Reseña: Kid Icarus: Uprising

Durante la segunda oleada de juegos first-party para el (fantástico) Nintendo Entertainment System, llegó Metroid. Todos conocemos (y amamos) la serie. Los talentosos miembros de la división Nintendo R&D1 crearon la fusión de Super Mario Bros. con The Legend of Zelda. El resultado fue algo que al día de hoy sigue cautivando nuestros sentidos como una de las experiencias más sólitarias en la industria. Casi al mismo tiempo, ese mismo equipo creó otro título, un juego que los fans de Nintendo llevan esperando más de 20 años.

Una de las relaciones más fructíferas de la industria de los videojuegos es la de HAL Laboratory Inc. con Nintendo. El expresidente de HAL, Satoru Iwata, se convirtió en el actual presidente de Nintendo.

Masahiro Sakurai (quien posiblemente sea el mayor fan de Nintendo en el mundo) también fue parte de HAL. Ahí mismo creó a Kirby (y a LOLO) y más tarde la serie de Super Smash Bros. Al día de hoy, desconozco cómo fue que convenció a Nintendo de hacer un juego de peleas con sus personajes. No es secreto que aquí en Atomix disfrutamos de jugar sus títulos (si no me creen pásen a ver el Atomix Live de Smash).

Volvamos al NES. De hecho, permítanme ser más específico. En el mismo año que Nintendo creó “el otro título”, también lanzó un periférico para acompañar a su Famicom (básicamente el NES japonés) llamado Family Computer Disk System, que permitía usar floppy disks (llamados Disk Cards por Nintendo) en el Famicom. En América, el primer Zelda llegó en un cartucho dorado, mientras que en Japón fue uno de estos discos. La misma situación sucedió con Metroid y Kid Icarus. Uno de los atractivos principales para desarrollar en Famicom Disk System era (aparte del costo), la posibilidad de grabar. Una situación que los americanos jamás sufrimos debido a una bella batería.

Kid Icarus comenzó a ser desarrollado poco antes de terminar el desarrollo de Metroid. Fueron leyendas quienes desarrollaron este raro título. Su productor fue Gumpei Yokoi (QEPD), quien años más tarde crearía el Game Boy. El juego fue dirigido por Satoru Okada (Super Mario Land), diseñado por Yoshio Sakamoto (Metroid, Super Metroid y WarioWare) y con música de (su majestad) Hirokazu (Hip) Tanaka (Metroid, EarthBound).

El resultado fue una ambiciosa y extraña combinación de géneros con un claro look de la primera generación de juegos del NES. La verticalidad lo diferenciaba de los demás. Todos relacionamos a Mario con un juego de plataformas donde vas de izquierda a derecha y Kid Icarus (al igual que Metroid) rompían muchísimos de los conceptos básicos de los videojuegos en su momento. Kid Icarus se hizo de culto y, aunque existen muchos que lo consideran sobrevaluado, por cada uno de ellos existe un millar que pedía a gritos un nuevo título de la serie.

Una secuela llegó en 1991 al Game Boy, desarrollada por TOSE y, aunque capturaba la magia del primero en tu mochila (el Game Boy tabique no le cabía en el bolsillo a nadie), los fans se quedaron con las ganas en el Super Nintendo, Nintendo 64, Gamecube y también en Wii.

Project Sora, la compañía (first-party de Nintendo) fundada por Masahiro Sakurai mostró un nuevo Kid Icarus para el Nintendo 3DS durante el E3 de 2010. Nadie lo podía creer. La popularidad de este nuevo título había tenido un boost considerable dos años después de la aparición de Pit en Super Smash Bros Brawl. Dos años después aquí estamos, con Kid Icarus Uprising en nuestras manos.

El tratamiento del título es igual de espléndido que los últimos juegos de Sakurai. No me refiero a software; me refiero a que hay elementos físicos que orbitan a este título. Para empezar, el juego viene acompañado de un stand que te permite jugar en tu 3DS sin necesidad de sostenerlo con las manos y también lo acompañan seis cartas de realidad aumentada (que describiré un poco más tarde). El sentimiento de comprar un juego first-party de Nintendo que viene dentro de otra caja con tarjetas, plásticos e ilustraciones que se asoman por los agujeros de una caja de 3DS nos hace regresar en el tiempo, a una época donde los videojuegos no venían en una miserable caja con símbolos de reciclaje con la promesa de salvar el mundo. Kid Icarus: Uprising se siente con la textura, el peso y el respeto que todo buen videojuego debería de tener.

