Reseña: Metal Gear Solid: Snake Eater 3D

Hace apenas cuatro meses reseñamos la Metal Gear HD Collection para Xbox 360 y PlayStation 3 y aquí estoy otra vez jugando Snake Eater en mi 3DS.

Está de más decirles lo grande que es Metal Gear Solid 3: Snake Eater y también cualquiera de los cuatro principales de la serie; sin embargo, Snake Eater es especial. Cuenta una historia muy interesante y lo hace de mejor manera que cualquiera de sus hermanos.

No voy a negar que, aunque en ocasiones se vuelve algo muy pretencioso, jamás dejó de interesarme. Los personajes en Snake Eater, como Jack y The Boss, los llevo bajo la piel; son parte de quien soy. Los pastizales de la jungla me recuerdan una época muy especifica de felicidad con mi PlayStation 2.

Snake Eater 3D tiene sus problemas y me duelen como si fueran heridas. Por más caprichoso que suene, quería que esta versión portátil fuera perfecta. El capricho no es sólo mío: cuando en el E3 2010 vimos un demo de la selva en 3D el mismo día que conocimos el 3DS, Konami ni siquiera tenía el plan de lanzar el juego para la portátil.



El problema más común de Snake Eater 3D es que el frame rate baja a niveles rídiculos y, aunque no es todo el tiempo, el título merece un mejor trato. No había por qué apresurar su lanzamiento si con un poco más de tiempo podían solucionarlo. Me comprometo a actualizar esta reseña si en un futuro lanzan un parche que solucione el problema. Repito: no pasa todo el tiempo, pero, cuando pasa, es muy notable. Pero dejemos a un lado lo malo y hablemos de lo bueno.



Al igual que Frogger 3D, Metal Gear Solid: Snake Eater 3D goza de un turbo 3D como sólo los juegos de Konami se atreven a hacer. Me da gusto que, aunque en el nivel más alto me duelan los ojos después de un rato, nos permitan controlar qué tanto 3D queremos (en mi opinión, a Mario Kart 7 le faltó un poco de profundidad).



Metal Gear Solid: Snake Eater 3D se une a Resident Evil Revelations y Super Mario 3D Land como uno de los juegos más bellos del 3DS. El efecto 3D añade muchísimo a la experiencia. Con audífonos puestos, esa jungla puede ser toda una aventura.

Yo, yo Miguel, jugué Metal Gear Solid: Snake Eater 3D sin Circle Pad Pro. Hay algo dentro de mí que le tiene repudio a ese periférico. Sinceramente, no tuve problema alguno controlando la cámara con los botones en lugar de un segundo análogo; sin embargo, la mayoría de comentarios que escuchado en esta oficina consideran una tarea imposible jugar sin el periférico. Si a mí me lo preguntan, estos compadres exageran: a las pocas horas tenía control perfecto de Jack con todo y CQC con todo y show-off. Quizás esto se debe a que ésta es la cuarta ocasión que juego Snake Eater. Los invito ampliamente a jugar este título sin el periférico.



Snake Eater sigue siendo un placer para jugar. Aunque su control es inecesariamente rebuscado, aún me pone nervioso lo tenso que puede llegar a ser que nadie te vea. Curarte con algo más complejo que una poción o matar animales para conseguir tu propia comida es un tema que sigue siendo casi exclusivo de este Metal Gear. Si a mí me lo preguntan, es una de las cosas que hacen tan especial a Snake Eater.



Ahora, probablemente ya tengas Snake Eater varias veces. Seguramente en tu librero está la versión original, Subsistence e incluso la nueva HD Collection. Sinceramente, Snake Eater funciona mucho mejor en una consola. La historia y la experiencia general están trabajadas para funcionar de dicha manera. Considero un pecado que no hayan incluído Quick Saves para una versión portátil de un título tan contemplativo. El díalogo es abundante y, aunque adoro todas y cada una de las palabras dentro del juego, no se me hacen óptimas para jugar on the go.



Pero, si ustedes son como yo, les vale un diablo tener cuatro versiones del juego. Sigan a su corazón y cómprenlo; todos tenemos caprichos. Qué sabroso es tener Snake Eater en mi 3DS.

En las características exclusivas de esta versión tenemos a los Yoshis que cumplen como los Kerotans de la versión original. También podrás crear un camuflaje con alguna de las fotos que has tomado con las cámaras de tu 3DS. Aunque inútil, considero un bonito detalle incluir esta opción.



A final de cuentas, hay muchas maneras de hacerse de un Metal Gear Solid 3: Snake Eater. Les recomiendo ampliamente que, si no lo han jugado nunca, lo hagan ahora. Es un buen momento para saborear uno de los mejores platillos que Kojima y su Metal Gear Solid nos ha ofrecido en su existencia.

Score: 8.5

Miguel "Asher"Sandoval
Director editorial y de arte en @atomix y @gamersretail, host de @ScoreVG, @YaTeDigoPodcast y turbo fan de los Disney Parks.