Review – Castlevania (Season 1)

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La serie que nos merecíamos

Al ser un medio tan específico, los videojuegos casi nunca la pasan bien cuando alguien se aventura a llevarlos a otras formas de entretenimiento. Por distintas razones, hacer una película, libro o serie de televisión de cualquier famoso título, es un proceso sumamente complejo en el que cientos de elementos se pueden salir de control para que al final, se entregue un producto sumamente deficiente. A pesar de lo anterior, hemos visto que a lo largo de la historia un puñado de autores han logrado que estas sensacionales obras interactivas, puedan dar el salto a otros medios. Actualmente el nombre de Castlevania está lejos de ser uno de los que marca tendencia por la forma en la que ahora opera Konami, sin embargo, Netflix decidió apostar por hacer una serie animada basada en su universo que si bien cuenta con una primera temporada ridículamente corta, nos ha dejado con un más que grato sabor de boca y por supuesto, con ganas de tener mucho más de ella cuanto antes.

Desde marzo de 2007 se sabía que había intenciones de hacer una película animada de Castlevania que viniera a enriquecer el lore de la franquicia. Warren Ellis, novelista y escritor de cómics, había sido el elegido para encabezar el proyecto, con todo y que el autor confesó que antes de este acercamiento, sabía poco de la saga. Koji Igarashi estuvo involucrado con algo de planeación del mismo, esto claro, antes de su salida de la compañía. Debido a conflictos de diferentes índoles, esta cinta que saldría en formato casero nunca se hizo realidad. Hace tan solo unos meses, se nos anunció que Netflix se encontraba trabajando con el propio Ellis para hacer una serie animada de la saga de Konami, misma que el pasado fin de semana estrenó sus primeros cuatro capítulos. A continuación te cuento cómo me fue mi experiencia con esta obra que seguramente dará mucho de qué hablar en las siguientes semanas y que incluso, seguramente generará nuevos fans de los Belmont y compañía.

Fantastico ambiente y personajes

Lo primero que hay que decir es que Castlevania de Netflix está principalmente basada en la historia que se nos contó en Castlevania III: Dracula’s Curse, título del Nintendo Entretainment System lanzando en América el 1 de septiembre de 1990. Es importante resaltar el hecho de que esta serie animada tan sólo está basada en dicho videojuego; es decir, su premisa y personajes principales son básicamente los mismos que vimos en la entrega del NES, pero conforme su argumento se va desenvolviendo, te das cuenta de que en realidad, los autores están tomando elementos de otros juegos de la saga para darle mucha más riqueza a la historia que se nos está contando.

Debido a una verdadera tragedia en su vida, Vlad Dracula Tepes, mejor conocido como el Conde Dracula, decide desatar toda su furia sobre Wallachia, región rumana que sí existe en la vida real y que en esta historia está siendo oprimida por prácticas religiosas extremas, todo esto durante el año 1455. Aquí es donde entra Trevor Belmont, último descendiente de una familia que se ha dedicado por generaciones a combatir a lo sobrenatural y a defender a la humanidad de toda clase de monstruos pero que por la misma naturaleza de la religión, fue excomulgada y llevada casi a la extinción. Creo que en ese punto es donde más brilla el guión de Castlevania, pues tenemos básicamente a tres facciones en conflicto, cada una con razones bastante sólidas de por qué es que están haciendo lo que están haciendo.

Trevor Belmont, como protagonista, funciona como una piedra angular para mantener todo el argumento en equilibrio. Por un lado está cansado y muy resentido de que por culpa de una Iglesia fanática y violenta que actúa en el nombre del dios que su familia ha estado protegiendo, la humanidad se encuentre sumida en un verdadero Apocalipsis y por el otro, está el hecho de que por una especie de deber moral, tiene que regresar a sus antiguas prácticas para defender a una sociedad podrida de un ejército de demonios desatados por Dracula. Constantemente vemos a este personaje preguntándose las razones por las que debe pelear de nueva cuenta y a pesar de que sus cambios de humor son bastante repentinos, es inevitable no encariñarte  rápidamente de este cazador de vampiros por lo vulnerable y hasta inocente que se ve ante algunas de las situaciones que se le presentan.

La primera temporada de Castlevania arranca con muchísima fuerza. Es claro que uno de los objetivos de los autores no solo era presentar a un villano temido y amenazante como lo es Dracula, sino que buscaron humanizarlo lo más que se pudiera para que sus razones fueran más creíbles y cercanas a nosotros. Te puedo decir que este objetivo se cumple de manera magistral, pues desde el primer capítulo sientes empatía por este antagonista que no sólo quiere ver al mundo arder porque sí, sino porque tiene motivaciones verdaderamente fuertes para querer acabar con una humanidad que cada vez se comporta de manera más vil y violenta gracias al seguimiento de dogmas religiosos sin fundamento y totalmente desvirtuados.

