Reseña: Final Fantasy XIII
Autor de la nota:
Adrián
Escrito en:
Nuevos destacados • Reseñas
Fecha:
11 / marzo / 2010 Hora:
7:00 PM
comentarios: 55
|
Desarrollador:
Square Enix
Publica:
Square Enix
Género:
JRPG
Jugadores:
Uno
|
Online:
No
Fecha de salida:
9 de Marzo
Clasificación:
T
|

El lanzamiento de Final Fantasy XIII representa un gran evento en la industria de los videojuegos, incluso para un año que ya ha presenciado la salida de una buena cantidad de títulos muy anticipados y de gran presupuesto. Como dijo Asher en la videoreseña, aquí en Atomix quisimos hacer también un análisis en forma escrita, para que ustedes lectores, tuvieran diferentes puntos de vista del juego.
Antes que nada, quiero dejar en claro que esta reseña fue hecha con base a la versión de PlayStation 3. Aún no he probado la edición de Xbox 360, así que no les puedo decir qué tan diferente se ve una de otra, pero algo que sí puedo hacer, es platicarles de la manera más resumida posible sobre los elementos más importantes a tomar en cuenta del juego. Empecemos entonces.
Como uno puede esperar de la franquicia de Final Fantasy, esta nueva entrega junta a un grupo de individuos de pelos parados para salvar al mundo una vez más. Tu equipo de personajes con nombres bizarros como Lightning, Snow y Hope, se embarcan en una aventura para salvar el mundo de Cocoon de un terror al que Square Enix le ha puesto por nombre L’Cie.

Hay que admitir que la historia de Final Fantasy XIII es más profunda que las del resto de los juegos de la serie, con muchos conflictos motivacionales y algunos giros drásticos a los que nuestros héroes se tendrán que enfrentar en el camino, pero a la vez sufre de tener una aventura complicada que toma algunas horas para poder agarrarle el hilo.
Lo más importante que hay que saber, es que existen estos seres divinos y poderosos llamados Fal’Cie, quienes son capaces de crear a los L’Cie para que hagan el trabajo sucio. Los L’Cie están entre la espada y la pared, ya que tienen que elegir si completar su misión, lo cual conlleva causar terror a lo largo de su camino pero a la vez serán recompensados con vida eterna a través de un pacífico sueño en un estado cristalino, o no completarla y convertirse en una especie de monstruo que no cuenta con razonamiento alguno y que los habitantes de Cocoon lo llaman el Cie’th.

Nuestra pandilla de héroes inverosímiles, debe de reunirse para luchar contra su destino y tomar muchas decisiones difíciles. El mundo que Square Enix ha creado para narrar la historia es de lo mejor que se ha visto en un Final Fantasy y cuenta con una diversidad increíble, con entornos que van desde las selvas y los bosques de roble de cristal, los cuales probablemente tienen todos los colores de un caleidoscopio, hasta la ciudad de neón de Nautilus y la vasta llanura silvestre de Gran Pulse.
Visualmente luce impresionante, al igual que los personajes y los cinemas, pero algunos de los escenarios más ambiciosos sufren de pequeños problemas con el framerate, aunque no es nada de que preocuparse, de hecho casi no se nota a primera vista. Cada escenario cuenta con su propia música épica de fondo, la cual fue creada por el compositor de Final Fantasy VII y Final Fantasy X, Masashi Hamauzu, quien le añade una vibra más occidental pero a la vez mantiene el encanto de la clásica música de la serie.

El problema con el mundo, y con la mayor parte del juego en realidad, es que es terriblemente lineal y hay ocasiones en las que no se siente como un juego de Final Fantasy. Te encontrarás con que gastaste una buena cantidad de tiempo navegando a través de pequeños pasillos con uno o dos caminos a seguir, siempre hacia un objetivo o un pasadizo que te lleva a un ítem. Las side-quests en Final Fantasy XIII son algo escasas y distantes entre si, y será muy raro que te salgas del camino principal para darte el capricho de cumplir con una tarea aleatoria que no esté relacionada con pelear por tu destino.
La linealidad se extiende hasta los clásicos elementos RPG y esto se traduce en forma de un Crystalarium. Square Enix comete un par de errores fatales en este sentido, porque no solo te lleva 4 horas enterarte de cómo diantres subir de nivel, sino que el sistema en general parece que fue extremadamente simplificado. Básicamente se trata de una configuración a través de un árbol de clases con un camino principal a seguir, muy parecido al de Final Fantasy X. El problema es que no hace falta más que dejar presionado un botón para que el juego te suba de nivel por si mismo.

