RESEÑA – Pokémon Mystery Dungeon: Gates to Infinity

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Un poco de historia:

Los juegos tipo roguelike no son nuevos para los japoneses, ya desde 1993 disfrutaban de Torneko no Daibōken: Fushigi no Dungeon un spin off de la popular serie Dragon Quest protagonizado por el mercader Torneko, mejor conocido para nosotros como Taloon. Así que para cuando llegó el primer juego de Pokémon Mystery Dungeon, 12 años después, no fue sorpresa para ellos; sobretodo si tomamos en cuenta que ambos fueron desarrollados por la misma compañía.

Chunsoft fue fundada por el legendario programador Koichi Nakamura y debe su nombre a un personaje procedente de su primer juego llamado Door Door. Desde muy temprana edad Nakamura consumía todo tipo de material de fantasía occidental, desde Dungeons & Dragons hasta Wizardry, de hecho este último fue de gran inspiración para Dragon Quest. Después del tremendo éxito de sus primeros juegos decide experimentar con un género que siempre le llamó la atención, el rougelike o dungeon crawl.

Nakamura decide nombrar a esta serie de juegos como Fushigi no Dungeon (Mystery Dungeon) y de una manera muy conveniente los convierte en un método rápido para expandir el universo de las sagas importantes del momento. Es así como Nintendo encuentra una excusa perfecta para llevar a sus poderosos monstruos de bolsillo a nuevas fronteras.

Tiempo después Chunsoft es adquirida por Games Arena, una subsidiaria de Dwango, empresa que se especializa en la planificación, desarrollo, gestión y consultoría de contenidos de entretenimiento en línea. Finalmente en el 2012 Chunsoft es fusionada a Spike, una pequeña desarrolladora creadora de los primeros juegos del controvertido Suda51. Con esta unión el nuevo estudio es llamado Spike Chunsoft.

Tradición Pokémon:

Spike Chunsoft hace honor a las anteriores entregas y a esa tradición paternal nintendera donde la historia se repite con algunas pequeñas variaciones, esto sucede entrega tras entrega pero -por si es tu primera vez en la saga- aquí va un resumen de los hechos. Abres los ojos, parece que estas soñando, una voz extraña te habla entre un humo misterioso, parece que estás en el limbo onírico pero la voz te cuenta de los serios problemas por los que pasará el mundo Pokémon y tú eres el elegido para salvarlo. Para eso necesitas reencarnar en un ser distinto, por lo que de pronto despiertas en un mundo nuevo, todo se ve enorme y los sonidos parecen un poco más fuertes, pero… cuando miras con atención te das cuenta que eres un pokémon, con extremidades pequeñas y todo un montón de nuevas cosas que aprender, aunque no tienes mucho tiempo, después de todo hay un mundo que salvar.

La historia aunque un poco cursi tiene algunos momentos emocionales muy buenos, personajes misteriosos y giros en la trama muy al estilo del juego original. La historia gira en torno a lecciones moralinas, donde la enseñanza más importante es la de mantener lazos fuertes con tus grandes amigos pues siempre necesitarás de ellos para lograr superar los grandes obstáculos de la vida.

Me encanta ver como los pokemones conviven en sociedad y cada raza tiene determinadas tareas dependiendo sus habilidades naturales. Esto expande el universo de la saga, nos sirve para hacer más real la fantasía y funciona como aquel cortometraje llamado “Las Vacaciones de Pikachu” que algunos seguro recordarán del primer largometraje de la franquicia.

Algo que los fans de la serie Pokémon Mystery Dungeon notarán desde un principio es la limitada lista para determinar qué pokémon serás durante tu aventura, generalmente tenías un mínimo de siete criaturitas y ahora sólo tienes cinco; no sólo eso, en las previas entregas pasabas por un especie de cuestionario dictado por esa entidad misteriosa (muy al estilo de los primeros Elder Scrolls) que tristemente no sucede en esta ocasión. Tampoco podrás reclutar a todos los pokemones que viven en la región de Unova, aquí te conformarás con tan sólo 31.

Música y nuevos gráficos.

Gráficamente el primer cambio a destacar es el reemplazo de los tradicionales sprites de dos dimensiones por unos nuevos modelos en 3D que parecieran ser tomados del Pokédex del Nintendo 3DS. Algunos de ellos se ven bastante bien, pero en ocasiones -y sobretodo en los dungeons- no sobresalen y parecen aún menos animados que en las entregas anteriores. Sin embargo la profundidad que ahora tienen los escenarios es genial, todo se ve muy bien si activas el modo 3D, es como si miraras un pequeño mundo en el interior de una caja, una caja que no quieres compartir con nadie, como aquel gigante egoísta de esa vieja historia de Oscar Wilde.

