventura tienen la fuerza necesaria para dañar a los nuestros y provocar que éstos se lastimen o enfermen gravemente y acaben por morir. Visto de otra forma, pelear no te va a servir de mucho.

Pese a estos grandes defectos, sería muy injusto decir que el esquema de juego no cuenta con algo interesante o destacable. En este caso, lo que más impresiona de este apartado es la forma en la que se estructuran las líneas evolutivas de los digimon ya que todos cuentan con varias transformaciones a las que pueden aspirar dependiendo de la manera en la que se les entrene. Conforme más tiempo pasemos en el gimnasio (algo prácticamente intrínseco del lugar) iremos desbloqueando pistas que nos dicen los requisitos necesarios para alcanzar alguna evolución. Aunque en un inicio resulta un tanto aleatorio saber en lo que se convertirá nuestro amigo, con el paso de las horas se irán abriendo más rubros que nos facilitarán las cosas e indicarán hacia donde irnos si es que deseamos obtener a algún digimon en particular.

Poder influir en la manera en la que se desarrolla nuestro digimon es algo muy interesante y hasta adictivo ya que resulta fácil quedarse enganchado hasta conseguir el monstruo que queremos. Pero, reitero, para que te puedas topar con esto punto deberás de haber soportado primero una cantidad infame de horas en el aburrido y muy limitado gimnasio.

Una aventura demasiado pasiva

Una vez soportado el tardado proceso de entrenamiento, lo que sigue dentro del juego es ir a explorar el digimundo, mismo que en esta ocasión consiste de un mundo abierto interconectado por varias y muy diversas secciones. Precisamente dentro de estas zonas es en donde se suscitan los combates con los digimon salvajes, quienes no dudarán en lanzarse contra nosotros una vez que fijen su atención en nosotros.

La manera en la cual están diseñados los combates es muy llamativa ya que en ellos los jugadores no tenemos el control total de lo que sucede. En éstos nuestros digimon se mueven por sí solos y son ellos quienes deciden cómo y a quién atacar mientras que nosotros nos limitamos a ser meros espectadores pero con limitadas acciones como lo son alentarlos, recomendar el ataque o la acción que pueden hacer, usar ítems de apoyo o de sanación, escapar de las grescas en cuando veamos que es pertinente, o hasta fusionarlos en los casos que sea posible.

De cierta forma el diseño de los combates es otro punto que afecta negativamente al juego. Aunque estos generan tensión, el simple hecho de no dejarnos tomar el control de los mismos por completo y limitar nuestro papel al de un mero alentador y limitado estratega, termina por restarle emoción e interés a los mismos al grado de hacernos sentir excluidos de lo que acontece. Sin duda algo muy poco alentador, mucho más cuando consideramos lo pesado y fastidioso que fueron los “entrenamientos” que hicimos con tal de ver reflejado el progreso que alcanzamos dentro de las peleas.

Un digimundo bonito y colorido, pero muy estéril

En lo que respecta a su presentación, Digimon World: Next Order es un título que luce bonito, colorido y con mucha personalidad. Por donde lo veas el juego cuenta con todo lo necesario para relucir, lo cual no es algo de decirse a la ligera si consideramos que éste surgió originalmente como un título de PS Vita (en Japón) que después dio el salto hacia el PS4. Lo anterior sobresalta aún más cuando consideramos su gran repertorio musical que, pese a no ser épico o memorable, cumple cabalmente con darle esos toques de misticismo al digimundo, de serenidad al pueblo central, y de emoción a los pasivos combates.

Eso sí, ni siquiera en este aspecto el juego se salva de tener algunos pocos defectos. El más notorio de todos recae en la aparente esterilidad de sus escenarios que se ven y lucen vacíos, como si no hubiese mucho por explorar o secretos por encontrar. Pero, como les digo, esto es solo en apariencia ya que cuando los exploramos nos damos cuenta de que hay diversos ítems, enemigos, frutos y materiales con los cuáles entrar en contacto.

Este juego es exclusivo de PS4.×

Digimon World: Next Order es un claro ejemplo de cómo una serie ha envejecido mal. Si bien éste retiene muchas de las mecánicas principales por las que alguna vez brilló la saga de títulos World, desafortunadamente éste se encuentra estructurado de una manera tan cuestionable que fácilmente saca a relucir todos sus defectos. Se trata de un juego tedioso, pesado, innecesariamente frustrante y con muchos apartados desaprovechados de manera garrafal y con un ritmo de progreso extremadamente lento.

Sí, es cierto que éste no es terrible y que ofrece varias cosas interesantes como lo es un diagrama evolutivo extenso, cientos de digimon y opciones en las que se pueden convertir, y hasta un mundo colorido que guarda una trama simple pero atractiva. Por desgracia, todo ésto se ve condicionado por muchísimas horas de juego en modos y apartados molestos que, seguramente, no todos estarán dispuestos a soportar.

Si tuviera que recomendarle el juego a alguien sería a los fans, pero no a cualquier tipo de seguidores sino a los verdaderos amantes de la serie Digimon World. Si eres uno de ellos entonces puede que consigas tolerar todos sus defectos para toparte con lo que en verdad vale la pena del título. Si no lo eres creo que difícilmente lograrás hallarle algún motivo para entrarle.