De hecho, el concepto de lo simplificado también se extiende a lo largo del nuevo sistema de batallas, ya que reemplaza el tradicional sistema de turnos, por algo más orientado a la acción, pero que en sus raíces se sigue basando en lo mismo. Una vez más regresa la barra ATB, la cual ya es bien conocida por todos los fans de Final Fantasy, pero ahora ésta se divide en espacios y en cada uno de esos espacios, tu puedes decidir la acción que quieres que tu personaje ejecute. Por supuesto, existen algunas acciones que requieren de más de un solo espacio.
En las primeras escenas del juego, el poder salir adelante por ti mismo es bastante fácil, pero conforme avances, la cosa se empieza a complicar y es aquí cuando a veces está uno forzado a usar la opción de Auto Battle, ya que hay ocasiones en las que hay que ser demasiado rápidos con los botones y preferimos irnos por el camino fácil. Es demasiado tentador no usar este botón.

En cuanto a la parte estratégica y táctica, también hubo un cambio bastante notorio, ya que ahora existe un sistema de clases conocido como Paradigms. Un Paradigm es esencialmente la alineación de la clase de tu personaje, ya sea por ejemplo un “Commando”, quien se centra en los ataques físicos o un “Ravager” quien es aquel que usa la magia.
Hay en total seis clases, tanto ofensivas como defensivas, y el cambiar de clases entre personajes en el momento preciso es la clave del éxito en Final Fantasy XIII. Es un sistema muy simple cuando se usa el botón de “Auto” pero requiere de pensar mucho y es más profundo de lo que parece a primera vista. Es esencial que exista una buena coordinación entre los miembros de tu equipo para que puedan aterrizar golpes sucesivos en el enemigo y que de este modo aumente su “chain gauge”, una barra que se va llenado y que cuando termina de hacerlo, aturde al enemigo y eso permite poder hacerle mucho más daño.

En muchos juegos de Final Fantasy, los summons han jugado un papel muy importante, pero hay que decir que en este caso, los summons, que ahora se llama Eidolons, a pesar de que tienen impresionantes secuencias de introducción, en realidad no son tan poderosos y será raro que los uses. Incluso sirven más como absorbedores de daño que como causantes de éste. Cada vez que termine una batalla, los personajes recuperan toda su vitalidad por si solos, lo cuál hace ahorrarnos mucho tiempo y esfuerzo.
Un cambio extremadamente radical, es el hecho de que ya no existen ciudades y ahora todos los ítems, armamento y demás materiales, se compran en tiendas virtuales en cada uno de los save points, lo cual es algo bastante conveniente, ya que éstos no están muy alejados el uno del otro.

La linealidad y lo fácil en general del juego, es solo un pequeño tropiezo que muchos consideran que tuvo este título, pero las cosas cambian y se vuelven mucho más difíciles a partir de que llegas a cierto punto, aunque en realidad esto varia dependiendo de qué tanto le hayas agarrado la onda al sistema de peleas y a los Paradigms.
Con un genial sistema de guardado y puntos de control, tampoco deberás tener muchos problemas, ya que si te matan en una pelea, lo único que habrás perdido son solo algunos minutos de juego, ya que no tendrás que recorrer calabozos o lugares gigantescos de nuevo para llegar con ese enemigo que te pateó el trasero. Además, empiezas cada batalla con la energía llena y no hay una reserva de magia tradicional que puedas gastar, así que no tendrás excusas para poder avanzar en el juego.

Al final, creo que el problema más grande que tiene Final Fantasy XIII es su ritmo. Las primeras 20 o 25 horas pueden llegar a ser muy aburridas para la mayoría y el no dejarte subir de nivel durante las primeras cuatro horas tal vez no se considere como una de las mejores decisiones para un RPG, pero les aseguro que después de la primera mitad del juego, las cosas empiezan a tener cambios impresionantes y es ahí cuando aprecias el haber sobrevivido a una gran cantidad de horas de linealidad en su máxima expresión.
No puedo hacer comparaciones con los demás títulos de la serie, ya que cada uno es diferente y tiene su propio estilo de juego, pero sí les puedo decir que la espera por Final Fantasy XIII valió la pena y que es un título que, a pesar de esos “errores” (por llamarles de una forma) que les platiqué, ofrece una gran experiencia para todo aquel que lo pruebe, incluso para aquellos que no son muy fans de los RPG.
Calificación: 9










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