Para rematar y darle mucho más sabor a la historia de esta serie animada, tenemos a una espectacular representación de la Iglesia Católica antes del renacimiento, la cual, comenzaba a utilizar métodos totalmente inhumanos para mantener el control de la sociedad de la época. Por supuesto que en Castlevania vemos una cara bastante subida de tono de esta religión, sin embargo, podemos estar seguros de que se acerca bastante a lo que en realidad pasó durante el oscurantismo. Todo ese misticismo y sabor tan peculiar de ver a verdaderos villanos cometiendo atrocidades en nombre de dios, es una de las cosas que más disfruté de estos primeros cuatro capítulos del show.

La ambientación y atmósfera es otro de los grandísimos aciertos de Castlevania. Desde que la historia arranca, puedes sentir una pesadumbre muy marcada que se acentúa a la perfección con escenarios lúgubres y fríos que representan a la perfección el periodo histórico en el que se encuentra la serie. En todo momento sientes que los personajes justamente se encuentran en medio de un periodo de extinción del que muy difícilmente saldrán bien librados. La forma en la que esta serie animada te envuelve y no te suela hasta que aparecen los créditos de cada uno de sus capítulos, era algo que tenía mucho tiempo que no sentía, probablemente desde Animatrix si nos limitamos ha hablar de producciones occidentales de este tipo.

El doblaje al español latino es bueno, pero como siempre, recomiendo ver la obra en su idioma original.

Visualmente muy bien lograda

Toda esta sensacional atmósfera de la que te platico, simplemente hubiera sido imposible sin una dirección artística correcta y una animación que la acompañara como se debe. Los estudios encargados de darle vida a toda esta historia son Frederator Studios y Powerhouse Animation Studios, este último famoso por haber participado en la producción de cinemáticas para algunos videojuegos como Epic Mickey, Darksiders 2 y Mortal Kombat X, entre muchos otros. El estilo visual de esta versión de Castlevania tiene que ver con la interpretación que se le da en occidente al anime japonés, esto claro, manteniendo diferencias marcadas. Ojo, estamos hablando de una producción enteramente hecha en Estados Unidos y Canadá con un escritor británico, por lo que podemos decir que en realidad, no tiene nada de anime.

Lo que más me impresionó al inicio además de lo estilizados que lucen algunos de sus personajes y escenarios, fue el manejo del gore y violencia a través de limpias animaciones. Resulta casi inevitable no sentir impacto ante la forma en la que Castlevania muestra escenas muy crudas, las cuales, se ven apoyadas por una mezcla de sonido muy bien lograda que vale completamente la pena disfrutar con un buen teatro en casa o audífonos de buena calidad. Me parece que en el apartado sonoro y de animación, estamos frente a un producto que cumple de muy buena forma. La música también es muy buena, esto claro, sin llegarle a los soundtracks de los juegos que componen a esta saga.

La paleta de colores normalmente presenta tonalidades muy cálidas llenas de rojos profundos, amarillos, mates y distintos cafés, mismos que contrastan a la perfección con negros que ayudan a darle ese toque de terror y desesperación al mundo que se nos está presentando. Creo que haber apostado por un estilo visual como que el tenemos enfrente fue lo más adecuado. Puede ser que una forma más europea de arte hubiera sido todavía mejor, sin embargo, creo que el equipo por el que apostó Netflix en esta ocasión, hizo un trabajo sobresaliente que seguramente dejará satisfechos a todos los que regularmente consumen series animadas pensadas para un público más maduro.

Con ganas de mucho más

El gran problema de esta primera temporada de Castlevania es lo exageradamente corta que es. Con tan solo cuatro capítulos, cada uno de poco más de 25 minutos de duración, esto show se termina justo antes de que las cosas se empiezan a poner verdaderamente interesantes. Estamos hablando de que esta primera etapa no se siente como una temporada inicial, más bien es como una especie de breve introducción a una historia que pinta para ser épica en todo los sentidos, por lo que cuando llega el final del cuarto episodio, se te queda un vacío muy importante. Es como si estuvieras con mucha hambre frente a una deliciosa hamburguesa. Se te dejara darle una mordida y antes de termines de masticar el primer bocado, ésta te fuera retirada con la promesa de que en algún punto te darán más de ella.

Sabemos que en algún punto de 2018 se nos estará entregando la segunda temporada, misma que contará con el doble de capítulos que esta primera entrega, lo cual poco ayuda a quitarnos el sentimiento de que necesitamos mucho más que lo que se nos dio. Queda claro que Netflix tan sólo buscaba probar en qué punto se encontraba Castlevania actualmente y con la pronta confirmación de otra etapa, nos queda claro que la serie tuvo un buen arranque. Como sea, te puedo decir que si eres fan o no de la franquicia de Konami, la hora que le invertirás a esta primera temporada valdrá completamente la pena por todas las razones que te acabo de exponer, esto claro, con el gran pecado de una duración absurdamente corta.

Alberto Desfassiaux
Editor de Atomix. No me gustan los videojuegos... ¡adoro los videojuegos!