Kid Icarus: Uprising es fantástico, siempre y cuando puedas superar su control. En mi caso personal, fue hasta la tercera “misión” donde finalmente encontré mi sweet spot y me dediqué a disfrutar. Les recomiendo tener paciencia. Toma tiempo la curva de aprendizaje en el control. Lo intenté todo. Intenté controlar la mira con los botones y no pude, intenté usar el Circle Pad y tampoco (el juego te permite configurar todos y cada uno de los botones). Finalmente, encontré mi lugar con el control default que sugiere el juego.

Dejando a un lado el único tema negativo del juego, Kid Icarus: Uprising es fan service puro. Es una tesis de cómo complacer a tus fans. Uprising es un híbrido: por un lado es un shooter aéreo y, en otras ocasiones, es un shooter terrestre muy parecido a Sin & Punishment.

No exagero cuando digo que Uprising es un juego de Nintendo al nivel de Star Fox 64. Es un pulido y mágico título lleno de aventura y lugares que ver. Sin perder el ritmo que tiene un juego portátil, la historia y estilo aquí representado nos remonta a otra época donde no todos los videojuegos estaban medidos con una estricta regla de realismo innecesario. Uprising es un precioso juego para el mismo público que disfruta de Smash Bros.

A lo largo de más de 12 horas te enfrentarás a un millar de enemigos mientras escuchas ridículas (pero adorables e interminables) conversaciones que no tienen miedo de atravesar la cuarta pared. Las referencias a juegos de Nintendo están por doquier y no se limitan a enemigos que parecen metroids. No los mencionaré por respeto a que ustedes mismos los descubran.

El 3DS es capaz de correr juegos bellísimos en 3D y, aunque Uprising no está a la altura gráfica de Resident Evil Revelations (ningún otro juego de la consola lo está), sí está justo a un lado de Super Mario 3D Land en su derroche de creatividad.

Nintendo no escatimó en el departamento musical compuesto por leyendas como Yasunori Mitsuda (Chrono Trigger), Yuzo Koshiro (Streets of Rage), Masafumi Takada (Killer7), Motoi Sakuraba (Dark Souls) y Noriyuki Iwadare (Lunar), sería un pecado no disfrutar de Uprising con unos buenos audífonos.

Mientras estás en el aire, Uprising funciona como un shooter en rieles y, aunque pareciera que esa descripción hace menos a un título, jugar Kid Icarus: Uprising en sus escenas aereas es una bella danza de destreza y timing que hará sonreír hasta al fan más hardcore de los shooters. En el suelo es otra historia, ya que toma algo de tiempo acostumbrarte a los controles. Rotar la cámara y ver que tu personaje haga lo que quieras no será inmediato, pero cuando suceda será muy gratificante.

Kid Icarus: Uprising es abundante en todos sentidos. Hay más de 100 armas para tu uso. Los logros que desbloqueas en el juego no son un simple letrerito que aparece en tu pantalla para que midas tu ego. Tus logros vienen acompañados de premios, al más puro estilo de tus trofeos en Smash Bros.

Sakurai bien podría haberse salido con la suya con un excelente Single-Player, pero Uprising no se detuvo ahí. Aquí hay multiplayer, con modalidad online y offline donde podrás usar todas las armas que obtengas en el single player (y viceversa).

Para el multiplayer hay dos modos: el primero, donde podrás entrar a violentos bacanales llenos de caos donde todos van contra todos, y el segundo, donde con la misma violencia pelearás en un modo de Light vs. Dark (tres pelean contra otros tres compartiendo una barra de vida y todo culmina en una épica pelea de uno contra uno que involucra a alguno de los personajes dentro del single player).

Mi primera recomendación es que ni te atrevas a entrar al multiplayer sin antes dominar el control (si es que llegas a dominarlo). De lo contrario, puede convertirse en una lucha caótica sin control.

Queda claro que, desde su sistema de recompesas hasta sus AR Cards (que funcionan más como colección de cartitas que como un Pokémon/Magic Hardcore), Kid Icarus: Uprising se siente muy, muy robusto. Quizás es el juego con más contenido desde Super Smash Bros. Brawl y The Orange Box.

Hay mucho que amar y muy poco que odiar de Kid Icarus: Uprising. Si eres fan de Nintendo (aunque sea muy poco), deja lo que estés haciendo en este momento y corre por tu dosis Nintendera.

Score 8.5

Miguel "Asher"Sandoval
Director editorial y de arte en @atomix y @gamersretail, host de @ScoreVG, @YaTeDigoPodcast y turbo fan de los Disney Parks.
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