La banda sonora contiene un puñado de temas nuevos bastante agradables, y sin duda varios veteranos reconocerán temas anteriores, estos sonidos clásicos ahora tienen arreglos que los hacen sonar mucho más épicos y actuales. Esto sin duda consigue una atmósfera adecuada para adentrarte en el juego rápidamente.

Pokémon Mystery Dungeon: Gates to Infinity es un clásico dungeon crawler, ya sabes, vas caminando lentamente entre mazmorras (generalmente debajo de una montaña) mientras eliminas a una buena cantidad de enemigos que pueden aparecer al azar o en un orden determinado. Dentro del complicado calabozo es común encontrar tesoros como dinero, armas especiales, objetos mágicos o comida. Como en un buen RPG cada que eliminas un enemigo ganas un poco de experiencia, necesaria para terminar tu épica misión, todo lo anterior está fuertemente influenciado por el clásico libro El Hobbit de J. R. R. Tolkien.

En Gates to Infinity tu nuevo cuerpo pokemonesco y tu equipo tienen que cumplir algunas misiones determinadas, cuando terminas estos objetivos satisfactoriamente eres recompensado no sólo con items y algo de nivel, también ganas materiales necesarios para la construcción del Pokémon Paradise, que es algo así como una comuna de monstruos hippies aventureros. Aquí todo gira alrededor de la edificación de ese lugar y es tu deber terminarlo a tiempo.

Si bien las misiones son lineales, Spike Chunsoft promete que las mazmorras no lo son, pues usan un sistema donde la cantidad de enemigos y la distribución del laberinto se modifica aleatoriamente para cada jugador, brindando una aventura fresca y nueva de manera ilimitada.

Aunque todo esto suena muy bien hay muchos detalles que seguro molestarán a los veteranos de la serie, como la dificultad del juego. Por ejemplo eliminaron casi en su totalidad la posibilidad de fracasar, desgraciadamente erradicaron la mecánica del “hambre”, en esta entrega puedes pasear por todo el laberinto y no tendrás que recurrir a la clásica comida o las poderosas pociones para recuperar tu salud, ahora simplemente camina un rato o presiona dos botones al mismo tiempo y verás como tu barrita de HP se llena mágicamente. Este es un cambio significativo que convierte a Gates to Infinity en un juego de grindeo y de resistencia. Otra diferencia es que no podrás aceptar múltiples tareas para avanzar progresivamente, ahora tendrás que tomar sólo una misión por día, pareciera que esto es una forma artificial de elevar la duración del juego y en lugar de hacerlo más personal se convierte en algo momentáneo.

Si todo lo anterior te va desanimando, se puede poner aún peor:

El sistema para mejorar las habilidades de los personajes esta turbo rota, con el simple uso frecuente de cierto movimiento lo hace más poderoso, y no sólo eso, a todos los personajes que comparten el mismo movimiento son beneficiados con el incremento pese a que no los tengas en tu party.

El rescate también fue afectado, los tediosos pero efectivos Friend Codes se han eliminado y la única manera de ser rescatado es a través de una coneccion Wi-Fi o StreetPass. Si por azares del destino mueres y no estas conectado a una red inalámbrica, tendrás que rezarle a los poderosos dioses para que alguien que tenga el juego pase por donde estás en en ese preciso momento.

¡Mazmorras infinitas para todos!

Una de las fórmulas planeadas por los desarolladores para darte calabozos infinitios es la nueva característica llamada Magnagate donde se supone que con la cámara del 3DS capturas fotografías de algún objeto redondo y en base a esta figura el juego te genera una mazmorra totalmente nueva. En un inicio es divertido pero después de un tiempo te das cuenta que no hay reto, cuesta mucho trabajo hacer una foto a la primera, además tus pokemones no incrementarán de nivel pues los estás alquilando, así que lo único que incrementará es tu aburrimiento.

Finalmente Pókemon Mystery Dungeon: Gates to Infinity es un juego que te tomará unas 20 horas totales para terminarlo, fuera de eso no hay mucha rejugabilidad real. Yo sólo lo puedo recomendar a los fans acérrimos de la serie PMD y no a los recién llegados.
Si bien Pokémon es una franquicia esencialmente para niños (que a algunos forevers nos encanta jugar), no veo el motivo por el cual Nintendo/Spike Chunsoft trata a los jugadores pequeños como tontos, cuando en la serie regular respetan su intelecto.

Calificación: 7